Proyectos y realizaciones
Naves industriales prefabricadas
Constituyen sin duda otro de los grandes logros de Fernández Casado. Dado que la carestía de acero penalizaba los diseños de cerchas metálicas "Celosía (ingeniería)") tras la Guerra Civil, Fernández Casado desarrolló con la empresa Huarte y Cía. soluciones prefabricadas de hormigón, algunas de ellas novedosas y genuinas, como alternativa que permitía recoger las ventajas constructivas de la construcción en acero sin tener que emplearlo. Además esta industrialización y optimización constructiva encajaba muy bien en su planteamiento ingenieril.
Dentro de estas realizaciones se pueden distinguir las cubiertas "Cubierta (construcción)") cilíndricas (naves de Ensidesa en Avilés, 1952), la cubierta de la nave de trolebuses de Madrid (arcos triarticulados para luces de 42 m, 1951), las naves de Española del Zinc (1952), la Sociedad Ibérica del Nitrógeno en La Felguera (1952) y las cubiertas rectas a dos aguas "Cubierta (construcción)") o en diente de sierra resueltas con cerchas "Celosía (ingeniería)") o pórticos (nave para montaje de INTA en Torrejón de Ardoz, 1946), nave la laminación de Ensidesa (1956) y las naves de Intelhorce (1962).
Puentes de altura estricta
Una de las primeras actividades de Fernández Casado en el mundo de los puentes fue el estudio de soluciones para cruces habituales requeridos por las carreteras en la geografía española, especialmente en el área mediterránea: cauces amplios o ramblas con gran variabilidad de caudal, cruces muy pegados al terreno para elevar mínimamente la rasante, cruces de calles o sobre el ferrocarril, etc. Aunque la denominación estricta del título de la colección se refiere al objetivo de minimizar la altura del puente, probablemente lo más significativo es lo que supone, también, toda una declaración de principios de su autor: estricto empleo de materiales -como debe corresponder a una actividad ingenieril-, minimalismo formal -recogiendo los postulados del racionalismo arquitectónico- y mínimo impacto en el paisaje –postulados que se adelantan décadas a las preocupaciones del Movimiento ecologista- Por todo ello el conjunto de puentes de la colección, algunos de ellos no realizados directamente por Fernández Casado, ejemplariza su obra y probablemente constituye una de las mejores realizaciones de dicho ingeniero, si no la mejor.
Por iniciativa propia realizó un estudio -de una forma sistemática y general como solía abordar su trabajo- de soluciones de tramo recto adintelado de hormigón armado, algunos hiperestáticos, que eran las soluciones que despuntaban en ese momento en Europa. Los ordenó en un conjunto de 10 series con el objetivo de que pudieran ser empleadas por otros ingenieros no especialistas.
Las cuatro primeras correspondían a soluciones pórtico de uno o tres vanos. De la V a la X son dinteles continuos de tres vanos cubriendo distintas configuraciones: tableros continuos o con articulaciones "Rótula (mecánica)") a cuartos de luz, luces de los vanos extremos compensadas o cortas con contrapeso. En varias realizaciones de más de tres vanos se repetía la solución o se combinaban con otros modelos.
Las secciones transversales son de tipo losa en las colecciones impares y de vigas en las pares. Las luces máximas cubiertas por las primeras eran de 12 m y de 20 en la segunda, ampliada posteriormente a 30 m.
Los dinteles son acartelados hasta el cuarto de luz. Esta geometría es una de los rasgos distintivos de los diseños de Fernández Casado, que empleó preferentemente frente a las soluciones de canto variable curvas hasta la aparición del hormigón pretensado, y que confieren a estas obras la limpieza formal y el aspecto esbelto y sereno que es característico en el planteamiento estético de su autor.
Varias de las series fueron aprobadas oficialmente por el Ministerio o empleadas por otros ingenieros en obras muy diversas en toda España. Se llegaron a realizar más de 50 estructuras de ellas, aunque la escasez de acero tras la Guerra Civil impidió sin duda un mayor empleo. Obras notables dentro de este grupo son el Nuevo Puente de Hierro sobre el río Manzanares en Madrid (1932), la más querida por Fernández Casado aunque nunca llegó a ponerse en uso, puente de Siles "Siles (Jaén)") sobre el río Guadalimar (1934) el puente de El Pardo "El Pardo (Madrid)") sobre el río Manzanares (1935, demolido tras la guerra), puente sobre el río Guadalfeo en Salobreña (1944) puente de San Ardían sobre el río Besós (1944), puente sobre el río Palmones en Algeciras (1954)).
Puentes arco
Aunque sus construcciones se suelen identificar con las soluciones adinteladas, Fernández Casado también estudió intensamente la solución en arco y la empleó en al menos 15 puentes además de muchos proyectos no realizados. Fruto de sus estudios teóricos es otro de sus libros más difundidos, Cálculo de Arcos.
Con objeto de evitar la realización de las costosas cimbras habitualmente empleadas en la construcción de arcos, exploró las posibilidades que proporciona la prefabricación que ya había experimentado en las cubiertas. Debido a la poca potencia de la maquinaria disponible, para reducir el peso de las piezas empleó frecuentemente la solución de dividir la obra en dos o más cuchillos.
Dentro de estas realizaciones empleó varias configuraciones:.
Durante la posguerra dada la escasez de acero se volvieron a emplear con cierta frecuencia arcos de hormigón en masa o con poca armadura, solución que Fernández Casado denominó “arcos anacrónicos”. Con esta solución realizó diversas obras, entre ellos el puente sobre el río Tajo en Fuentidueña de Tajo (Madrid) (1957, luz máxima 32 m), puente en Torquemada "Torquemada (Palencia)") sobre el río Pisuerga (1952/1960, luz máxima 40 m) y puente en Gibraleón sobre el río Odiel (1956, luz máxima 34 m).
Empleó la solución de arco delgado y tablero rígido en varios acueductos, donde es muy adecuada por su carga uniforme y constante y en los que la caja de la conducción se emplea como dintel rígido. Las primeras realizaciones fueron dos acueducto para el salto de la Retorna, sobre el río Najerilla (1944) y sobre el barranco Brieva (1944), construidos con la técnica de armadura rígida Melán-Ribera. Posteriormente realizó el acueducto del embalse del embalse de Cubillas (1954) con arcos prefabricados y el acueducto del Embalse de Gabriel y Galán sobre el río Alagón (1969) con una solución tipo Maillart construida sobre cimbras con arco auxiliares metálicos.
Esta solución le atrajo mucho formalmente aunque solamente la empleó en dos obras, el puente sobre el aliviadero del embalse de Cubillas (1954), una de sus realizaciones más queridas, y sobre el río Caudal en Mieres (1969) realizado con su oficina de proyectos. Para construirlos empleó igualmente delgados cuchillos prefabricados montados sobre un castillete central auxiliar, sobre los que posteriormente se realizaban los diafragmas y la losa superior.
Edificios y cubiertas
Fernández Casado proyectó numerosas estructuras de edificios, en su mayoría obras de hormigón armado resueltas en su mayor parte con entramados reticulares, en cuyo cálculo empleó el método de Cross que él había desarrollado. También exploró las posibilidades de las losas sobre apoyos continuos sobre pilares con capitales ("losas champiñón"), que empleó igualmente en alguno de sus puentes de altura estricta.
La mayoría de estas obras las realizó para la empresa Huarte y Cía., en la posguerra como las Residencias Sanitarias de Zaragoza, Barcelona, Gerona y Lérida (1946/1956), el Ministerio del Aire en Madrid (1948) del arquitecto Luis Gutiérrez Soto,.
Con los arquitectos Muñoz Monasterio y Luis Alemany ganó el concurso para realizar el nuevo estadio de Chamartín del Real Madrid, actual estadio Santiago Bernabéu, en 1947 con una solución constructiva variante con estructura de hormigón armado con elementos novedosos en la época. En 1955 realizó la ampliación de la tribuna este, excelente y ligera estructura que ha sido visible hasta la última intervención realizada en el estadio en 2005 donde se ha dispuesto un cerramiento.
Con los arquitectos José Antonio Domínguez Salazar, Ricardo Magdalena y Carlos de Miguel ganó en concurso el estadio de San Mamés "Estadio de San Mamés (1913)") en Bilbao, donde proyecto su famosa cubierta, que inicialmente resuelta con hormigón pero que se cambió a su reconocible arco metálico -una de sus pocas obras diseñadas con este material- que sigue siendo todavía un elemento distintivo de la ciudad.
Con Huarte y Cía., y con su empresa de proyectos participó en los proyectos de algunos de los primeros edificios altos realizados durante los años 1960 y 1970 en España como las Torres Blancas de Francisco Javier Sáenz de Oiza y las Torres Colón de Antonio Lamela, ambas desarrollados por Javier Manterola.
No se prodigó mucho en las cubiertas laminares que tanta difusión y éxito tuvo entre sus contemporáneos entre los años 1930 y 1960 del siglo pasado, probablemente debido a que sus planteamientos e intereses encajaban mejor en las construcciones adinteladas o reticulares. Aunque estudio algunos otros proyectos sus únicas realizaciones de este tipo son las cubiertas de láminas cilíndricas de la Escuela de Formación Profesional Obrera de Barcelona (1962) y las naves de HYTASA en Sevilla (1962).
Igualmente realizó dos obras con cubiertas colgadas, el pabellón del INI de la Feria de Campo de Madrid (1953) y la cubierta pretensada del picadero del Club de Campo Villa de Madrid (1968) con el arquitecto Domínguez Salazar.
Puentes de hormigón pretensado
Con más de 50 años Fernández Casado se embarcó en el estudio del hormigón pretensado que ya dominaba la construcción en Europa en la segunda mitad del siglo pero que llegaba con retraso a España, para cierto desasosiego del propio Fernández Casado,[2][4] como consecuencia de su aislamiento desde el final de la Guerra Civil que no hacía sino acentuar el secular retraso técnico del país.
Fue uno de los principales introductores y difusores de esta técnica en España, y sus dos tomos del libro Puentes de Hormigón Armado y Pretensado fueron referencia obligada en el país y en numerosos países de Latinoamérica, donde su figura es todavía recordada por este motivo.
Su primer contacto con el pretensado no fue en puentes sino en cubiertas, empleándolo en las vigas trianguladas de las naves de laminación de Ensidesa en Avilés en 1957.
Posteriormente con Huarte y Cía. ganó un concurso para la reconstrucción de puentes en Cuba en 1960, de los que se hicieron tres, empleando soluciones de vigas prefabricadas con luces de hasta 30 m.
En España el primer puente que realizó fue el puente sobre el Río Tinto en Huelva, un tablero de tres vanos vigas pretensadas de 30 m realizado por la empresa Entrecanales y Távora en 1960.
Otra de sus primeras obras con vigas prefabricada pretensadas es elpontón de acceso a la Central Térmica de Soto de Ribera en Asturias, que se construyeron subdividiendo las vigas en dovelas[13].
La gran aportación de Fernández Casado a la técnica de los puentes construidos por avance en voladizo -que contribuyó de forma decisiva a introducir en España y en algunos países latinoamericanos- fue el desarrollo de la construcción con dovelas prefabricadas aprovechando la experiencia adquirida en los proyecto de arcos y naves prefabricadas. Empleó para ello una solución novedosa con dovelas ligeras de pequeño tamaño -las únicas posible de manejar con los medios de la época- por lo que normalmente los tableros eran dobles. Sus primeras aplicaciones coinciden con las primeras obras realizadas en el mundo con este procedimiento que se hicieron en la URSS. Esta técnica fue luego ampliamente empleada por los ingenieros franceses en sus realizaciones de los años 1960 y 1970 del siglo .
Su primera obra fue el puente de Almodóvar del Río sobre el Guadalquivir con luz de 70 m, obra pionera a escala mundial en este tipo de construcción. Dado el éxito, la empleó de nuevo en otros cuatro proyectos desarrollados ya dentro de su oficina de proyectos con sus colaboradores: el puente de Castejón "Castejón (Navarra)") sobre el río Ebro en Navarra (1966/1968) con 101 m de luz, viaducto de Iznájar (1965), sobre la dársena del Guadalquivir en Sevilla (1972) y puente de los Vados sobre el río Genil en Granada. Con la solución de avance en voladizo pero con ejecución in-situ con carro de avance proyectó igualmente el puente sobre el barranco de Priego en el embalse de Iznájar (1970).
Presas
Aunque estudió y proyecto diversas presas bóveda, las de mayor complejidad estructural, solamente realizó antes de la fundación de su oficina de proyectos la del salto de la Retorna en el río Najerilla.
Con su oficina de proyectos realizó la presa de Quéntar en el río Genil en Granada de 140 m de altura, y aunque se concursó en otros proyectos, no se ganaron y esta línea de trabajo fue finalmente abandonada.
Rehabilitación y refuerzo de construcciones históricas
Otro de los grandes intereses de Fernández Casado fue el estudio y la conservación del patrimonio histórico, tanto el arquitectónico como el de las obras públicas, esto último en una época en la no eran habitualmente consideradas dignas de ninguna protección.
En su actividad en la Jefatura de Puentes del Mº de Fomento tuvo la ocasión de dirigir o participar en numerosos proyectos de refuerzo o reparación de puentes de fábrica como el Puente de Piedra de Orense sobre el río Miño (1966) o el puente de Simancas sobre el río Pisuerga (1967). Colaboró activamente en la reparación del año 1974 del acueducto de Segovia, en la que se reforzó esta notable construcción romana con inyecciones y bulones
Con su oficina de proyectos colaboró en los proyectos de reparación y consolidación de otras estructuras como el Puente de Piedra de Zaragoza sobre el río Ebro (1980).
Cruz del Valle de los Caídos
La estructura fue calculada por Carlos Fernández Casado junto con el ingeniero Ignacio Vivanco Bergamín y ejecutada por Huarte y Cia, para la que trabajaban por aquel entonces.