Robots colaborativos (Cobots)
Introducción
Un cobot[1] o co-robot[2] (de collaborative robot) es un robot creado para interactuar físicamente con humanos en un entorno colaborativo de trabajo.[3].
Este desarrollo contrasta con el de otros robots, diseñados para operar autónomamente o con una ayuda limitada,[4] tal y como funcionan la mayor parte de los robots industriales construidos hasta la década de 2010.
Los cobots fueron inventados en 1996 por J. Edward Colgate y Michael Peshkin,[5] profesores en la Universidad del Noroeste. Una patente estadounidense de 1997[6] los describe como "an apparatus and method for direct physical interaction between a person and a general purpose manipulator controlled by a computer.".
¿Cuáles son las diferencias entre un cobot y un robot industrial?
La principal diferencia que separa ambos robots reside en que el robot industrial tradicional trabaja de manera masiva y suele mantenerse en una posición fija. En cambio, el cobot o robot colaborador es compacto y ocupa poco espacio, lo que nos permite ubicarlo en distintos lugares con facilidad.
Cabe destacar, además, que los cobots[7] están diseñados para trabajar e, incluso, interactuar con personas.
La tecnología actual nos da la posibilidad de programarlos de una manera sencilla e intuitiva, de manera que gran parte de los operarios que trabajen con ellos pueden darle las indicaciones pertinentes. La programación de los robots tradicionales, sin embargo, depende de su suministrador.
La seguridad es otra de las grandes diferencias entre los cobots y los robots industriales convencionales. Los primeros están equipados con sensores que, en caso de detectar algún elemento ajeno u obstrucción, se detienen automáticamente.
Asimismo, no es necesario instalar barreras de seguridad a su alrededor. En el caso de los robots industriales, no obstante, al trabajar de manera masiva y con mucha fuerza, sumado a su gran peso, sí que deben estar protegidos con barreras de seguridad que sirvan de protección a los operarios.
Actualmente los cobots se están usando en Japón para cuidar ancianos y cada vez más se está intentando humanizar a los cobots para que pueda interactuar mejor con los humanos. Llevar a la computación la lógica humana es complicada, y de la mano de una IA que comprenda a las diferentes tipologías de seres humano podremos crear en un futuro máquinas que acaben interactuando con los humanos.