Salario y trabajo
El salario es el precio pagado por el trabajo "Trabajo (economía)"). Los salarios son todos aquellos pagos que compensan a los individuos por el tiempo y el esfuerzo dedicado a la producción de bienes y servicios. Estos pagos incluyen no solo los ingresos por hora, día o semana trabajada de los empleados manuales, sino también los ingresos, semanales, mensuales o anuales de los profesionales y los gestores de las empresas. A los ingresos regulares pactados en los convenios colectivos hay que sumarles las primas y las pagas extraordinarias, las primas por riesgo, nocturnidad, índice de peligrosidad u horas extraordinarias, así como los honorarios de los profesionales liberales y la parte de los ingresos percibidos por los propietarios de negocios como compensación por el tiempo dedicado a su negocio.
Teoría del valor-trabajo
La teoría del valor-trabajo (TVL, también teoría laboral del valor) es una teoría que considera que el valor de un bien o servicio depende de la cantidad de trabajo "Trabajo (economía)") que lleva incorporado.
Adam Smith consideraba que el trabajo era la calidad de medida exacta para cuantificar el valor. Para él, el valor era la cantidad de trabajo que uno podía recibir a cambio de su mercancía. Los bienes podían aumentar de valor, pero lo que siempre permanece invariable es el trabajo. Esta teoría original tenía algunos problemas: 1) en el mercado no se puede saber cuánto trabajo incorporado tiene una mercancía 2) si el trabajo es la fuente de valor de las mercancías, cuando mejore el valor el obrero debería ser el que se vea beneficiado -cosa que no ocurría-. Para poder explicar los conceptos de beneficio y renta desarrolló una segunda teoría denominada Teoría de los costes de producción. David Ricardo desarrolló una teoría del valor-trabajo incorporado en su obra Principios de economía política y tributación (1817). Continuando a Smith, adopta la primera de sus dos teorías del valor y trata de explicar cómo funciona el beneficio en la sociedad capitalista, además, critica la definición que este daba sobre el patrón invariable que era el trabajo. El valor del trabajo, explica, también varía. Según lo expuesto por Adam Smith, las mercancías varían de valor pero el trabajo no, siendo el trabajo desgaste de energía, el aumento o reducción de costos de bienes de subsistencia, demandarían más trabajo para poder satisfacer las necesidades.
La teoría del valor-trabajo de Karl Marx es distinta a la clásica. Su definición se encuentra en su obra El Capital, y sería parte de la base fundamental para entender el modo de producción capitalista. Para Marx la teoría del valor-trabajo es histórica y social -no permanente históricamente-. Solo se aplicaría a las economías mercantiles -la economía capitalista es un tipo de economía mercantil, por lo cual también se aplica a ella. Para Marx el trabajo no es 'valor' por naturaleza, es lo que produce valor exclusivamente por la organización social en el cual es empleado. Una característica intrínseca del trabajo es producir, crear, transformar, pero el hecho de que el valor de las mercancías se mida por la duración de la jornada laboral empleada en ellas se debe a la estructura social y las relaciones sociales de producción del capitalismo.
Evolución histórica de productividad y renta per cápita
La productividad se define como la relación entre la cantidad de productos obtenida por un sistema productivo y los recursos utilizados para obtener dicha producción.[21].
El aumento de la productividad está asociado al crecimiento económico, si bien los rendimientos decrecientes afectan de manera significativa al uso de la mano de obra, tanto en su número -población empleada- como en su dedicación -jornada laboral-.[22] En este contexto el salario no solamente tiene una relación directa con el valor del trabajo sino con el consumo y por tanto con la demanda agregada..
Históricamente el aumento de la productividad es el que ha permitido la reducción de la jornada de trabajo ante un requerimiento menor de mano de obra y la necesidad de aumentar el consumo y la demanda mediante el incremento de salarios para dar salida a los excedentes. En países exportadores de materias primas, habitualmente con baja productividad, se renuncia a la productividad a cambio de más población; en países industrializados se consigue una alta productividad con escasa mano de obra lo que promueve institucional e individualmente un mayor control del aumento de la población.[23].
El aumento de la productividad es consecuencia del desarrollo de la tecnología, del aumento del denominado capital físico y la mejora del capital humano: mecanización, industrialización, implantación de tecnologías de la información y la comunicación; de la mejora en la gestión de recursos humanos; del aumento de la cualificación profesional y la formación de trabajadores así como de la implantación del sistema de gestión de la calidad y la intensificación del capital que reducen la necesidad de mano de obra intensiva.[24][25][26] Joseph Stiglitz considera que un aumento en las horas trabajadas como resultado del crecimiento demográfico que no redunde en un aumento de la productividad impactará en el nivel de vida debido a que la mayor renta no tendrá un valor real de consumo por la menor cantidad de bienes o servicios producidos, según la fórmula (i de crec. de Producción = i de aum. de horas trabajadas + i de aum. de productividad). En ese sentido, en un contexto de productividad superior, para mantener niveles de crecimiento de la producción total en valores de equilibrio, es necesario reducir la jornada, por cuanto resulta económicamente innecesario sobrepasar dichos niveles de crecimiento estable, en concordancia con una tendencia al desarrollo sostenible, y en un contexto de estancamiento demográfico.[27].