La ciudad burguesa
En el siglo , se produce un crecimiento demográfico y una notable transformación morfológica y tipológica del centro histórico impulsada por las desamortizaciones y el desarrollo de la industria textil y metalúrgica. De esta época se conservan numerosas edificaciones y el eje principal del casco antiguo, calle Larios, proyectada por el ingeniero José María de Sancha. El diseño de los inmuebles que encierran la calle es obra de Eduardo Strachan Viana-Cárdenas, quien introdujo en la ciudad el estilo de la Escuela de Chicago "Escuela de Chicago (arquitectura)"), pero con el aire europeo de los bulevares de Haussmann.
Efectos de las desamortizaciones
La incorporación al mercado inmobiliario de las grandes propiedades de las instituciones religiosas con motivo de las sucesivas desamortizaciones tuvo un gran efecto en el sistema viario del centro histórico "Centro Histórico (Málaga)") y del antiguo arrabal de Fontanalla, entonces llamado Barrio Alto. Las nuevas manzanas requerían de un sistema viario que las articulara y las integrara en el resto del entramado urbano. La demolición del convento de Santa Clara en 1890 resultó en la apertura de las calles Molina Lario y Duque de la Victoria, así como la nueva alineación de la calle Santa María y la creación de la plaza del Siglo. El convento de San Bernardo dio lugar a las calles de Denis Belgrano, Niño de Guevara y Méndez Núñez, que se abrió en 1871. En el solar del convento de Santa María de la Paz se construyeron las Casas de Campos y el pasaje homónimo, formando la actual fachada norte de la plaza de la Merced "Plaza de la Merced (Málaga)"), donde se ubica la casa natal de Picasso. En esta misma plaza, el derribo del convento de la Merced permite la liberación de toda la zona del Teatro Cervantes "Teatro Cervantes (Málaga)").[12].
En el sector oeste del centro, el convento de San Pedro de Alcántara dio lugar en 1837 a la construcción de las plazas del Teatro y de San Pedro de Alcántara y el ensanche de calle Comedias"). La demolición del convento de San Francisco permitió la creación de la plaza de San Francisco "Plaza de San Francisco (Málaga)") y el trazado de las calles de Don Rodrigo, de los Cristos y Gigantes. La calle Luis de Velásquez y la alineación de la calle del Ángel surgen con la demolición del convento de las Religiosas Dominicas del Ángel, y la calle Sánchez pastor, con el derribo del convento de las Carmelitas. Por su parte, el convento de las religiosas agustinas descalzas dio lugar al pasaje Chinitas en un lateral de la plaza de la Constitución "Plaza de la Constitución (Málaga)"), y el convento de las Capuchinas, a la calle Echegaray, abierta en 1876.[12].
En los solares liberados por las desamortizaciones se desarrolla una arquitectura burguesa, elegante y homogénea, que aún en la actualidad caracteriza a buena parte del centro histórico. No se levantan en estas zonas las grandes mansiones de la aristocracia y la alta burguesía, que se asientan en el zona este de la ciudad "Distrito Este (Málaga)"), sino que se instalan los pequeños burgueses de una incipiente clase media decimonónica, con preferencia por la arquitectura soberbia de inspiración neoclásica. Generalmente se construyen edificios de tres plantas con bajo y ático y esquinas redondeadas.[17].
Calle Larios
Una virulenta epidemia de cólera sucedida en 1833 volvió a poner en evidencia la necesidad de mejorar las condiciones sanitarias del centro de la ciudad que ya se habían manifestado en el pasado siglo (véase: Pandemias de cólera en España). El plan de Ensanche de 1859 del arquitecto José Moreno Monroy") contemplaba la apertura de una gran calle desde la plaza de la Constitución "Plaza de la Constitución (Málaga)") hasta el Boquete del Muelle, situado en los inicios del actual parque, pero la financiación necesaria fue denegada por el Gobierno Central y no fue hasta 1878 cuando un nuevo proyecto del ingeniero José María de Sancha propone la apertura de tres nuevas calles, de las cuales una sería la futura calle Larios, de la que se encargó el arquitecto municipal Joaquín de Rucoba.[12][22].
Ese mismo año, el plan fue aprobado por el ayuntamiento, que recurrió a la creación de una sociedad anónima para su financiación. Sin embargo, la sociedad fue incapaz de llevar a cabo el proyecto y en 1886, la casa Larios asume la realización de la nueva calle y de las doce manzanas de edificios a sus lados. Toda la obra fue finalizada en 1891, apenas cuatro años después del relevo de la Casa Larios, y se remató con detalles innovadores, como un pavimento especial de madera que aminoraba el ruido de los carruajes de caballos, que no obstante, desapareció por los efectos de la gran riada de 1907.[12][22].
Impacto de la industrialización
El despliegue de la actividad industrial comenzado con la instalación de la ferrería de La Constancia "La Constancia (ferrería)") en 1826 se extendió a otros sectores, especialmente al textil y algodonero, pero también a aguardientes, químicas, conservas, litografías, jabones, etc. Estos nuevos usos tuvieron su zona preferente de expansión en la margen derecha del Guadalmedina, es decir, al oeste de la ciudad, y determinan la conversión del antiguo barrio de pescadores de El Perchel en un barrio obrero, a partir del cual se extenderán nuevos barrios proletarios en dirección oeste. También el barrio de La Trinidad "La Trinidad (Málaga)") sintió los efectos de este fenómeno, aunque mantuvo un carácter más agrícola con cortijos como Suárez "Suárez (Málaga)") o Gamarra "Gamarra (Málaga)").[17].
Aunque es desde la década de 1830 cuando la ciudad experimenta esta intensa industrialización, no fue hasta los años 1860 cuando las condiciones de hacinamiento de la mayor parte de la población hacen patente la necesidad de extender la ciudad más allá de los tradicionales límites urbanos. El Plan de Ensanche de 1861 no preveía apenas nuevos espacios para urbanizar y no resolvía las tensiones derivadas de una ciudad en rápido crecimiento. En la zona del oeste se asentaban hacia esa fecha siete fábricas metalúrgicas, textiles y químicas que requerían del trabajo de más de 4000 obreros a diario. Con el transcurrir de la década, el número de fábricas aumentó hasta doce y consecuentemente aumentó el número de obreros que a diario se trasladaban a la zona.[23].
Los primeros barrios obreros de la zona industrial consistían en los típicos corralones "Corralón (arquitectura)") en los que se hacinaban los trabajadores en condiciones extremas, como era el caso del barrio de El Bulto, promovido por Manuel Agustín Heredia en 1851. El primer proyecto para paliar esta situación vino de la mano del industrial Eduardo Huelin Reissig, quien presentó en 1868 el proyecto del barrio obrero de Huelin en una zona junto a las fábricas, fuera de los ensanches previstos. El proyecto pretendía el establecimiento de casas baratas para la clase obrera a gran escala, por lo que se hubo que redactar un plan para la construcción de toda una nueva barriada. Fue un proyecto revolucionario y posteriormente se inspiraron en él los diseños para otros barrios como el de La Pelusa, el ensanche al norte de La Trinidad "La Trinidad (Málaga)") o al norte de El Molinillo "El Molinillo (Málaga)").[23].
El proyecto tenía como objetivo la mejora de las condiciones de vivienda de los obreros, pero también hacer desaparecer los dos lugares en los que estos socializaban y donde se propagaban las ideas del movimiento obrero: la taberna y el patio de vecinos del corralón, considerados como lugares inductores al comportamiento "desviado". De esta forma, se concibe un proyecto de viviendas unifamiliares, agrupadas en pequeñas manzanas en cuyas esquinas se colocan las únicas viviendas de dos plantas, destinadas a los capataces. El proyecto incluía una iglesia, un dispensario y una escuela, además de las más de 1000 viviendas, siendo uno de los mayores proyectos de la época de todo el país.[23].
Ensanches
La nueva reforma y ampliación del puerto trajo consigo la liberalización de extensos terrenos en la plaza de la Marina, calle Cortina del Muelle y Haza Baja de la Alcazaba, sobre los que se proyectó la prolongación de la Alameda hasta el paseo de la Farola. Las obras de relleno comenzaron en 1897, configurándose el Parque de Málaga en sucesivas obras[12] y en cuyo diseño intervinieron arquitectos como Eduardo Strachan Viana-Cárdenas, Manuel Rivera Vera, Fernando Guerrero Strachan y Joaquín de Rucoba entre otros, siendo este último el principal diseñador.
Anteriormente, en 1861, se aprobó el primer Plan de Ensanche de Málaga, del arquitecto José Moreno Monroy") y en 1892 otro plan de Emilio de la Cerda o José María de Sancha, pero ninguno se ejecutaría durante el siglo XIX, por lo que no sería hasta 1929 cuando se redacta el Plan de Ensanche de Málaga de Daniel Rubio, que daría su forma definitiva al Ensanche Heredia.
Los nuevos barrios burgueses
La expansión de la ciudad hacia levante es también una consecuencia de la industrialización, pero en lugar de las grandes instalaciones industriales se desarrollan en esta zona las viviendas de los burgueses que amasaron grandes fortunas con la bonanza económica del siglo. A principios de la centuria Teodoro Reding continúa la demolición de las murallas que permiten la apertura del paseo de Reding, que pronto se convierte en la zona de residencia de la aristocracia. La apertura en 1848 del camino de Vélez, entre los montes de Gibralfaro y Sancha y el mar posibilita la construcción de viviendas a sus lados que van dando lugar a la aparición de los nuevos barrios de La Caleta "La Caleta (Málaga)"), El Limonar, Bellavista "Bellavista (Málaga)"), Miramar "Miramar (Málaga)"), etc., caracterizados por la preponderancia de villas elegantes rodeadas de exuberantes jardines, que continúan surgiendo durante el siguiente siglo.[17] El proyecto de urbanización se debió al ingeniero José María de Sancha, que se construyó para sí mismo la Villa Cele María en el paseo que lleva su nombre.[25].
A diferencia de las nuevas construcciones del centro histórico, las viviendas de la zona este se caracterizan por la profusión decorativa y la variedad de estilos empleados: neobarroco, neomudéjar, neoárabe, etc.[17] Con el tiempo, algunas de estas viviendas fueron adquiridas por familias del interior, que las utilizaban como residencia de verano o invierno, y comienza la conversión de algunas de ellas en hoteles, convirtiéndose la zona en el lugar turístico preferente en la ciudad.[25].