Soberanía alimentaria urbana
Introducción
La agricultura urbana, también conocida como periurbana (esto es cultivado en el entorno inmediato de las ciudades, a menudo en terrenos calificados o previstos para el crecimiento de la ciudad o la dotación de equipamientos o infraestructuras), es la práctica de la agricultura con cultivos dentro del área urbana.
La tierra usada para las huertas urbanas puede ser privada, pública o residencial en espacios como balcones, paredes, techos de edificios, calles públicas o márgenes y antiguos sotos deforestados de los ríos. En muchas ocasiones la agricultura se practica en terrenos ocupados, de propiedades públicas o privadas en estado de abandono.
La agricultura urbana se realiza para actividades de producción de alimentos. Contribuye a la soberanía alimentaria y a proporción de alimentos seguros de dos maneras: incrementando la cantidad de alimentos disponibles para los habitantes de ciudades, y en segundo lugar provee verduras y frutas frescas para los consumidores urbanos.
Debido a que promueve el ahorro de energía, la producción local de alimentos, la agricultura urbana y periurbana son actividades de sostenibilidad. Puede sin embargo originar problemas y conflictos sociales en el caso de utilización de terrenos privados abandonados para la ubicación de "huertos familiares" clandestinos. Estas actuaciones incontroladas pueden también plantear problemas derivados de la falta de calidad de las aguas utilizadas para el riego, a menudo aguas residuales. Requiere además de un tipo de gestión que va más allá de los agronómico o incluso lo social, pues pasa a ser un aspecto de la ordenación urbanística").
La agricultura urbana también ha sido un punto de encuentro y resistencia para actores locales comunitarios en Latinoamérica. En ciudades como Bogotá la huerta urbana promueve el uso y reutilización de recursos renovables, protección de ecosistemas, ejemplo bordes de quebradas, humedales, y zonas verdes dentro de la ciudad, la recuperación de tejido social por medio de la integración vecinal, la promoción de buenos comportamiento y civismo; es un estilo de vida alternativo.[1].
Historia
En las ciudades semidesérticas de Persia, los oasis se alimentaban a través de acueductos que llevaban el agua de las montañas para sostener la producción intensiva de alimentos, nutrida por los desechos de las comunidades.[2] En Machu Picchu, el agua se conservaba y reutilizaba como parte de la arquitectura escalonada de la ciudad, y los parterres de hortalizas estaban diseñados para recoger el sol con el fin de prolongar la temporada de cultivo.[2].