Succión en cubiertas metálicas
Introducción
Se denomina cubierta plana a una cubierta "Cubierta (construcción)") sensiblemente horizontal, comúnmente compuesta por uno o varios faldones "Faldón (arquitectura)") de pendiente inferior al 5%.[1] A diferencia de las cubiertas inclinadas, las cubiertas planas permiten el tránsito de las personas por su superficie, así como la colocación de maquinaria. Conceptualmente, el funcionamiento de una cubierta plana y un tejado o cubierta inclinada son distintos: mientras que el tejado trata de evacuar el agua, la cubierta plana la recoge para conducirla hacia los sumideros.
Origen
Contenido
Aunque las cubiertas planas existen desde antiguo en las civilizaciones ubicadas en zonas de escasa lluvia, el auge de este tipo de cubiertas vino de la mano del movimiento moderno y del desarrollo de materiales impermeables capaces de garantizar una buena estanqueidad.
En las sociedades preindustriales, estas cubiertas surgen habitualmente como respuesta a la necesidad de disponer de más espacio habitable en zonas altamente densificadas o con escasa posibilidad de crecimiento. Entre los usos más frecuentes se encontraban: secar el grano, tender la colada, y terraza o incluso dormitorio al aire libre, en climas calurosos.[2].
Terrados
Entre las primeras cubiertas planas se encuentran las construidas con tierra o barro, llamadas "terrados".[2] Estas cubiertas primitivas gozaron de una amplísima distribución geográfica, surgiendo en lugares tan dispares como el sur de Europa, norte de África, América central o la estepa asiática.[2] En España fueron más propias de la cuenca mediterránea, si bien estuvieron presentes en toda la península. Los terrados suelen construirse sobre una base de troncos, sobre la que se dispone una capa de fibras o cañas, que soportan varios centímetros de tierra fuertemente compactada. En los climas más húmeros, era común añadir una última capa de arcilla, mucho más impermeable. Estas cubiertas exigían un elevado mantenimiento, por lo que en algunas zonas se produjo una nueva mejora, al revestir la cubierta con una última capa protectora a base de cal (Grecia), yeso (Túnez) o baldosas cerámicas (Cádiz).[2] La evacuación del agua se producía por pequeños orificios en los laterales, denominados "imbornales".