Tapial (Historia)
Introducción
Se denomina tapial en España y la cuenca mediterránea, o tapia en Hispanoamérica, a la pared que se hace con tierra amasada, mediante una antigua técnica que consiste en construir muros con tierra arcillosa húmeda, compactada a golpes mediante un "pisón", empleando para conformarla un encofrado de madera llamado propiamente tapial.[1].
El encofrado suele ser de madera, aunque también puede ser metálico. En el proceso se van colocando dos planchas de madera paralelas, entre las que se vierte tierra en capas (o tongadas) de 10 o 15 cm, y se compacta a golpes con un pisón. Posteriormente se mueve el encofrado a otra posición contigua para seguir con el muro. El barro compactado se seca al sol y una vez que el tapial queda levantado las puertas y ventanas se abren a cincel.
Etimología
Según Corominas,[2] la palabra tapia es prerromana, exclusiva de las lenguas ibéricas y el occitano. Sostiene que es voz de origen onomatopéyico: “tap” intentaría reproducir el ruido que se hacía al apisonar la tierra. Históricamente, tapial es el tablero que sirve de encofrado y tapia es el propio muro de tierra pisada.
Historia y geografía
Contenido
Aunque el origen exacto del proceso del tapial o tierra pisada es desconocido, se ubica con certeza en el Neolítico como se evidencia en los sitios arqueológicos de las culturas Yangshao y Longshan del valle del río Amarillo hace unos 5000 años. Más antigua aún es la aldea neolítica de Jarmo en Mesopotamia, que cuenta con construcciones de tapial fechadas a finales del octavo milenio.[3]Hace 2000 años el uso arquitectónico de técnicas basadas en el tapial fue común en China, evidenciado por la construcción de murallas (gran parte de la Gran Muralla está realizada con este sistema).
El tapial fue una técnica muy utilizada antiguamente en toda la cuenca del mar Mediterráneo.
La tierra pisada también llamada pisé (en italiano pisè, en francés pisé ) ha sido una técnica de construcción muy utilizada entre los antiguos romanos, que lo denominaban opus formaceum. Prácticamente lo mismo que todo tapial moderno la forma romana está basada en la realización de paredes con barro arcilloso húmedo, mezclado con paja y crines (para evitar fisuraciones en la fase de secado), compactado por estratos con instrumentos apropiados (pisones y paletas) dentro de encofrados que se ubican alineados y son de poca altura, tales encofrados son desmontables para permitir su desplazamiento.