La Seguridad se encuentra enmarcada dentro de las ciencias empíricas, específicamente una ciencia factual cultural (Rickert) según describe Enrique Fentanes,[6] aunque otros autores lo enmarcan dentro de las ciencias sociales "dado que implica el desarrollo de conductas sociales vinculadas con la protección de las personas, sus bienes, sus derechos" ,[7] desde esta perspectiva también se entiende una ciencia transversal a distintas disciplinas dado que comprende conocimientos tanto de derecho como de criminalística, criminología, investigación científica del delito[8] (entre otras áreas de conocimiento) enfocado hacia la protección.
El enfoque que busca la seguridad es el de la gestión de riesgos (principalmente enfocado hacia la prevención), que se diferencia, por ejemplo, del derecho, que es el orden normativo de la conducta humana en sociedad. Esta comparativa no es menor, dado que es frecuente la confusión donde profesionales del derecho (abogados, jueces, fiscales) toman atribuciones que son propias de las Ciencias de la Seguridad generando la diagramación de políticas públicas sin tener en cuenta cuestiones como el análisis de riesgo o el conocimiento empírico de los profesionales en Seguridad. Esto, sin embargo, es algo considerado por distintas normativas donde en determinados países se exige un título habilitante para cumplir tareas de seguridad.[9][10].
En la tradición realista de las Relaciones Internacionales, seguridad es un estado estrechamente relacionado con la guerra y su amenaza, en concreto la amenaza a la supervivencia del estado como actor principal a nivel internacional.[11].
Arnold Wolfers (1962), académico realista, definió dos lados del concepto de seguridad: «Seguridad en el sentido objetivo mide la ausencia de amenazas a los valores adquiridos; en el sentido subjetivo, la ausencia de miedo a que dichos valores pudieran destruirse». Estar seguro sería, pues, encontrarse libre de miedos y, a la vez, libre de necesidades.
Así, la seguridad es, a priori, un concepto con connotaciones positivas, pero, ¿quién define las necesidades? ¿Quién define los miedos? Tradicionalmente, los académicos clásicos entendían que la seguridad, para perpetuar su existencia, era el objetivo al que los estados aspiraban, aquello que motivaba su comportamiento y estrategias en las relaciones internacionales. Los estados eran vistos como los únicos actores que intervenían en la escena internacional y, por lo tanto, eran sus intereses los que determinaban las acciones internacionales. Este enfoque alude a la seguridad nacional como principal Seguridad BCF S motivación de los actores. Un enfoque transnacional, también se centrará en los estados como principales actores, pero, a su vez, intentará promover la seguridad internacional como el objetivo deseable de la comunidad internacional. Es por ello, también, que los conceptos «seguridad» y «paz» se encuentran a menudo unidos en la jerga de las Naciones Unidas. En pro de la seguridad internacional, el máximo órgano decisor de la ONU se llama Consejo de Seguridad, ya que tiene como misión principal velar por la paz y la seguridad.
Esta concepción centrada en los estados ha sido la imperante en las relaciones internacionales, tanto como disciplina académica como ámbito de actuación de los propios estados. Pero definir un concepto tan amplio y con tanta carga política e histórica como «seguridad» sería una tarea utópica si lo que pretendemos es dar con una fórmula mágica ahistórica y descontextualizada passe-partout. Es evidente que la idea de ‘seguridad’ para una trabajadora filipina en Catar diferirá bastante de la del ministro de exteriores de Japón o de la de un pensionista griego.
Cómo se conceptualiza seguridad o qué adjetivo acompaña la «seguridad» (nacional, internacional, humana, alimentaria, medioambiental, etc.) influye en las políticas de seguridad y defensa, pero también, y de forma notoria, en las políticas de privacidad y en las leyes de regulación ciudadana internas de los estados o leyes de seguridad pública. Actualmente, con la globalización de la violencia organizada, la seguridad humana se pierde en favor de un renovado énfasis en la Homeland Security. Ahora nuestra seguridad no se encuentra amenazada desde allende las fronteras sino en el vecino de al lado, en el paseante que se nos cruza, en el ordenador de nuestra casa.
Pero, ¿existe una discordia entre el concepto de seguridad percibido desde las administraciones y gobiernos y lo que por ello entiende la población en general? Esta divergencia comporta que las amenazas que afectan directamente al bienestar inmediato de la población, como el paro o la pobreza, se encuentren desplazadas no solo como hasta ahora en las políticas clásicas de defensa y militares sino también en los asuntos internos del país. Ello genera también un debate que no se ha zanjado sobre la responsabilidad de proteger, una nueva forma que justificaría las intervenciones militares en el exterior como lo que Michael Walzer llama «guerras justas». El término, además, ha tomado especial relieve político como parte del rol y discurso occidental en la escena internacional desde el siglo .[12][13].