Transistores
Introducción
Un transistor es un componente semiconductor, generalmente con al menos tres terminales que se conectan a un circuito electrónico, que restringe o permite el flujo de corriente eléctrica entre dos contactos según la presencia o ausencia de corriente en un tercer contacto.[1] El término transistor proviene del acrónimo transfer resistor (en español resistor de transferencia).
Se pueden usar como amplificadores de corriente, ya que una pequeña corriente recibida a través de su terminal de control permiten la circulación de una intensidad muy grande (proporcional a aquella hasta un máximo) entre sus dos terminales de salida.[1] También se pueden usar como conmutador "Conmutador (dispositivo)") de corriente, ya que si su terminal de control no recibe ninguna intensidad de corriente, por entre los dos terminales de salida no fluye ninguna corriente tampoco (circuito abierto).[1]. También se puede configurar como oscilador o rectificador.
Algunos transistores se empaquetan individualmente, pero generalmente se tienen transistores miniaturizados incorporados en los circuitos integrados. Debido a que los transistores son los componentes activos básicos en prácticamente toda la electrónica moderna, muchas personas los consideran una de las mayores invenciones del siglo .[2][3].
Historia
El físico austro-húngaro Julius Edgar Lilienfeld solicitó en Canadá en el año 1925[4] una patente para lo que él denominó «un método y un aparato para controlar corrientes eléctricas» y que se considera el antecesor de los actuales transistores de efecto campo, ya que estaba destinado a ser un reemplazo de estado sólido del triodo. Lilienfeld también solicitó patentes en los Estados Unidos en los años 1926[5] y 1928.[6][7] Sin embargo, Lilienfeld no publicó ningún artículo de investigación sobre sus dispositivos, ni sus patentes citan algún ejemplo específico de un prototipo de trabajo. Debido a que la producción de materiales semiconductores de alta calidad no estaba disponible por entonces, las ideas de Lilienfeld sobre amplificadores de estado sólido no encontraron un uso práctico en los años 1920 y 1930, aunque acabara de construir un dispositivo de este tipo.[8].
En 1934, el inventor alemán Oskar Heil patentó en Alemania y Gran Bretaña[9] un dispositivo similar. Cuatro años después, los también alemanes Robert Pohl y Rudolf Hilsch efectuaron experimentos en la Universidad de Göttingen, con cristales de bromuro de potasio, usando tres electrodos, con los cuales lograron la amplificación de señales de 1 Hz, pero sus investigaciones no condujeron a usos prácticos.[10] Mientras tanto, la experimentación en los Laboratorios Bell con rectificadores a base de óxido de cobre y las explicaciones sobre rectificadores a base de semiconductores por parte del alemán Walter Schottky y del inglés Nevill Mott, llevaron a pensar en 1938 a William Shockley que era posible lograr la construcción de amplificadores a base de semiconductores, en lugar de tubos de vacío.[10].