Teoría del orden arquitectónico
Introducción
Los órdenes clásicos son estilos arquitectónicos canónicos con los que, en la arquitectura griega y romana clásica, se intentaba obtener edificios de proporciones armoniosas en todas sus partes.
Un orden arquitectónico, en el contexto de la arquitectura clásica, es un sistema arquitectónico que afecta el proyecto de un edificio dotándolo de características propias y asociándolo a un determinado lenguaje, y a un determinado estilo histórico. Comprende el conjunto de elementos previamente definidos y conjuntados que, relacionándose entre sí y con el todo de una manera coherente según los preceptos clásicos de belleza. Los distintos órdenes arquitectónicos se crearon en la Antigüedad clásica, aunque a veces se han alterado en ciertos períodos, como el del Renacimiento.
El orden arquitectónico surge de la necesidad de fijar una relación entre cada una de las partes del edificio, consiguiendo definir un patrón estético que reproduzca el ideal de belleza del periodo histórico de qué se trate. En la arquitectura griega clásica el orden fijaba la relación entre el elemento que sustenta (la columna "Columna (arquitectura)")) y el sustentado (dintel).
Para la mayoría de la gente, el elemento más reconocible, el que diferencia un orden de los demás es el capitel, en el que no se sigue ningún patrón de trazado geométrico, sino que su composición era diseñada libremente.
Historia
Estas normas de composición fueron desarrolladas en Grecia y alcanzaron la madurez en el período clásico a partir del siglo a. C. dando lugar a la creación de tres órdenes: el dórico, el jónico y el corintio (considerado por algunos autores una variación del jónico). A partir del siglo a. C. fueron reutilizadas y adaptadas en el Imperio romano, dando lugar a otros dos órdenes: el toscano (versión simplificada del dórico) y el compuesto (combinación entre jónico y corintio).[1].
El manual de Vitruvio De Architectura, escrito en el siglo a. C., fue el único legado escrito sobre la arquitectura de la Antigüedad que sobrevivió al paso del tiempo. Se redescubrió en el siglo , y acabó por convertirse en un manual imprescindible en el campo de la arquitectura y de los órdenes clásicos en particular.[1].
En 1562, Jacopo Barozzi da Vignola publicó el tratado Regola delli cinque ordini d'architettura en que se enumeran y definen los cinco órdenes arquitectónicos, presenta un estudio y una sistematización, definiendo sus proporciones de composición a partir de un módulo y estableciendo los trazados geométricos a utilizar por los arquitectos en el futuro.[1].