Terminal TWA
Introducción
El TWA Flight Center o Trans World Flight Center fue inaugurado en 1962 como la terminal de Trans World Airlines en el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy de Nueva York, Estados Unidos, diseñada por Eero Saarinen. Aunque se han demolido algunas partes del complejo original, la terminal diseñada por Saarinen ha sido renovada y está rodeada parcialmente por un nuevo edificio, completado en 2008. Juntos, el edificio antiguo y el nuevo albergan las operaciones de JetBlue Airways en el JFK y se denominan colectivamente desde 2008 Terminal 5 o simplemente T5.
La Autoridad Portuaria de Nueva York y Nueva Jersey, que gestiona el Aeropuerto JFK, quiso antiguamente que la TWA Flight Center fuera la «entrada ceremonial» a la nueva terminal y posteriormente anunció el proyecto de convertir la terminal original en un hotel, que abriría en 2018. La construcción del nuevo hotel empezó en agosto de 2016.[2].
Tanto el interior como el exterior fueron declarados Monumentos Históricos de Nueva York en 1994. En 2005, la terminal fue incluida en el Registro Nacional de Lugares Históricos. El célebre arquitecto Robert A. M. Stern denominó al TWA Flight Center la «Grand Central de la era de la aviación».[3] La nueva terminal que rodea al edificio antiguo se ha calificado de «hiper-eficiente»[4] y de «monumento a la producción humana».[5].
Diseño
El diseño original de Saarinen incluye un destacable techo de hormigón con forma de alas sobre la terminal; pasillos de llegadas y salidas con forma de tubo, cubiertos originalmente en moqueta roja; y altas ventanas que permiten vistas de los aviones que llegan y salen de la terminal. El techo de hormigón inspiró a Saarinen para desarrollar azulejos de cerámica curvos. El estilo del edificio se encuentra a caballo entre el futurismo y el googie.[6].
La terminal fue una de las primeras con pasarelas cerradas de pasajeros,[7] circuito cerrado de televisión, un sistema central de megafonía, cintas de equipaje"),[7] y un tablero electrónico de llegadas y salidas.[7] Entre los bares y cafeterías que ofrecía estaban el Constellation Club, el Lisbon Lounge y el Paris Café. Sin embargo, al igual que sucedió con muchas otras terminales diseñadas antes de la llegada de los aviones de fuselaje ancho, del aumento del tráfico de pasajeros y del refuerzo de la seguridad, el diseñó resultó difícil de actualizar a medida que evolucionaba el tráfico aéreo; las puertas de la terminal, situadas cerca de la calle, hicieron difícil la venta centralizada de billetes y los controles de seguridad.[8].