Rotomartillos
Introducción
Un martillo mecánico, también denominado martillo neumático, martillo rompepavimento,[1] patilladora o demoledora de pavimentos, es una máquina, generalmente de uso profesional, para poder realizar agujeros de grandes dimensiones o demoler construcciones de diversa índole. Existen tres tipos: neumáticos, hidráulicos y eléctricos.
Efectos de su uso sobre la salud
El ruido que ocasionan, que puede llegar a los 100 decibelios a dos metros, constituye un riesgo de pérdida auditiva por uso continuado. El síntoma principal es el tinnitus. En el caso de que sea un martillo manual, el operario debe llevar orejeras antirruido de seguridad. El otro riesgo consiste en posibles fallos circulatorios en las manos y hombros si se está expuesto mucho rato al mismo, sobre todo en los dedos, debido a las continuas vibraciones a las que estas se ven sometidas.
Martillos neumáticos
El martillo neumático es un taladro percutor portátil que basa su funcionamiento en mecanismos de aire comprimido. Realmente funciona como un martillo, pues no agujerea, sino que percute la superficie con objeto de romperla en trozos.
Sus partes principales son:.
Su uso sobre superficies verticales (v. gr. paredes) no es práctico: resulta difícil mantener en posición horizontal el aparato, de masa generalmente elevada, y se pierde la ventaja de que su propio peso lo mantenga apoyado.
Suele ser manejado por una sola persona. La fuente de poder es un equipo compresor, independiente, capaz de suministrar un volumen de aire comprimido adecuado a la herramienta.
Martillos hidráulicos
Un martillo hidráulico se basa en los mismos principios que un martillo neumático, pero se acciona a través de un fluido especial, denominado "fluido hidráulico», que circula a presiones elevadas. Suele ser de grandes dimensiones, y generalmente debe acoplarse a una excavadora o tractor.