Urbanismo incremental
Introducción
Aldo van Eyck (Driebergen, 16 de marzo de 1918-Loenen aan de Vecht, 14 de enero de 1999)[1] fue un arquitecto neerlandés. Fue hijo del poeta Pieter Nicolaas van Eyck. Aldo van Eyck vivió en Londres desde 1919 hasta 1935, época en que su padre fue enviado allí como corresponsal periodístico. Inició su formación en la Real Academia de Artes Visuales de La Haya, y más tarde en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich. Se graduó en 1942, pero permaneció en Suiza hasta el final de la Segunda Guerra Mundial, aproximándose a círculos artísticos de vanguardia en el entorno de Carola Giedion-Welcker, historiadora de arte y literatura.[2] En estos años se casó con su compañera de estudios Hannie van Rooijen, arquitecta con la que fundó estudio en 1983, fecha a partir de la cual trabajaron conjuntamente.[3] Tuvieron dos hijos.
En 1946, se trasladó a Ámsterdam, donde trabajó en el Departamento Municipal de Obras Públicas hasta 1951, año en que se independizó. Fue profesor en la Academia de Arquitectura de Ámsterdam de 1954 a 1958, y más tarde, profesor en la Universidad Técnica de Delft desde 1966 hasta 1984. También fue editor de la revista de arquitectura Forum, en los años 1959-1963 y 1967.
Fue miembro de los CIAM, y cofundador del Team 10. Aldo van Eyck defendió la necesidad de enriquecer el funcionalismo "Funcionalismo (arquitectura)") más ortodoxo del Movimiento Moderno "Racionalismo (arquitectura)"), representado en la Carta de Atenas, incorporando nuevas variables que considerasen el contexto en todas sus dimensiones geográficas, climáticas, sociales, económicas y políticas, apostando por las ideas de identidad y pertenencia o considerando el cambio y crecimiento de las ciudades, entre otras. Su posición como coeditor de la revista Forum le ayudó a divulgar las opiniones del «Team 10» en favor de un retorno al humanismo en el diseño arquitectónico.
Aldo van Eyck recibió la Medalla de Oro del RIBA en 1990.
Familia
Hijo del intelectual, poeta y filósofo Pieter Nicolaas van Eyck") y de Nelly Estelle Benjamins, una mujer de origen judío y latino que se había criado en Surinam, país a cuyo carácter vivaz y exótico quedó anclada emocionalmente para toda la vida.
Pieter Nicolaas van Eyck provenía de una familia puritana calvinista que combinaba unas circunstancias de vida próspera y unas prácticas religiosas frías y tristes. Pero él dio la espalda a la fe de sus padres desde niño y buscó sustituto en la cultura literaria. Nelly Estelle Benjamins había crecido sin que la religión tuviera demasiado peso en su vida y, aunque terminó su educación en Europa, su temperamento apenas había sido afectado por las convenciones burguesas del Viejo Mundo. Pieter Nicolaas van Eyck encontró en ella la base para el entendimiento entre vida y arte, ideas en las que trabajaba.[4].