Sistema de economía circular en materiales
Introducción
La economía circular (también denominada "circularidad") es un modelo de producción y consumo que implica compartir, arrendar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar los materiales y productos existentes durante el mayor tiempo posible. Tiene como objetivo abordar desafíos globales como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la gestión de los desechos y la contaminación. Se define en contraposición a la economía lineal tradicional.
Es una estrategia que tiene por objetivo reducir tanto la entrada de los materiales vírgenes como la producción de desechos, cerrando los «bucles» o flujos económicos y ecológicos de los recursos.[1] El análisis de los flujos físicos de recursos proviene de la escuela de pensamiento de la ecología industrial[2] en la cual los flujos materiales son de dos tipos; nutrientes biológicos, diseñados para reintroducirse en la biosfera sin incidentes técnicos, nutrientes los cuales están diseñados para circular con alta calidad en el sistema de producción pero no vuelven a la biosfera.[3].
Alcance
Abarca mucho más que la producción y el consumo de bienes y servicios, pues incluye entre otras cosas, el cambio de los combustibles de fósiles al uso de la energía renovable, y la diversificación como medio de alcanzar la resiliencia "Resiliencia (ecología)"). Como parte del debate, también debe incluir una profunda discusión sobre la función y el uso del dinero y de las finanzas, y algunos de sus pioneros también han pedido renovar las herramientas de medida del rendimiento económico.[4]
El desechamiento final de los residuos generados por los esquemas actuales de producción y consumo es una parte de un problema que la economía circular busca resolver; pero esta observación pone el foco en el final de una cadena de producción y concede un protagonismo excesivo al reciclaje.[5] Este punto es solo una parte de un problema mucho mayor. La aproximación propuesta por el modelo de economía circular adopta una mirada mucho más global, teniendo en cuenta, no solo las distintas etapas de la cadena de producción, sino también todos los actores involucrados y su interrelación.
La economía circular contempla en su estrategia la implementación de políticas públicas, el rol de la educación, la aplicación de nociones de eco-diseño en el desarrollo de productos, servicios e infraestructura, etc. Para verificar la correcta implementación de modelos circulares, es necesario perfeccionar índices de medición que contemplen el triple impacto de las distintas actividades económicas, tales como el cálculo de la huella de carbono o la huella hídrica de distintas actividades e instituciones.