Transformación territorial
Introducción
La territorialización es el proceso de dominio (político-económico) o de la apropiación (simbólica-cultural) de un espacio, hecha por grupo humano.[1] Es inmaterial, pero se hace presente cuando hay un reconocimiento de pertenencia en el territorio por un ser humano, es decir, cuando este se identifica con el territorio. Y es a partir de la territorialidad que se entienden las identidades sociales territorializadas y se encuadran adecuadamente los fenómenos de arraigo, apego, pertenencia socio territorial, movilidad....., migraciones internacionales y globalización.[2].
En este sentido, no existe un territorio en sí mismo, sólo se puede hablar de Territorio si es posible identificar al grupo humano que le corresponde y lo produjo. Por lo tanto, se entiende al territorio como el producto de un proceso[3] puesto en marcha para conseguir la apropiación territorial por parte de cualquier grupo humano e incorporándole distintas dimensiones, ya sean políticas, económicas, sociales, históricas o culturales.
Esta territorialización implica un vínculo entre sujeto, comunidad o grupo social con su tierra; y como todos los vínculos, es dinámico y está en constante generación, regeneración, transformación y desaparición.[4] Por consiguiente también existe una Desterritorialización y reterritorialización.[1].
Niveles de Territorialización
El proceso de territorialización tiene tres niveles:.
Tipos de Territorialización
Jérôme Monnet un profesor-investigador en Geografía y Planeación territorial del Instituto universitario de Francia propone clasificar los distintos modos de producción del territorio, o sea de territorialización, como aereolar (constituyendo áreas) y reticular (constituyendo redes).
Aereolar.
Esta se logra cuando se consideran la relación al espacio (o territorialidad) únicamente bajo la forma de una relación del actor geográfico a una extensión “areolar” (adjetivo construido a partir de “área”). Es una territorialidad que se apoya en la geometría euclidiana de la superficie y se manifiesta en la realidad geográfica mediante las formas canónicas de la propiedad (privada) y del Estado-Nación occidental moderno. La territorialización areolar se caracteriza entonces por la definición del territorio como una superficie continua: es por ejemplo la territorialidad resultante y regulada por el derecho, trátese del derecho de propiedad (de la tierra) o del derecho político-administrativo que define las áreas de soberanía y competencia de una autoridad (a todos los niveles). Otro ejemplo es el de la territorialidad valorada por sociedades campesinas arraigadas en sus tierras.[6].