Urbanismo de coproducción
Introducción
matéricos periféricos (en minúscula y cursiva) es un colectivo dedicado a realizar arquitectura entendida como dispositivo de participación socio-comunitaria y activismo arquitectónico que funciona en la ciudad de Rosario (Argentina) "Rosario (Argentina)").[1].
Trayectoria
Fue fundado por Marcelo Barrale, Ana Valderrama y un grupo de docentes de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de Rosario con el objetivo de que los estudiantes de la facultad trabajen en obras arquitectónicas con demandas concretas.[2].
matéricos periféricos tiene una larga trayectoria de trabajo monitoreando la evolución del territorio del Área Metropolitana de Rosario. Su objetivo es promover las arquitecturas latinoamericanas emergentes, contribuir activamente a la práctica de la arquitectura al servicio de los sectores populares más afectados por las inequidades socioeconómicas y de los territorios amenazados por prácticas ecológicamente insustentables. [3].
En el 2014, el mismo grupo impulsó un programa denominado ARQUIBARRIO,[4] declarado de Interés Municipal por el Concejo Municipal de Rosario,[5] destinado a ampliar la capacidad de vinculación socio-territorial de la universidad, articulando un banco de voluntarios junto a las convocatorias del estado para proyectos a tal fin, contando actualmente con 200 estudiantes voluntarios de la Facultad de Arquitectura Planeamiento y Diseño (FAPyD) trabajando en diferentes proyectos.
Desde el 2004 matéricos periféricos ha construido alrededor 20 equipamientos comunitarios, huertas comunitarias y espacios públicos; se han realizado asesoramientos técnicos; y desarrollado una gran cantidad de proyectos interdisciplinarios de voluntariado universitario, extensión universitaria, vinculación socio-comunitaria y vinculación tecnológica. En estas diferentes experiencias de coproducción entre la comunidad educativa, profesionales y actores sociales del territorio se pone de manifiesto que la arquitectura no es sólo una herramienta técnica de calidad, sino una acción situada, un instrumento impulsor de la convivencia y cohesión social, una plataforma de empoderamiento de las comunidades y reconfiguración de las instituciones barriales. Asimismo, la capacidad de la autogestión de estas arquitecturas ha demostrado superar los tiempos y los efectos de la burocracia del urbanismo y las metodologías oficiales que frecuentemente no alcanzan a revertir los procesos de exclusión de los sectores populares.