História e origem
Los primeros objetos de alfarería se remontan al período Gravetiense (Paleolítico Superior) y se trata de pequeñas representaciones de divinidades maternales y de culto a la fertilidad como la llamada Venus de Dolní Věstonice datada cerca de [17] Una de las piezas más antigua que se conoce es una vasija del período Jōmon de la época de la prehistoria del Japón (), pieza que actualmente se expone en el Museo Nacional de Tokio. Su nombre se le da por las marcas de cuerda con el que está decorada.[18] Se han encontrado otras evidencias en la cuenca del río Amur en Rusia que han revelado rastros de cerámica que datan del [19][20] Existen trozos de alfarería encontrados en el sur de China que fueron datados por carbono 14 a finales de 1990 y que se fecharon entre el 9000 y el , en nuevas excavaciones realizadas en la cueva Xianrendong en la Jiangxi los nuevos encuentros se remontan hacia el 20 000 a. C.[21].
Una de las técnicas que caracterizan las culturas neolíticas, y que se considera una prueba para la ordenación cronológica, es la cerámica o arcilla modelada. Las pequeñas figuras de arcilla cocida ya se encontraban en el Paleolítico Superior,[22] aunque es en el Neolítico cuando aparece el vacío a partir del trabajo con arcilla y, por tanto, se encuentra una utilidad en las vasijas, que se usan para la elaboración de los alimentos cocinados al fuego. En el Próximo Oriente, se ha encontrado cerámica de uno o dos milenios anteriores a la aparición del cultivo de los cereales, por lo que esta asociación del nacimiento de la alfarería con la práctica agrícola y culinaria se encuentra aún dentro de una cierta confusión.[23].
Los primeros artesanos especializados aparecieron en Mesopotamia, que inventaron las herramientas para trabajar mejor la arcilla, como el torno de alfarero y el horno para cocerla hacia el 3400 a. C.[24][25] Igualmente en Grecia como en los Balcanes la influencia de la cultura de Anatolia se aprecia en las vasijas con forma de tulipa y con engobe, rojo y blanco. En Grecia empezaron a decorarse las piezas con motivos geométricos, que eran los detalles más habituales junto con reproducciones de plantas y escenas cotidianas, que se hacían imitando el arte de la escultura.[26].
Estrabón y Plinio el Viejo atribuyeron la invención de la rueda del alfarero al escita Anacarsis que murió cerca de 550 a. C. Sin embargo, Homero habla ya de ella en sus obras y se sabe que el padre de la poesía griega precedió en varios siglos al discípulo de Solón. Los toscanos, en tiempo de Porsena, trabajaban tan bien en este arte que sus artefactos se pagaban a un precio más elevado en tiempos de Augusto que los mismos de plata y oro.[27].
En Europa mediterránea las piezas más antiguas son, probablemente, las encontradas en el yacimiento de Camprafaud (Lenguadoc) y Verdelpino (Cuenca), piezas datadas en el VI milenio a. C.; no presentan ningún tipo de decoración. También hay piezas del III milenio a. C. encontradas en Cataluña, Provenza, Córcega y Dalmacia; en este caso, su decoración se basa en la impresión con conchas característica de la cerámica cardial (también llamada «montserratina» por su gran abundancia en el macizo de Montserrat.[28].
Los hallazgos arqueológicos en el Alto Egipto, en la fase Naqada I, hacen suponer que desde el 4500 al 3500 a. C. se practicaba la agricultura. También se enterraban los muertos en tumbas, donde era frecuente el uso de ajuares funerarios entre los que era normal encontrar vasijas de terracota roja con motivos pintados en blanco; las decoraciones que predominaban eran las de tipo geométrico, como por ejemplo triángulos, semicírculos y espigas.[29] Hacia el 4000 a. C. en el pueblo de Badari") se fabricaban vasijas de alfarería de paredes finas y pulidas y del aproximadamente 3600 a. C. se han encontrado grandes cantidades de objetos pintados, con figuras de animales y también con escenas de barcos de remos.[30].
Durante el Neolítico medio, la cultura Dímini, en Grecia, produjo una cerámica con una gran variedad de formas y con una ornamentación policroma, sobre todo de espirales y grecas. Al final de este periodo y a principios del Neolítico final se utilizó una alfarería negra bruñida, de influencia anatólica. El llamado Neolítico danubiano del centro de Europa, que existió a comienzos del V milenio, producía una cerámica que estaba caracterizada por la decoración de «bandas», con unas formas que eran extremadamente sencillas de vasos sin asas "Asa (alfarería)") y de cuello ancho. Las líneas de la decoración estaban realizadas a base de incisiones paralelas y puntuados.[31].
En el mismo periodo Neolítico, la alfarería doméstica apareció en pequeñas poblaciones como en el yacimiento de Hacilar (oeste de Turquía), estas piezas se reducían en vasijas cocidas a baja temperatura y decoradas con franjas lisas pintadas con arcilla blanca no ferrosa. Del IV milenio son los grupos de alfarería encontrados en los yacimientos de Gumelnitsa"), Salcutsa") en Rumanía y Tripole") y Cucuteni en Ucrania de formas con perfil convexo en la parte superior y cóncavo en la inferior, la decoración era geométrica.[32].
La influencia de dicho tipo de alfarería se aprecia en zonas del Adriático y de Italia con características propias, como las realizadas en Venecia y Lombardía durante el IV milenio. Entre sus peculiaridades, cabe destacar, que son vasos con boca cuadrada. La llegada e influencia de gente de dichas zonas que se establecieron en Cataluña significó la producción de piezas de cerámica similares, como son los vasos de boca cuadrada, que se han encontrado en algunas sepulturas de la llamada cultura de los sepulcros de fosa que hay especialmente por la zona del Solsonés.[33].
En el periodo inicial de la Edad del Bronce la mayor parte de las vasijas están realizadas, en la civilización micénica, a mano sin la ayuda de ninguna rueda de alfarero, que fue introducida al final de esta época, consiguiendo con ello una mejor regularidad en la producción. Casi todos las piezas están pulidas con una herramienta que deja unas marcas, la pintura primitiva se hacía con arcilla líquida y las líneas grabadas se llenaban con otra arcilla blanca. En Creta se produjo una técnica de horneado que producía un acabado de las piezas con salpicaduras en rojo y negro. Las jarras con pitorro son comunes durante el estilo cicládico y normalmente realizadas con una pintura mate.[34].
En la antigüedad americana la mayoría de sus pueblos eran agrícolas y, por tanto, sedentarios, lo que hizo que se produjeran grandes cantidades de utensilios domésticos para su uso culinario o de almacenaje. Aunque se utilizaron distintas arcillas según el territorio donde se fabricaban, el horno abierto era el único conocido en toda la América indígena. La técnica de la realización era, en general, a mano, sin ayuda de torno, y se utilizó el molde según la época y la cultura. Las formas son similares, aunque con ciertas particularidades, en las de México, por ejemplo, donde también se utilizaban los cuencos pequeños éstos tenían patas y el fondo rallado con incisiones que servían para moler el chile y otros condimentos. También se realizaron urnas funerarias, sobre todo en el territorio sudamericano.[35].
El origen de la cerámica se produce en la costa de la Ecuador hacia el 3200 a. C. En Colombia se encuentran hallazgos de cerámica datadas en el año 2925 a. C. con utensilios muy toscos de cuencos semiesféricos. Ollas de color rojizo y negro aparecen en Perú ya en el período un poco más tardío, hacia el 2000 a. C. La cultura Huari, fue una civilización andina que floreció en el centro de los Andes aproximadamente desde el siglo hasta el XIII, entre las piezas que destacan se hallan los huacos. Una de las formas más característica de los incas peruanos fue el aríbalo incaico, utilizado principalmente para el transporte del agua.[36].
En los Estados Unidos, destaca la cultura existente en la parte este del país, llamada «del bosque», aparece hacia el y es una cerámica con impresiones a base de cuerdas o tejidos, técnica que se realizaba palmeando la superficie de los utensilios con paletas de madera donde se habían enrollado, previamente, cuerdas o tejidos.[37].
Península Ibérica
As técnicas foram lentamente transmitidas do Oriente Próximo para a Europa Ocidental, e também para a Península Ibérica, com um intervalo de aproximadamente dois mil anos.[38] Esse processo evoluiu de acordo com uma série de fatores:
• - O ambiente natural e climático do local: o fator geológico como base da matéria-prima foi necessário para a obtenção da matéria-prima, a argila, e a existência de árvores também foi necessária para a obtenção da lenha que foi utilizada na posterior cozedura nos fornos. O clima foi um fator importante, pois, por exemplo, em lugares como a Sibéria ou a Patagônia não se produzia cerâmica. Também na Península Ibérica existem grandes lacunas entre as regiões costeiras e as do Planalto, do Mar Cantábrico ou das Ilhas Baleares e Canárias. Em algumas áreas o progresso e a evolução foram constantes e em outras o mesmo sistema e técnica perduraram por mais anos. Da mesma forma, sabe-se que durante os meses de inverno as pessoas não conseguiam trabalhar por causa do frio.[39].
• - Dinâmica cultural: outro fator para a evolução da tecnologia são as circunstâncias sociais e culturais. Uma concentração de poder como a que ocorreu nas grandes civilizações da antiguidade, impulsiona a necessidade de criação de objetos suntuários para palácios e cultos religiosos, bem como louças, utensílios para armazenamento de alimentos e bebidas. A influência de outros povos mais poderosos, como os fenícios, gregos, árabes e romanos, introduziu o seu estilo e as formas das embarcações aos povos que permaneceram sob o seu domínio.
• - O aumento da demografia e suas necessidades: é natural que quando há um aumento demográfico mais rápido, as necessidades funcionais aumentam, seja necessário que os produtos sejam transportados e armazenados, como foi demonstrado que aconteceu numa época como o Neolítico.[40].
Segundo as últimas datações, considera-se que as cerâmicas mais primitivas desta zona eram as do tipo cardial, como as dos sítios da Cova de l'Or (4770 a.C.) em Beniarrés, e as de Las Cenizas (4670-4160 a.C.) em Aitana, na Comunidade Valenciana. Outras datas obtidas datam do VI milénio, como as encontradas na Cueva Fosca de Ares del Maestrazgo em Castellón, no Abrigo Grande de los Grajos de Cieza em Múrcia, na gruta Murciélagos em Albuñol e no Nascimento de Pontones em Granada.[41].
Por volta de 2.000 aC. C., grupos de emigrantes orientais espalharam-se pela Península Ibérica desde a costa sul até ao interior, desenvolvendo a cultura Almeria, que deu origem à cultura Bell Beaker que mais tarde se espalharia pela França e Alemanha.[42] Um pouco mais tarde, por volta de 1700 a.C.. C., surgiu a cultura de El Argar, no sul da Península Ibérica, onde foram encontradas sepulturas feitas em jarros localizados nas caves das casas, com um grande número de objectos, incluindo uma grande quantidade de cerâmica. Os jarros são para personagens individuais, sem qualquer tipo de ornamentação, em muitos casos polidos e com dimensões de um metro de altura por 70-80 cm de diâmetro, os maiores foram encontrados na região de Múrcia. Observa-se que quando o falecido, por causa de seu tamanho, não cabia, eram utilizados dois jarros opostos um ao outro. Nestes enxoval funerários existem vários tipos de vasos: os de “tulipa”, de base hemisférica e topo cónico, e os “copos”, de pé baixo embora alguns tenham pé alto, com receptáculo esférico.
Tartessos
No início da Idade do Ferro, foram adicionadas tintas e vernizes policromados à cerâmica e utilizados fornos de câmara dupla. A baixela apresenta uma variedade de formas e decorações que os artesãos locais adotaram, com base nas contribuições dos fenícios, gregos e cartagineses.[46] A cultura dos Tartessos situa-se entre as cidades de Huelva, Cádiz e Sevilha e toda a zona da Andaluzia Ocidental; Abrange um período que vai desde o ano 1000 AC. C. até 535 AC. C., ano da Batalha de Alalia. O sinal mais evidente em relação à cerâmica é a modelagem do oleiro e o forno de dupla câmara. A decoração é do tipo Carambolo, ou seja, com influência geométrica da imitação fenícia e grega e os acabamentos das peças com alças, bordas externas e base plana, detalhes que caracterizam a produção da Andaluzia Ocidental. Em Carmona foram encontradas embarcações decoradas com influências orientais. Provavelmente foram concebidos como oferendas aos deuses e aparecem figuras realistas de grifos, bois e pássaros fantásticos.
Cultura talaiótica
As Ilhas Baleares, acompanhando a arquitetura ciclópica dos talayots, navetas e taulas "Taula (construção talaiótica)"), apresentam uma cultura específica onde se encontram vestígios cerâmicos, que se divide em duas fases: a primeira entre 1400 aC e 1400 aC. C. e 700 AC. C., e a segunda entre 700 e 123 AC. C. já na época da invasão romana. A cerâmica talaiótica provém principalmente de sítios funerários onde foram encontrados vários tipos de vasos, na sua maioria pequenos, de formato cónico, com asas, chávenas, tigelas, potes e jarras com duas asas. A construção é tosca, com sistema de urdidura e textura rústica, consequência da argila utilizada que contém grande quantidade de quartzo. Esta cultura talaiótica só ocorreu nas ilhas de Maiorca e Menorca. Mais tarde, a cerâmica imitou as formas púnico-cartaginesas que foram produzidas a partir do século AC. C. e até o século AC. C. Amostras deste tipo de cerâmica são encontradas na necrópole de Puig des Molins, na ilha de Ibiza.[48].
Cerâmica grega
Os gregos estabeleceram o seu comércio com a população ibérica entre 600-550 AC. C., especialmente com talheres seriados. Em geral, estas peças eram produzidas para consumo em massa, e apresentavam uma decoração simples, o que mostra que a economia da península não era muito boa se comparada com a dos etruscos que compravam verdadeiras obras de arte em termos de cerâmica grega. Nesta importação peninsular destaca-se o Kílix, medindo entre 10-15 centímetros de diâmetro e com uma base de cerca de 10 centímetros. A maioria destas peças foi encontrada em Valência e no sudeste da península. Este vaso, juntamente com as crateras, são as peças mais reproduzidas pelos ceramistas ibéricos juntamente com pequenos jarros "Cántaro (recipiente)") do tipo askos.[49] Os vasos gregos encontrados em Ampurias representam mais de setenta e cinco por cento do total de vasos encontrados em Espanha.[50].
Durante mais de cinco séculos, os gregos, celtas, ibéricos e cartagineses estiveram justapostos por toda a península. As diferenças entre as diversas regiões são evidentes e conservam-se até à Idade Contemporânea. A cerâmica evolui com a chegada de recém-chegados que se instalam no território e ensinam novas técnicas artesanais, bem como novos hábitos na agricultura e na cultura culinária.[51].
Cerâmica ibérica
Foram os gregos que chamaram as costas ocidentais do Mediterrâneo com a palavra Ibéria e, portanto, os ibéricos foram os seus habitantes. Segundo escavações arqueológicas, a área estendia-se de Narbonne ao vale superior do Guadalquivir. A arqueologia agrupa a produção cerâmica em cinco áreas: Múrcia, Valência, Aragão, Catalunha e grande parte da Andaluzia e Castela-La Mancha.[52].
Entre eles há uma concentração de assentamentos. Novas tintas são criadas para a decoração dos vasos, trabalhos em que são aplicadas terras naturais à base de óxidos minerais, a presença do ferro confere cores alaranjadas e avermelhadas às peças. O material dos pincéis são pêlos de animais, principalmente a barba da cabra “Cabra (animal)”). As decorações vão desde simples faixas geométricas a motivos florais, passando por figuras zoomórficas de cavalos, touros, peixes ou cães, e antropomórficas, com damas e guerreiros como personagens. Nas olarias ibéricas, o mesmo autor do vaso era quem também pintava a peça, ao contrário dos oleiros gregos que contavam com pintores para realizar as decorações das peças artesanais.[53].
Hispânia Romana
Quando a Hispânia caiu sob o poder de Roma, o ofício do oleiro conheceu um grande desenvolvimento. Não só chegam à península grandes quantidades de cerâmica, mas também trabalhadores que trazem e implementam a sua técnica e conhecimento. Do século AC. C., vindos da Magna Grécia, foram introduzidos em todo o território os primeiros talheres finos e copos de cores vivas, peças que foram copiadas em todas as oficinas de artesãos. Destacam-se as obras em verniz preto e verniz vermelho, com paredes finas e tampa vidrada, sendo que os tipos mais abundantes são ânforas, "Lucerna (lâmpada)") e baixelas. A baixela é confeccionada de diversas formas mas a de terra sigillata é a preferida e normalmente era confeccionada com decoração em relevo "Relevo (arte)"), com galba vermelha. Os centros de produção na península estavam em Teruel, Granada, Andújar, Linares "Linares (Jaén)"), Solsona, Mérida "Mérida (Espanha)") e La Rioja "La Rioja (Espanha)").[54].
Outra aplicação da cerâmica é a produção de tubos para condução de água: