La zona más afectada cubría alrededor de 30.000 km², con una población de 2,5 millones de personas. Cerca de veintitrés mil personas fallecieron y setenta y siete mil resultaron gravemente heridas. 258,000 casas fueron destruidas, dejando a cerca de 1,2 millones de personas sin hogar. 40 % de la infraestructura hospitalaria nacional fue destruida, mientras que otros centros de salud también sufrieron daños sustanciales.[3] Aparecieron grietas en el suelo en muchos lugares del país, y algunas llegaron a medir hasta un metro de ancho;[8] también la cima de algunos cerros se agrietó y luego los cerros se desmoronaron, soterrando pueblos enteros y carreteras.[9].
Treinta y seis horas después del terremoto, los sobrevivientes vivían en albergues temporales improvisados en las calles y no tenían alimentos, ni agua potable ni dinero.[10]
Las réplicas también provocaron víctimas mortales cuando a éstas les cayeron paredes de casas en ruinas sobre los albergues que habían instalado en las aceras junto a las paredes inestables; los sobrevivientes optaron entonces por mover sus albergues al centro de las calles.[11].
El riesgo de una epidemia de fiebre tifoidea se logró evitar porque cuando se suspendió el servicio de agua potable, el gobierno emitió boletines radiales de información sobre como prevenir enfermedades derivadas del consumo de agua sin tratamiento.[12] Tampoco hubo un incremento en problemas psicosomáticos entre los sobrevivientes, a pesar de la experiencia traumática que padecieron.[13] Los problemas que sí se dieron fueron: diarrea, problemas pulmonares y oculares, estos últimos por la cantidad de polvo que se levantó de los escombros y por las réplicas.[14].
El pillaje también se desató, y ante la falta de elementos de seguridad por las labores de ayuda se organizaron patrullas civiles para evitarlo;[15] los miembros de las patrullas eran vecinos voluntarios que estaban armados como podían y no llevaban a los capturados a las autoridades sino que ellos mismos se encargaban de escarmentarlos.[16].
Innumerables derrumbes en los taludes de relleno y en los taludes de corte en las carreteras[17] dejaron numerosas comunidades incomunicadas, especialmente en la carretera al Atlántico —paralela a la línea del Ferrocarril del Norte de Guatemala—, la carretera entre San Lucas Sacatepéquez y Antigua Guatemala y la carretera CA-I entre Patzún y Panajachel.[17].
Áreas afectadas
A medida que se recuperaban los cuerpos la magnitud del desastre quedaba al descubierto; las autoridades organizaron la excavación de tumbas colectivas, la cantidad de muertos era tan grande que no tuvieron alternativa. Muchos puentes, torres de alta tensión, postes de luz y de teléfonos y carreteras colapsaron o se destruyeron. Los rieles de las líneas de los ferrocarriles se retorcieron como culebras. Varios departamentos del país fueron afectados por el sismo: Chimaltenango, Chiquimula, El Progreso "El Progreso (Guatemala)"), Guatemala "Guatemala (departamento)"), Huehuetenango "Huehuetenango (departamento)"), Izabal, Sacatepéquez y Sololá "Sololá (departamento)") al igual que muchos pueblos y ciudades; las instalaciones portuarias de Puerto Barrios, cabecera del departamento de Izabal, quedaron destruidas por el terremoto.
El departamento de Chimaltenango "Chimaltenango (departamento)") fue el más afectado por el movimiento telúrico. Registró casi catorce mil muertos y muchos pueblos como San Martín Jilotepeque quedaron totalmente en ruinas; de hecho, en San Martín Jilotepeque únicamente sobrevivió la fuente colonial de la plaza central de la localidad.[18].
La Carretera CA-I —antigua carretera Interamericana— sufrió severos daños entre Patzicía, Patzún, Godínez y Panajachel[19]; las reparaciones de esta carretera estuvieron a cargo de la Secretaría de Obras Públicas de México que envió más de doscientos hombres en destacamentos autosuficientes —es decir, con sus propios campamentos, maquinaria y provisiones.[20] En el punto intermedio entre Godínez y Patzún, en el lugar conocido como Los Chocoyos, hubo un derrumbe de tal magnitud que sepultó a varias casas con todo y sus habitantes.[21]
en Santa Apolonia hubo más de 600 muertos en el casco urbano y rural, en Lavega, una aldea entre Santa Apolonia y san José Poaquil, hubo deslaves de cumbres que se encontraban en aquella carretera, enterrando así más de 20 hogares, varias familias fueron a refugiarse en la municipalidad por unos días en lo que todo se calmara, Doña Olivia es una señora ya grande que presencio todo junto a sus hijos y que gracias a ella pudimos saber ms datos exactos de aquel trágico día.
La Ciudad de Guatemala y sus alrededores sufrieron los peores daños, a pesar de estar lejos del epicentro del temblor; ciudades como Mixco y Villa Nueva "Villa Nueva (Guatemala)") y la periferia de la ciudad quedó más destruida que el centro debido a que las casas estaban hechas de adobe, el Palacio Nacional "Palacio Nacional de la Cultura (Guatemala)") y la vecina Casa Presidencial "Casa Presidencial (Guatemala)") no sufrieron mayores daños.[22] Los templos católicos de la Catedral Metropolitana,-que sufrió daños en sus torres las cuales se habían vuelto a reconstruir tras haber sido destruidas por los terremotos de 1917 y 1918, los cuales también hicieron colapsar la cúpula elíptica que tenía en ese entonces-,[23][24] la Iglesia la Recolección y la Ermita del Carmen en el cerro del mismo nombre sufrieron daños considerables.[22][a].
La Ciudad de Guatemala era un caos, miles de personas estaban sepultadas entre los escombros, muchas muertas o heridas de gravedad; se improvisaron albergues con sábanas y con mantas y se dormía en el suelo, mientras que los centros de salud se quedaron pronto sin medicinas de primeros auxilios y sin alimentos.[25] El sismo cortó el agua potable[26] y los abastecimientos rápidamente se agotaron pues tanto las tiendas de abarrotes como las panaderías permanecieron cerradas, obligando a los sobrevivientes a hacer largas colas para obtener alimentos,[27] los cuales eran repartidos por elementos del ejército.[28] Los damnificados tuvieron que permanecer en las calles ya que hasta los hospitales dejaron afuera a sus pacientes, pues los edificios estaban en malas condiciones[29] y se percibía el olor nauseabundo que provenía de desagües rotos o a flor de tierra y de cuerpos soterrados que empezaban a descomponerse.[30] El hospital para niños especiales quedó destruido y se improvisaron albergues temporales con sábanas en las calles aledañas; los padres tuvieron que llegar a hacerse cargo del albergue de sus hijos.[31] Por su parte, en la décima calle de la zona 1 —Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala—se reportó que había grietas y casas derribadas,[32] igual que en la 18 calle de la misma zona, mientras que en el barrio de Jocotales las casas se derrumbaron casi en su totalidad[33].
En San Juan Sacatepéquez, la municipalidad se derrumbó parcialmente.[9].
La estación de policía de Mixco quedó inhabitable pero continuó operando; los agentes de la policía en las primeras horas que siguieron al terremoto encontraron ciento cincuenta muertos y doscientos heridos. Ante la gravedad de la situación y que la estructura del recinto estaba colapsada, el juez de la localidad autorizó a que los detenidos fueran liberados por tratarse de faltas leves.[34].
La carretera al Atlántico sufrió daños principalmente entre el kilómetro cero en el palacio Nacional y el kilómetro 80 -en El Rancho[35] A las dos semanas y media el Ministerio de Comunicaciones ya había construido una vía de acceso para las comunidades que habían quedado incomunicadas.[36]. La vía no fue abierta al tráfico comercial al inicio porque todavía era muy peligrosa, pero Sanarate, Guastatoya y los poblados intermedios con la ciudad de Guatemala ya tenían una vía de acceso emergente.[37].
En Antigua Guatemala, Sacatepéquez,[b] varias casas y edificios coloniales resistieron el terremoto por tener paredes de más de un metro de espesor; el Palacio de los Capitanes Generales "Palacio de los Capitanes Generales (Guatemala)") —que había sido reconstruido a finales de la década de 1880— resistió el temblor con algunos daños y únicamente hubo que demoler el muro de la fachada oriental.
La carretera entre San Lucas Sacatepéquez y Antigua Guatemala también resultó seriamente dañada y tenía una vía de comunicación emergente a las dos semanas.[38].
Daños al patrimonio cultural
El sismo también causó daños al patrimonio cultural nacional con la destrucción total o parcial de varias iglesias coloniales y varios edificios históricos así como ruinas precolombinas.[4] Las ruinas de Mixco Viejo, en el departamento de Chimaltenango, sufrieron enormes daños y algunas estelas mayas de Quiriguá, en el departamento de Izabal, cerca de Los Amates, se cayeron.[4] Aparte de los daños que sufrieron los templos coloniales de la capital del país también hubo daños en las iglesias de otras partes del país. En Antigua Guatemala hubo destrozos en la Catedral de San José "Catedral de San José (Antigua Guatemala)"), los palacios del Ayuntamiento y de los Capitanes Generales, las iglesias del Carmen "Iglesia de Nuestra Señora del Carmen (Antigua Guatemala)"), La Compañía "Colegio Compañía de Jesús (Antigua Guatemala)") (que entonces albergaba un mercado), San Francisco "Iglesia de San Francisco (La Antigua Guatemala)") y San Sebastián "Parroquia de San Sebastián (Antigua Guatemala)"), así como casas de valor arquitectónico;[4][39] en el que se aprecian los daños de la Iglesia de San Sebastián así como imágenes de santos que fueron sacadas al atrio de la Iglesia La Merced "Iglesia de La Merced (Antigua Guatemala)"). Por cierto, que la Iglesia de La Merced resistió los embates telúricos sin mayores daños;[39] pero, por otra parte, según la Conferencia Episcopal hubo veintiocho iglesias con daños de consideración.[4] En la capital, bibliotecas y colecciones muy importantes quedaron dañadas, entre ellas las de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala y la Hemeroteca del Archivo Nacional ubicada en el edificio de la Biblioteca Nacional de Guatemala.[4].
El sismo también impactó el trabajo artesanal, pues la mayoría de artesanos perdieron materias primas, instrumentos de trabajo, productos terminados y hornos destruyéndose objetos valiosos y pintorescos, expresivos de la cultura indígena y colonial, por lo que los productores artesanales enfrentaron temporalmente el impacto económico causado por el desastre.[4].