Urbanismo de contención
Introducción
En el Imperio inca un tambo (del quechua tanpu, que significa alojamiento temporal) era un recinto situado al lado de un camino importante usado por personal estatal itinerante como albergue y como centro de acopio para fines administrativos y militares.[1] Su importancia está en que los tambos son las edificaciones de mayor presencia a lo largo del Imperio inca. El camino del Inca (Qhapaq Ñan) tenía tambos distantes 20 o 30 km (una jornada de camino a pie) entre sí. Su principal función era la de albergar a los chasquis (emisarios) y a los funcionarios incas que transitaban estos caminos. No se tiene información si albergaban a viajeros comunes y corrientes. Personas de las comunidades cercanas eran reclutadas para servir en los tambos como parte del sistema de trabajo denominado mita.[2].
Además de servir de refugio, se sabe que los tambos eran centros de acopio de alimentos, lana, leña u otros materiales básicos para la alimentación. De este modo, en épocas de penurias climáticas o desastres naturales los tambos alimentaban y proveían de algunos materiales para la población de las aldeas más cercanas. Como la agricultura era la principal fuente de alimentación de los habitantes del Imperio inca, la administración estableció estos lugares como una bodega donde se podía guardar alimento en caso de emergencia, asegurando así el abastecimiento de la población.[3].
Características y funciones
Los incas construyeron muchos tambos cuando comenzaron a ampliar el Qhapaq Ñan durante el reinado de Túpac Yupanqui de 1471 a 1493.[4] Los investigadores estiman que hubo 2000 o más tambos.[4] Dada esta cantidad, la gran variedad de tamaños y funciones de los tambos es difícil de describir completamente.[2] Como mínimo, los tambos tenían alojamiento, instalaciones para cocinar y silos de almacenamiento llamados collcas") (qullqas).[5] Más allá de esto, existe una considerable cantidad de variación entre diferentes tambos. Algunos tambos eran poco más que simples posadas, mientras que otros eran esencialmente ciudades que proporcionaban alojamiento temporal para los viajeros.[5] Además, no hay marcadores claros que distingan grandes tambos de poblaciones o de centros administrativos pequeños.[6] La arquitectura y la evidencia documental sugieren que los tamaños funcionales de los asentamientos probablemente correspondían a su capacidad para albergar a una población.[7].