Unidad de Habitación de Marsella
Introducción
La Unidad Habitacional de Marsella ( en francés, Unité d´Habitation de Marseille), también conocida como la Cité radieuse o familiarmente Maison du fada, diseñada por el arquitecto franco-suizo Charles Édouard Jeanneret-Gris, Le Corbusier, a partir de 1945, y construida entre los años 1947 y 1952, es un enorme bloque de vivienda colectiva de hormigón en bruto, que fue considerada por Reyner Banham como la primera obra auténticamente de posguerra, en el sentido de que sus planteamientos innovadores evidencian un claro quiebre con la arquitectura moderna practicada previamente.[1] Construida como un prototipo, esta obra sintetiza gran parte del trabajo experimental realizado por Le Corbusier desde 1920 en adelante, y fue aclamada como su contribución más significativa a la tipología de vivienda colectiva[1] y catalogada dentro de las grandes obras arquitectónicas del siglo .[2].
Genealogía 1919-1945
La concepción de esta obra tiene origen en una búsqueda y trabajo experimental realizado por Le Corbusier durante alrededor de treinta años, el cual se condensa en una vasta cantidad de publicaciones y propuestas. De esta manera, la unité es considerada como la culminación de un largo periodo de gestación, “representando, en efecto, el elemento clave de las teorías de Le Corbusier acerca del hábitat de la época maquinista, incansablemente expuestas y defendidas,”[3] siendo la primera, de las cinco Unités d´Habitation construidas por Le Corbusier.[4].
En 1919, con la creación de la Maison Citrohan, Le Corbusier diseña una primera propuesta como solución al problema de la vivienda, entendiéndola como una “máquina para vivir”,[5] basándose en las lógicas de producción en serie, que la fábrica de automóviles Citroën estaba implantando en Francia durante ese periodo.
En 1922, Le Corbusier y su primo Pierre Jeanneret, presentan un modelo de ordenación urbana denominado Une Ville Contemporaine de Trois Millions d´Habitants, en oposición al fenómeno urbano existente, caracterizado por suburbios indiferenciados entre la vivienda y la industria, dispuestos a lo largo de los grandes ejes de salida de las ciudades. Para esto formulan cuatro principios fundamentales de urbanismo: Descongestión del centro de la ciudad, aumento de densidad, aumento de medios de circulación y aumento de zonas verdes.[3] Estos nuevos conceptos de planificación urbana los llevan a proponer una edificación en altura, como modo de aumentar la densidad y además poder liberar suelo.[5].