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En líneas generales, una ciudad se puede definir como inteligente o como inteligentemente eficiente, cuando la inversión social, el capital humano, las comunicaciones, y las infraestructuras, conviven de forma armónica con el desarrollo económico sostenible, apoyándose en el uso y la modernización de nuevas tecnologías (TIC), y dando como resultado una mejor calidad de vida y una gestión prudente de los recursos naturales, a través de la acción participativa y el compromiso de todos los ciudadanos.
Desde el punto de vista tecnológico, una ciudad inteligente viene a ser un sistema ecosostenible de gran complejidad (sistema que contiene muchos subsistemas), o sea, un ecosistema global en el que coexisten múltiples procesos íntimamente ligados y que resulta difícil abordar o valorar de forma individualizada.
La IATE (base de datos de referencia de la Unión Europea) enfatiza en relación con este concepto -vinculado con la logística y el conjunto de tecnologías y de procedimientos- que se podría colaborar en la administración y ordenamiento de algunas ciudades, de forma que para el año 2020 se reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero en más del 20 % (en comparación con el año 2010), se aumente un 20 % el uso de energías renovables para la producción de electricidad, calefacción, y climatización, se incremente en un 20 %, la eficacia en el consumo energético por parte de los consumidores finales y se reduzca hasta un 20% el consumo de energías primarias.[20] En definitiva, se apunta a lograr un desarrollo urbano o territorial que mejore activamente la calidad de vida del ciudadano, conciliando y satisfaciendo las necesidades tanto de las empresas e instituciones como de las personas, gracias al uso extendido de las TIC, en comunicación, movilidad, eficiencia energética, y uso sostenible del medio ambiente y recursos naturales.[21][22].
En la práctica, y a nivel popular, se concibe una Smart City como una ciudad comprometida con su entorno, con elementos arquitectónicos de vanguardia y donde las infraestructuras están dotadas de las soluciones tecnológicas más avanzadas. Una ciudad que facilita la interacción del ciudadano con los diversos elementos institucionales, urbanos, y tecnológicos, haciendo que su vida cotidiana sea más fácil,[23] y permitiendo el acceso a una cultura y una educación que hacen referencia tanto a los aspectos ambientales, como a los elementos culturales e históricos.
El concepto de "smart city" se articula sobre la base de cuatro ideas esenciales:[24].
Para Rudolf Giffinger"), las ciudades inteligentes pueden ser identificadas y clasificadas, según seis criterios principales o dimensiones principales,[25][26] y dichos criterios son:.
Estos seis criterios o aspectos se conectan con las tradicionales teorías regionales y neoclásicas del crecimiento y desarrollo urbano, y respectivamente están basados en la teoría de la competitividad regional, en la economía de los transportes y de las tecnologías de la información y de la comunicación, en los recursos naturales, en el capital humano y social, en la calidad de vida, y en la participación de los ciudadanos en la vida democrática de la ciudad.
Para Jean Bouinot"), «la ville intelligente est celle qui sait à la fois attirer et retenir des entreprises employant de la main-d'œuvre hautement qualifiée» (en español: « la ciudad inteligente es la que sabe cómo atraer y retener empresas que emplean mano de obra altamente cualificada»).[27][28].
Y para Fadela Amara, una ciudad inteligente lo es fundamentalmente a través de la digitalización, utilizando todo el abanico de tecnologías disponibles al servicio de los ciudadanos. Igualmente, una ciudad inteligente debe ser capaz de crear empleos, además de tener un sistema de transportes de alta calidad al servicio de los residentes, para así garantizar una buena y cómoda movilidad. A esta lista también se agregan, hogares saludables y funcionales, un buen sistema sanitario y educativo, y facilidades en materia de ocio y diversión.[29].
Finalmente, Sergio Colado definió en 2013 las Smart Cities como las ciudades capaces de gestionar los recursos y las fuentes de energía de manera óptima, para mejorar la calidad de vida de las personas y del entorno, optimizando los servicios y mejorando su rentabilidad de uso, englobando aspectos sociales, técnicos, políticos y funcionales (Smart City. Hacia la gestión inteligente, 2013).
Las definiciones planteadas varían según el autor consultado, lo que no debe sorprender pues como ya se dijo, el concepto es emergente y dinámico. Por otra parte, se observa que se llama ciudad inteligente a algo que no tiene todas las características enunciadas, que no manifiesta una preocupación notable por el medioambiente, o está lejos de esa componente holística e integral a la que antes se hacía referencia, entonces nos acercaríamos más al concepto de 'ciudad planificada', o 'ciudad digital'. Se entiende este escaso apego a la terminología o una cierta tergiversación debido a intereses comerciales o de tipo político. En muchos casos, las campañas de promoción y propaganda toman al ideal de la ciudad inteligente como atractivo lema publicitario.
Characteristics
The “smart” city is still a diffuse concept, since this label is used in various ways that are not always compatible with each other. This section summarizes the smart city characteristics that are most frequently repeated in discussions on the topic.
The stage reached in the development of the ICT infrastructure (mobile and landline telephony, satellite TV, computer networks, electronic commerce, Internet services), brings to the fore the idea of a wired city (with fiber optics and the new 5G mobile telephony) as the main development model, and of connectivity that is increasingly improving in quality and speed as a source of growth.[32].
The fundamental role focuses on creative and high-tech industries applied to long-term urban growth. This factor, together with the service infrastructure, is especially important.
The approach involves integrated urban development based on multi-stakeholders, multi-sectors, and varied perspectives at various levels.[33][34] This leads to an "underlying emphasis on enterprise-led urban development,"[31] and the creation of business-friendly cities with the aim of attracting new businesses. The data shows that business-oriented cities are, indeed, among those with the most satisfactory socio-economic performance. To this end, cities can design business parks with the characteristics of smart spaces: Kochi, Malta, Dubai, are examples.
The capacity for local intelligence is intrinsically linked to that of the knowledge-based economy, where innovation and technology are the main drivers of growth[35][36] and the collective intelligence of the community, which highlights capacity and networks as the main success factors of a community.[37] This requires a relevant planning paradigm for urban-regional development, and innovation management, similar to the smart city concept itself.
Through the development of joint strategies, the city should be based on the grouping or accessibility to information and ease of movement of global innovation mechanisms, and substantially and continuously improving its internal information systems.
The European Union in particular has dedicated significant efforts to developing a strategy to achieve urban growth with a “smart” sense for its metropolitan cities.[38][33].
'The Intelligent Community Forum', for example, has researched and continues to research the local effects of the ICT revolution around the world. The OECD and Eurostat together with the Oslo Manual[39] highlight innovation as the driver of change in the ICT sectors, and provide a set of tools to identify coherent indicators, thus shaping a solid analysis framework for researchers on urban innovation. And at the regional level, the role of communications infrastructure is observed as a bridge to future positive economic results.[40].
The availability and quality of ICT infrastructure is not the only important feature of a smart city nor the only characteristic that helps define this concept. Several definitions emphasize the role of human capital, education, and the economic capacity to acquire electronic devices. It has been shown, for example,[41][42][43] that the fastest urban growth rates have been achieved in cities that have a more educated workforce.