Urbanismo como lenguaje
Introducción
Tratado de urbanismo es una obra del poeta español Ángel González publicada en 1967 y perteneciente a la etapa más temprana del autor. Está formada por un conjunto de poemas y supone un cierre a su primera época, así como un cambio en su trayectoria como escritor que proporcionará diversos matices distintos en sus publicaciones posteriores. Esta obra fue publicada antes de la llegada de los novísimos, que posteriormente tendrían que convivir con los poetas españoles de la experiencia. A esta obra de poesía del autor le preceden otras tres: Áspero mundo") (1956), Sin esperanza, con convencimiento") (1961) y Grado elemental")[1] (1962).
La obra consta de un total de 27 poemas en los que la tipología de texto predominante es la poesía social mezclada con lo sentimental. Está dividida en tres partes: "Ciudad uno", "Intermedio de canciones, sonetos y otras músicas" y "Ciudad cero". Ha habido más de una edición, la más reciente es la que incorpora la lectura de Carlos Pardo por Bartleby Editores. Mediante diferentes descripciones de lugares de la ciudad el autor denuncia una sociedad injusta y recrimina la etapa belicosa que le ha tocado vivir previamente en los años de la posguerra civil en España. En Tratado de urbanismo, el autor expresa su opinión acerca de la etapa de la historia en que se encuentra, por medio de actividades o aspectos cotidianos conocidos por todo el mundo. Después de esta última colección de poemas, el poeta se adentra en una etapa diferente en su poesía: en parte, se podría decir que comienza su uso desmesurado de la ironía y el humor de forma más clara ante las situaciones que le atañen, nacido de una pérdida de fe en su propia poesía ante la realidad que le sobreviene, y sus escritos comienzan a ser más complicados de entender.
Aunque no posea tanta fama como el primer libro de poemas que compuso, "Tratado de urbanismo" ilustra claramente la evolución del autor a lo largo del tiempo y cómo sus vivencias y su infancia le han afectado a la hora de escribir. Hay varios aspectos fundamentales para comprender los temas que utiliza y su manera de desarrollarlos: su padre murió apenas siendo él recién nacido y su hermano fue asesinado de parte del bando de los sublevados durante la guerra civil española, por lo que este acontecimiento histórico estuvo siempre muy presente en el poeta, quien no solo actuaba como mero observador, sino conviviendo con ello en primera persona.
La ironía está muy presente a lo largo de toda la obra, recurso que Ángel González utilizó con asiduidad a partir de este momento durante todos sus años de producción literaria. Él mismo lo explica en una entrevista: "La ironía facilita un tono de distanciamiento que aligera la peligrosa carga sentimental de ciertas actitudes, algo importante para una persona que, como yo, intenta escribir poesía desde sus experiencias conservando un mínimo de pudor".[2][3].