Termostatos
Introducción
Un termostato programable o termostato programador es un dispositivo que sirve para mantener la temperatura de un ambiente (o de otro lugar) a distintos niveles según la hora o día de la semana. Consiste en un termostato y un dispositivo electrónico (actualmente, antiguamente eran mecanismos de relojería) que varía el punto de consigna de la temperatura ambiente, de modo automático y a determinadas horas, según los deseos del usuario.
Uso
El uso de este aparato puede suponer un importante ahorro de energía. Las pérdidas de calor de una vivienda, sea aislada o apartamento en un edificio de vecinos, o de cualquier otro edificio habitado, dependen de la diferencia de temperaturas entre el exterior y el interior. La cuantía del ahorro depende del clima exterior, generalmente definido por una temperatura exterior de cálculo para calefacciones; a esta temperatura se llega solo unos pocos días en la temporada de calefacción, teniendo los demás días una temperatura exterior más alta. Puede decirse, con suficiente aproximación, que la temperatura media exterior a lo largo de la temporada de calefacción viene a ser la media aritmética entre la temperatura exterior de cálculo y la temperatura exterior a la que deja de hacer falta la calefacción (entre 18 y 20 °C).
Por dar un ejemplo y simplificando, si la temperatura exterior de cálculo es de 0 °C, y 20 °C la temperatura a la que deja de hacer falta la calefacción, la temperatura media exterior será de 10 °C. Normalmente, por cada grado que se aumente la temperatura de consigna, aumentará el consumo en un 10% y, correspondientemente, por cada grado que se baje, disminuirá en la misma medida. Si la temperatura exterior de cálculo es más baja, la disminución del consumo también será menor.
El termostato programable permite bajar, a ciertas horas, la temperatura del ambiente interior unos grados de forma programada automáticamente, consiguiendo un ahorro de energía durante ese tiempo. Esas horas son aquellas en que la casa está vacía (niños en el colegio y padres trabajando) o por la noche, que estando en la cama, bajo una buena manta, se puede tener una temperatura menor en las habitaciones.
El termostato se dispone con dos temperaturas de consigna: una, la de las horas de casa habitada, a unos 20 °C y otra reducida, entre 4 y 6 °C menos, para las horas de sueño o casa vacía. En el ejemplo citado arriba, el ahorro sería de un 50% a esas horas, y aún mayor, porque precisamente las temperatura diarias mínimas, se dan durante la noche. Con este termostato programable, si se fija en 20 °C la temperatura de funcionamiento normal y en 15 °C la temperatura reducida, por término medio a esas horas se estará ahorrando un 50% del consumo.