Revisiones de drenajes lineales urbanos
Introducción
La Línea 3 del Metro de la Ciudad de México es una de las doce líneas del Metro de la capital de México. Fue inaugurada el 20 de noviembre de 1970 y es la tercera línea en incorporarse al sistema. Está integrada por 21 estaciones y 23.6 kilómetros de vías. Abarca las alcaldías Gustavo A. Madero "Gustavo A. Madero (Ciudad de México)"), Cuauhtémoc "Cuauhtémoc (Ciudad de México)"), Benito Juárez "Benito Juárez (Ciudad de México)"), Álvaro Obregón "Álvaro Obregón (Ciudad de México)") y Coyoacán. Tiene correspondencia con siete líneas del Metro y su color distintivo es el verde olivo.[2] En 2022 fue la segunda línea con mayor afluencia de la red, con más de 164 millones de pasajeros.[3].
Historia
Construcción
La construcción de la línea 3 del Metro de la Ciudad de México estuvo contemplada en el proyecto inicial de la red, junto a la línea 1 y la 2.[4] Fue planeada por el ingeniero Bernardo Quintana Arrioja, fundador de Empresas ICA; financiada por el Departamento del Distrito Federal a través de un préstamo concedido por el gobierno francés; y fue encargada al Sistema de Transporte Colectivo, organismo público creado para administrar el metro.[5][6].
El proyecto original de la línea 3 contemplaba conectar la Basílica de Guadalupe, en el norte de la ciudad, con la zona de Churubusco al sur. Sin embargo, el trazado norte de la ruta fue descartado porque interferiría con el funcionamiento de los drenajes alimentadores del Gran Canal del Desagüe "Gran Canal del Desagüe (Ciudad de México)"), una de las principales obras de ingeniería que previenen la inundación de la Ciudad de México. La conexión con la Basílica de Gudalupe fue reemplazada por un trazado hacia la zona de Tlatelolco. Varias de las estaciones planeadas inicialmente cambiaron de nombre al ejecutarse el proyecto. La estación «Martínez de la Torre» pasó a llamarse Guerrero "Guerrero (estación)") y la estación «Morelos» fue rebautizada como Juárez "Juárez (estación)").[7].
La construcción fue hecha mediante excavaciones a cielo abierto. Debido a la naturaleza del suelo, abundante en mantos freáticos por ser el lecho del antiguo Lago de Texcoco, se requirió aislar el agua de la zona de trabajo mediante el bombeo electrosmótico de líquidos y la construcción de muros paralelos a la zona de construcción antes de iniciar los trabajos de excavación. El peso de la estructura terminada debía ser equivalente al peso de la tierra retirada en la excavación para evitar que los túneles y las estaciones se hundieran en el suelo blando que quedaba por debajo.[8].