Revisión de itinerarios culturales
Introducción
El Sello de Patrimonio Europeo (en inglés: European Heritage Label; en francés: Label du patrimoine européen) es una distinción concedida por la Unión Europea a «los monumentos, los sitios arqueológicos, subacuáticos, naturales, industriales o urbanos, los lugares de memoria, los paisajes culturales, el patrimonio contemporáneo o el patrimonio inmaterial, asociados a un lugar, que hayan desempeñado un papel fundamental en la historia de Europa, de la integración europea o de la Unión.»[1] Los sitios distinguidos se conocen a veces como «sitios EHL», usando el acrónimo en inglés.
Sello de Patrimonio Europeo
Criterios de concesión
Se concederá el Sello a lugares simbólicos de la historia de Europa o relacionados con el proceso de integración europea, con el fin de reconocer no sólo su valor estético o arquitectónico, sino más bien por su carácter europeo y función educativa de acuerdo con los principios y valores europeos; pudiendo recibir el sello monumentos, localizaciones naturales o industriales, lugares históricos o sitios de patrimonio "contemporáneo".[2][3][4].
Se otorga de acuerdo a tres únicos criterios:.
• - Tener un valor europeo simbólico, bien por haber desempeñado un papel fundamental en la historia o cultura europea, en la integración europea o en la historia de la UE. El sitio puede estar vinculado a un elemento o personaje clave de la historia europea, pero también puede haber ejercido una influencia transnacional, en especial en la promoción de los valores comunes de convivencia.
• - Ser un proyecto que promueva la dimensión europea, de forma dinámica y atractivo para concienciar al visitante de la dimensión europea del sitio, además de organizar actividades educativas y facilitar el acceso y entendimiento de los extranjeros.
• - Tener un plan de trabajo bien definido con actividades dirigidas a preservar y conservar adecuadamente el sitio, recibir al visitante con información e indicaciones claras y de calidad, facilitar el acceso al público más amplio posible privilegiando el acceso de los jóvenes, promover que posibilite un turismo sostenible y respete el medio ambiente.
El Sello debe ser complementario de otras iniciativas, como la Lista del Patrimonio Mundial y la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, ambas de la UNESCO, y los Itinerarios Culturales Europeos del Consejo de Europa. Su valor añadido debe basarse en la contribución de los sitios seleccionados a la historia y la cultura europeas, incluida la construcción de la Unión, en una dimensión educativa clara que llegue a los ciudadanos, en especial los jóvenes, y en el establecimiento de redes entre los sitios para compartir experiencias y buenas prácticas. La acción debe centrarse principalmente en la promoción y el acceso de los sitios, y en la calidad de la información y de las actividades propuestas, más que en la conservación de los mismos cuya garantía debe corresponder a los regímenes de conservación ya existentes (considerando 8).[5].