Urbanismo azul-verde
Introducción
El término espacio azul (o infraestructura azul) usado en planeamiento urbanístico se refiere a zonas al aire libre accesibles al público que cuentan con espejos de agua integrados en el paisaje. En conjunto con los espacios verdes (parques, jardines, etc. específicamente: espacio abierto urbano), estas áreas pueden ayudar a reducir ciertos riesgos de enfermedades relacionadas con las altas temperaturas urbanas (isla de calor urbano).[1]
A menudo, los espacios azules están integrados de manera natural en la geografía de muchas ciudades debido a su importancia geopolítica histórica, como es el caso del ejemplo en el caso del Río Thames en Londres.[2].
Los espacios azules pueden ayudar a revitalizar barrios y promover la interacción social, como se puede apreciar in proyectos de renovación urbana de paseos fluviales tales como Chattanoga Waterfront, en Chattanoga, TS, EE. UU., CityDeck en Greenbay, WI, EE.UU., o el parque de Brooklyn Bridge en Nueva York, NY, EE.UU. A menudo, en estos lugares se celebran festivales que incrementan la interacción social temporalmente, como es en el caso del festival de las luces de Navidad en Medellín, en Colombia.[3] Las guías de evaluación y certificación de salud en la edificación -como WELL[4] o Fitwel,[5] sugieren incorporar elementos de diseño que contienen agua como estrategia para mejorar la salud y el bienestar de los ocupantes de edificio.[6][7].
Los barrios con acceso a espacios naturales atractivos son susceptibles de sufrir gentrificación, de manera que los beneficios sociales asociados con los espacios azules se ecuentran distribuidos en muchos casos de manera desigual, con áreas de Justicia Medioambiental que carecen de accesos a espacios azules de calidad.[8][9].
Beneficios de salud de espacios azules
La proximidad a paisajes acuáticos puede acarrear ciertos riesgos para los humanos, incluyendo la transmisión de enfermedades a través del agua, inundaciones, o ahogos.[10][11][12] Pero la evidencia científica muestra que la exposición a espacios azules también está asociada con una variedad de beneficios para la salud de las personas que viven o pasan tiempo cerca de estas áreas.[13][14] Uno de los mecanismos por el cual este fenómeno puede ser explicado se denomina “la hipótesis de la Biophilia “ desarrollada por Edward O. Wilson. Esta teoría propone que los humanos han desarrollado una conexión fuerte con naturaleza durante su evolución que conlleva al deseo de estar rodeado de entornos naturales, incluyendo los espacios verdes y azules. Otras teorías más recientes proponen tres vías principales de exposición que ayudan a explicar por qué la proximidad a los espacios verdes y azules puede ser beneficiosa para la salud humana. Una de estas vías -- explica estos beneficios de salud en relación con las mejoras físicas que los entornos naturales aportan al entorno construido, como son la reducción de isla de calor urbano, contaminación de aire o ruido por tráfico. Una segunda vía -- se centra en las mejoras de salud asociadas con el incremento de actividad física y la conectividad social promovida por espacios naturales. La última vía - -explica cómo las características relajantes de los entornos naturales pueden reducir los sentimientos negativos y aumentar la renovación cognitiva.[15].