Urbanismo tipológico
Introducción
La tipología de edificios refiere al estudio y documentación de un conjunto de edificios que tienen semejanzas en su forma. Hay dos maneras de ver el término tipología de edificios: el primero es comúnmente utilizado por los arquitectos y se refiere al uso del edificio; tipos de edificios comunes con esta definición son los hospitales, escuelas y centros comerciales; el segundo término, son tipos de edificios oficiales, que suelen ser edificios ordinarios en lugar de monumentos o edificios especializados.
Un tipo de construcción, tal como una casa adosada, es un edificio que tiene una forma específica: situada entre otras dos, con hasta cuatro plantas de altura, y fachada a la calle. Muchas variantes de este tipo se encuentran en todo el mundo, cada una con diferentes configuraciones que son el resultado de los materiales locales, los hábitos, la época y la tecnología.[1].
Documentar una tipología es el proceso de descubrir los elementos de similar forma. Normalmente los tipos se distinguen por su forma básica, configuración y escala, pero no por su estilo arquitectónico concreto, color, o incluso uso preciso. Y están relacionados con la época, la cultura, y el entorno en qué surgen.[2][3].
Historia
La idea de tipos de edificios surgió en parte de la idea general de la Ilustración de categorización, preludio de los descubrimientos científicos.
Al principio, los tipos fueron tomados como modelos ideales que podrían ser copiados de diversas maneras. En este sentido los tipos se utilizaron comúnmente como formas (una basílica, por ejemplo), que se adaptó a través del tiempo en nuevos edificios con usos muy diferentes: de los foros romanos a las formas tempranas de iglesias (la Basílica de San Pedro), a las estaciones de tren del siglo .[4] El hecho de que estas formas son muy similares y derivan unas de otras es una importante manera de comprender las tipologías: los tipos han evolucionado con el tiempo y por tanto pueden transmitir un sentido de la historia o de la continuidad cultural.
La idea de tipos de edificios como configuraciones formales fue realzada por J.N.L. Durand, quien desarrolló dos importantes obras, la Parallele (1799), un gran y atractivo libro, que reproduce plantas, alzados y secciones de edificios históricos en la misma escala.[5].
Él los clasifica por tipos formales, por lo que sus similitudes básicas podrían ser reconocidas. A raíz de este trabajo, Durand también creó un segundo libro que utiliza y reconfigura los elementos clásicos de la arquitectura: columnas, muros, etc., a fin de adaptarlos a nuevos usos.[6]