Riesgo Regulatorio
Introducción
En finanzas, el tipo o tasa de interés real es la rentabilidad nominal de un activo descontando la pérdida de valor del dinero a causa de la inflación. Su valor aproximado puede obtenerse restando al tipo de interés nominal y la tasa de inflación.[1] Pero solo si la tasa de inflación no es demasiado grande, el tipo de interés real será aproximadamente el tipo nominal menos la inflación; en caso contrario hay que tener en cuenta los tipos de interés y la inflación en cada período.[2].
El tipo de interés real es una de las variables macroeconómicas más importantes ya que influye decisivamente en las inversiones, la petición de créditos así como el consumo.[1].
El tipo de interés real para un inversor coincide con la rentabilidad que un inversor espera extraer de su inversión, aunque conviene recordar que diferentes tipos de inversiones tendrán diferentes intereses nominales y diferentes tasas de inflación esperada, por lo que para una economía no existe un único tipo de interés real, sino uno diferente para cada inversión. Así si en un caso concreto el banco ofrece un interés nominal del 5% por un depósito bancario, y la tasa esperada de inflación es del 2% el tipo de interés real esperado es de 3% (=5% -2%). Puesto que la tasa de inflación no se conoce de antemano, el tipo de interés real depende de la volatilidad financiera y por tanto esta incertidumbre sobre su valor comporta un riesgo tanto para el prestamista como para el tomador del préstamo.[3].
En teoría macroeconómica, la hipótesis de Fisher determina la tasa de interés real con la tasa nominal y la inflación esperada.
En economía y finanzas, una persona o entidad financiera que presta dinero a otros esperando que le sea devuelto al cabo de un tiempo espera ser compensado por ello, en concreto lo común es prestarlo con la expectativa de que le sea devuelta una cantidad ligeramente superior a la inicialmente prestada, que le compense por la dilación de su consumo, la inconveniencia de no poder hacer uso de ese dinero durante un tiempo, etc. Además esperará recibir compensación del riesgo asociado a que el préstamo no le sea devuelto o de que la cantidad que le sea devuelta tenga una capacidad de compra inferior (pérdida de poder adquisitivo) por culpa de la inflación. Estos tres tipos de riesgo son los riegos sistemáticos, riesgos regulatorios y riesgos inflacionarios.
El prestamista fijará un tipo de interés nominal (TIN) que tendrá en cuenta los tres tipos de factores, de tal manera que al final, recibirá la cantidad inicial más una fracción de esa cantidad dada por el tipo de interés nominal:.