Urbanismo feminista profundo
Introducción
Las marchas exploratorias son rutas urbanas hechas por mujeres que permiten efectuar comprobaciones in situ de los elementos que pueden mejorar su percepción de seguridad y su utilidad de los espacios públicos (iluminación, mobiliario urbano, accesibilidad, arbolado y verde urbano, etc.). [1].
Historia
Surgieron en los Estados Unidos de América a finales de los años setenta. Inicialmente, estas caminatas eran realizadas por las vecinas, quienes, preocupadas por la seguridad personal, recorrían sus barrios de noche para vigilar la actividad en las calles. Su propósito al rehacer las rutas nocturnas era identificar los elementos que consideraban peligrosos y hacer los cambios necesarios. [1] Este método ya se ha extendido de manera generalizada.
Definición
Es un método de investigación orientado a intervenir socialmente en una zona específica. Va más allá de la simple observación y entrevistas "Entrevista (general)"), abarcando un conjunto más amplio de actividades.[2] Estas acciones son esenciales en comunidades cultural, étnica, religiosa y socialmente diversas, con el objetivo de fomentar una mejor comprensión y desarrollo de la zona explorada.
Desde una perspectiva de género, las marchas exploratorias tienen como objetivo asegurar que todos los habitantes de la ciudad puedan apropiarse plenamente de su entorno. En especial, dado el mayor riesgo de agresiones que enfrentan las mujeres, el diseño y la organización del espacio público deben enfocarse en prevenir y combatir todas las formas de violencia de género[3]. Es de suma importancia adaptar los espacios a las actividades cotidianas, reconfigurar la seguridad considerando la prevención de violencias, y garantizar que todas las voces sean escuchadas en la construcción del espacio público. La percepción de inseguridad en el entorno urbano"), especialmente entre las mujeres, se refleja en estadísticas de delitos y experiencias de acoso sexual, lo que subraya la importancia de dichas intervenciones.