Uso de algas para la purificación de aire
Introducción
El lagunaje, es una tecnología de tratamiento de aguas residuales de bajo coste consistente en hacer pasar las aguas procedentes de los colectores a través de una serie de depresiones naturales o expresamente construidas para este fin, que reciben el nombre de lagunas, estanques o balsas. Este procedimiento de tratamiento de agua residual es muy simple y se basa en almacenar el agua a tratar en lagunas durante el tiempo necesario para que actúen los mecanismos de autodepuración del agua; principalmente procesos físicos de sedimentación y biológicos de degradación de la materia orgánica mediante microorganismos aerobios y anaerobios.[1] El sistema de tratamiento por lagunas, está basado en varios tipos de lagunas conectadas en serie, en paralelo, o en una combinación de ambas,[2] siendo una tecnología de bajo coste muy adecuada para poblaciones pequeñas (<10.000 habitantes) o de mayor tamaño, pero con poca actividad industrial, que dispongan de espacio suficiente para su implementación y con condiciones climáticas adecuadas (temperatura del agua >16 °C).[3].
El sistema de lagunaje es barato y fácil de mantener pero presenta los inconvenientes de necesitar gran cantidad de espacio y de ser poco adecuado para depurar las aguas residuales de grandes núcleos.
Factores que influyen en la eficacia de las lagunas
Contenido
La eficacia depurativa de las lagunas de tratamiento de agua residual depende de numerosos factores. Estudios realizados del comportamiento de los diferentes tipos de lagunas, han detectado que los siguientes factores tienen especial importancia en el funcionamiento de la purificación del agua residual:.
Fotosíntesis
En los tanques aerobios fotosintéticos, el oxígeno es suministrado principalmente mediante la fotosíntesis de las algas, aunque también contribuye la aireación natural superficial. La materia orgánica del agua residual es oxidada por las bacterias heterotróficas, utilizando el oxígeno producido por las algas.[4] Las algas utilizan la energía solar, con el CO y el amoníaco producido por las bacterias, sintetizando materia orgánica, a la vez que producen oxígeno molecular como O.[5] La radiación solar provee luz de longitud de onda corta, adecuada, para la fotosíntesis de las algas. La energía requerida para la fotosíntesis puede obtenerse solamente de luz con longitud de onda entre 400 y 700 nm, la cual corresponde aproximadamente a un 40% de la energía total de la radiación solar. Además, las algas se saturan de luz a intensidades muy inferiores a las de la luz solar plena, lo cual hace que la eficiencia de utilización luminosa, por las algas, en fotosíntesis, sea realmente baja.