Teoría de la ciudad creativa
Introducción
El término y concepto de ciudad con inteligencia (en inglés Intelligent city), que es ligeramente diferente de ciudad inteligente (en inglés smart city), tiene varios significados, según sean el autor y la literatura que se consulta. Pueden encontrarse al menos cinco descripciones de lo que debe entenderse como ciudad con inteligencia:.
Al margen de las diferencias en las definiciones recién enumeradas, en líneas generales puede decirse que una ciudad con inteligencia es un concepto bastante próximo al de una ciudad digital, que puede ser concebida como un territorio con menos prestaciones y aspiraciones que una ciudad inteligente, aunque claro está, la frontera entre ambos conceptos es difusa, y además, la aplicación de uno u otro término en muchos casos concretos depende de las decisiones de momento tomadas por las jerarquías del proyecto y/o por sus asesores de imagen.
Las tres dimensiones de las ciudades con inteligencia
Las ciudades con inteligencia evolucionan tendiendo a construir una fuerte integración de todas las dimensiones posibles de la inteligencia: humana, colectiva, y artificial, que podrían encontrarse presente en una ciudad. Dicha integración se elabora estableciendo aglomerados multi-dimensionales, donde se combinan las tres principales dimensiones recién citadas (Komninos-2006, pp. 17-18; Komninos-2008, pp. 122-123).
La primera dimensión está ligada a las personas de la ciudad: inteligencia, inventiva, y creatividad de los individuos que viven o trabajan en la ciudad, o que en ella están de paso. Esta perspectiva fue descrita por Richard Florida[10] como la ‘ciudad creativa’, que agrega valores y objetivos a la ‘nueva clase creativa’, cuya fuerza radica en el talento, saber, y empuje, de cientistas, artistas, empresarios, capitalistas de riesgo, además de individuos creativos con otras diversas características, quienes pueden llegar a tener enorme impacto en la organización de los espacios de trabajo, de esparcimiento, y de descanso, así ayudando directa e indirectamente al progreso de las compañías, y a un mejor desarrollo de la propia ciudad.
La segunda dimensión tiene que ver con la inteligencia colectiva de la población de una ciudad: 'es la capacidad de las comunidades humanas para crear sinergias y cooperar intelectualmente en creaciones, innovaciones, e invenciones'; 'es el aprendizaje y proceso creativo colectivo realizado a través de intercambio de informaciones, de conocimiento, y de posibilidades de creatividad intelectual'; 'es la capacidad de un grupo para organizarse, para debatir y decidir respecto de su propio futuro, para controlar desvíos en contextos complejos' (Atlee-2004).[11] Esta dimensión en buena medida está basada en las instituciones de la ciudad, que permiten la cooperación y la compatibilización de esfuerzos de múltiples actores en cuanto a conocimiento, innovación, e iniciativas.[12][13].