Teoría de la salud urbana
Introducción
El higienismo es una forma de vida que nació en la primera mitad del siglo con el liberalismo, cuando los gobernantes comenzaron a reparar con más detenimiento en la salud de la ciudad y sus habitantes. Se consideraba la enfermedad como un fenómeno social que abarcaba todos los aspectos de la vida humana.[1] La necesidad de mantener determinadas condiciones de salubridad en el ambiente de la ciudad mediante la instalación de agua corriente, cloacas, iluminación en las calles, y de poder controlar las epidemias fueron dando forma a esta corriente, que se basaba en:.
Acentuó los deberes políticos y sociales de los médicos y constituyó el futuro diseño de las políticas que pretendían limitar el impacto de la desigualdad social que traía la modernización económica;[3] como consecuencia de la Revolución Industrial llevada a cabo en el siglo .
A partir de ello, las nuevas ciudades, fueron pensadas teniendo en cuenta la ventilación de las casas, el adoquinado de las calles, la construcción de alcantarillados, etc. El poder consumir agua sin que supusiera ningún riesgo para la salud humana supuso un antes y un después en la calidad de vida de las personas.
Origen
Hasta comienzos del siglo el hacinamiento y la pobreza que afectaban a gran parte de la población provocaba epidemias agravadas por la desnutrición. Los médicos comenzaron a denunciar las condiciones de vida como causa primera de las enfermedades.
Los primeros casos documentados sobre el Higienismo se encuentran en 1848 con la publicación de la “Public Health Act” en Inglaterra por Edwin Chadwick, donde no sólo proponía una manera de combatir la alta mortalidad y las enfermedades epidémicas que estaban llevando a las ciudades industriales, sino un medio de neutralizar la radicalización obrera y la creciente agitación social. Dos años más tarde, en Francia se promulgó la primera Ley Higienista.
En Viena, el médico J.P. Frank publicó La miseria del pueblo, madre de enfermedades, obra que influyó en otros como Turner Thackrah, Arnold, Chadwick, Villermé y Virchow, que contribuyeron a crear el higienismo como parte de la medicina, para erradicar enfermedades como el cólera o la fiebre amarilla.[4].
En España la corriente cobró fuerza en la segunda mitad del siglo , tras la muerte de Fernando VII, ayudada por los cambios sociales e impulsada por médicos como Rodríguez Méndez.[4].