Vasos de expansión
Introducción
El vaso de expansión tiene como fin absorber las variaciones de volumen de un fluido contenido en un circuito cerrado al variar su temperatura, manteniendo la presión entre límites preestablecidos e impidiendo, al mismo tiempo, pérdidas y reposiciones de la masa de fluido.[1].
Durante mucho tiempo se empleó para este fin un depósito abierto a la atmósfera mediante un tubo o rebosadero y situado en la parte más alta del circuito (de este tipo de depósito viene el nombre de vaso, que puede parecer absurdo en los tipos cerrados). Aunque el depósito se dimensionaba para contener el aumento de volumen del fluido, en multitud de ocasiones, parte de este se expulsaba al exterior, lo que implicaba falta de llenado en frío con la correspondiente entrada de aire al circuito y los problemas de funcionamiento que esto supone, además del peligro inminente de oxidación.
Ventajas del vaso cerrado
La introducción del vaso de expansión cerrado ha supuesto un gran avance debido a sus evidentes ventajas sobre el vaso abierto:.
Es desaconsejable, por tanto, la utilización de vaso de expansión abierto en cualquier circunstancia,[2] incluso en instalaciones en las que exista la posibilidad de que la temperatura media prevista sea sobrepasada, como es el caso de las calderas que utilizan combustibles sólidos. En este caso se deben prever sistemas de acumulación o disipación del calor sobrante y si a pesar de ello la presión alcanza el valor de seguridad, abrirá la válvula o válvulas de seguridad (mejor dos en serie. Ver Comentarios al RITE[3]).
Principio de funcionamiento
El vaso de expansión cerrado para instalaciones con circuito hermético, consiste en un recipiente de chapa de acero con dos compartimentos, separados por una membrana elástica; uno de ellos contiene aire o nitrógeno y actúa como elemento elástico que absorbe las variaciones de volumen experimentadas por el agua que llena el circuito, el otro compartimento está en contacto con la instalación y por tanto lleno de agua. El vaso se construye normalmente en acero según DIN 17100 y se suelda en atmósfera inerte. La membrana es generalmente de neopreno, de gran elasticidad, resistente al calor y baja permeabilidad a la molécula de dinitrógeno. La cámara de nitrógeno se halla separada del exterior mediante una pequeña válvula antirretorno (obús de neumático), que permite evacuar parte del gas o recargarle en caso de falta de presión.