Revisión de mercados de abastos
Introducción
Plaza de abastos de Écija, nacida en 1844 para centralizar el comercio de los abastos de Écija (Sevilla) España, su construcción tuvo lugar en pleno corazón de la ciudad, sobre el solar que ocupara el antiguo convento de la Compañía de Jesús. Promovida por la Sociedad de Fomento, sociedad de carácter civil constituida al efecto, vino a paliar las molestias y trastornos que causaba al vecindario de la ciudad la celebración del tradicional mercado diario en la Plaza Mayor.
La construcción se produjo al principio de la etapa isabelina, en un momento de relativa calma política, y fue una de las primeras actuaciones urbanísticas emprendidas en Écija durante el siglo . Su objetivo era crear un ámbito urbano moderno, respetuoso donde el abastecimiento de la población pudiera llevarse a cabo en las mejores condiciones posibles de comodidad y salubridad; de esta forma quedaba superado y abolido el viejo sistema de mercado ambulante que se remontaba a la época medieval.
Este nuevo modelo de mercado cerrado y controlado posibilitaba a las autoridades municipales del ejercicio más efectivo de su potestad fiscalizadora, así como el control de pesas y medidas y la recaudación de tasas e impuestos.
Antecedentes a la plaza de Abastos y razón de ser.
La Sociedad de Fomento, nacida en 1843 con la misión exclusiva de construir una plaza de abastos donde acoger con dignidad e higiene el mercado cotidiano que durante siglos había tenido como escenario la Plaza Mayor .
Desde la Edad Media, la Plaza Mayor de Écija constituía el mayor solar libre existente en el interior del casco urbano de la ciudad, además de ejercer como prestigioso eje político y económico, era la sede de un ,mercado diario de tipo alimenticio. La localización concreta de las actividades de comercialización en este lugar facilitaba el cobro de impuestos, la distribución equitativa de artículos importados y la prevención de fraudes, tanto en materia de pesas y medidas, como en la calidad de los productos.
Durante el siglo en la Plaza Mayor, y gracias al montaje diario de tenderetes y puestos portátiles vendía pan, frutas, leche, hortalizas y jabón, el vinagre, vino y trigo de importación se vendía en el edificio de la alhóndiga situado en la Plaza Mayor. Muy cercanas a ésta, en la calle de la Caza se hallaban las pescaderías y las carnicerías Reales, construidas a finales del citado siglo para centralizar el abasto en la ciudad. Algunas calles eran la sede de otras manufacturas, Cintería, Odrería, Platería Especiería y Albardería.