Sistemas de alarma y seguridad (Almacén)
Introducción
Un guardamuebles[1] o minialmacén (en inglés self-storage) es un lugar o espacio físico, habitualmente de mayor tamaño que un desván y que un trastero doméstico, ideado para el autoalmacenaje de muebles y otros enseres con motivo de una mudanza, debido a falta de sitio en una vivienda, por resguardar equipamiento de temporada, por exceso de inventario, etc. El término «guardamuebles», también usado en la forma singular «guardamueble»,[2] puede designar tanto al local de almacenamiento como a una empresa dedicada al alquiler de lugares para esta actividad temporal o permanente. Los tipos de guardamuebles varían en función de su ubicación (al aire libre o dentro de un edificio), de su material (un container), de su tamaño (un garaje), etc.
Funcionamiento
En general, los guardamuebles se alquilan con base en una periodicidad y el cliente puede guardar sus pertenencias en «unidades», «depósitos» o «habitaciones» durante el tiempo abonado.[3] Los espacios alquilados garantizan su seguridad mediante una puerta con cerradura (facilitada al inquilino junto a una clave de acceso), sin poder entrar a guardamuebles de otros clientes. El acceso a las instalaciones de autoalmacenaje (en inglés, self-storage) es completo: 24 horas al día y durante todos los días del año; mientras tanto, las empresas que custodian guardamuebles suelen ceñirse a un horario comercial y a un aviso previo de visita. Para cuidar y controlar las instalaciones, sus operarios recurren a sistemas de ventilación "Ventilación (arquitectura)") y climatización, a un sistema de alarma, a cámaras de vigilancia, a luces interiores y a servicios similares. Los enseres no están habitualmente asegurados por la empresa que los custodia, sino que se almacenan en situación de riesgo propio del inquilino o protegidos bajo una póliza contratada por el usuario de self-storage.
Tipos de guardamuebles
En interiores
Son guardamuebles situados en el interior de un edificio, donde cada «unidad», «depósito» o «habitación» tiene su propia puerta. Hay puertas que se desplazan hacia arriba y hacia abajo, ayudadas por un muelle o con una persiana enrollable para no ocupar demasiado espacio al abrirse. También hay puertas de anchura reducida que utilizan bisagras laterales como alternativa.