Roma
La arquitectura sagrada del período barroco tuvo sus inicios en el paradigma italiano de la basílica con nave "Nave (arquitectura)") y cúpula en el crucero"). Las iglesias manieristas se ejemplificaban en Il Gesù, una ruptura del ideal renacentista de iglesia de planta central, que había sido diseñada por Giacomo Barozzi da Vignola en 1568 —la portada fue modificada por Giacomo della Porta en 1584— y que fue la primera y sirvió de modelo de las iglesias jesuíticas.[12] Su interior era un ejemplo de cómo el Clasicismo romano") podía combinarse con una simplicidad a gran escala: altas ventanas que perforan la bóveda de cañón y un anillo de ventanas en el tambor de la cúpula para iluminar con luz natural el interior, creando un dramático contraste de luz y oscuridad en un espacio relativamente difuso.[13] Una de las primeras edificaciones romanas que rompió con esas convenciones fue la iglesia de Santa Susana en las Termas de Diocleciano "Iglesia de Santa Susana (Roma)"), diseñada por Carlo Maderno en 1596 y cuya construcción se finalizó en 1603. El ritmo dinámico de las columnas y pilastras, la masa central, los elementos salientes y la decoración condensada en el centro añaden complejidad al edificio. Hay un juego incipiente con las reglas del diseño clásico, pero todavía manteniendo el rigor. Tenían techos abovedados.
El mismo énfasis en la plasticidad, en la continuidad y en los efectos escénicos son evidentee en el trabajo de Pietro da Cortona, ilustrado por las iglesias de San Lucas y Santa Martina "Iglesia de San Lucas y Santa Martina (Roma)") (1635) y de Santa Maria della Pace (1656). Este último edificio, que tiene unas alas cóncavas diseñadas para simular un escenario teatral, presiona hacia adelante para llenar una pequeña plaza dispuesta frente a él. Otros conjuntos romanos de la época también están impregnados de teatralidad, dominando el paisaje urbano circundante como una especie de entorno teatral.
Probablemente el ejemplo más conocido de este tipo de solución sea la plaza trapezoidal de San Pedro, que ha sido elogiada como una obra maestra de la escenografía barroca. La plaza está formada por dos columnatas, diseñadas por Gian Lorenzo Bernini en una escala colosal sin precedentes para adaptarse al espacio y propiciar emociones de asombro. El diseño favorito de Bernini era la iglesia oval policromática de San Andrés del Quirinal (1658), que, con su impresionante retablo y su elevada cúpula, ofrece una muestra concentrada de la nueva arquitectura. Su idea de la residencia nobiliaria en la ciudad barroca está caracterizada por los romanos palacios Barberini (1629) y Chigi-Odescalchi (1664).
El principal rival de Bernini en la capital papal fue Francesco Borromini cuyos diseños se desvían de las composiciones regulares de la Antigüedad y del Renacimiento, incluso de forma aún más marcada. Considerado por las generaciones posteriores como un arquitecto revolucionario, Borromini rechazó el enfoque antropomórfico del siglo , y optó por basar sus proyectos en complicadas figuras geométricas (módulos). El espacio arquitectónico de Borromini parece expandirse y contraerse cuando es necesario, mostrando cierta afinidad con el estilo tardío de Miguel Ángel. Su icónica obra maestra es la pequeña iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane, que se distingue por una planta ovalada y por los complejos ritmos convexos-cóncavos. Una obra posterior, Iglesia de Sant'Ivo alla Sapienza, muestra la misma antipatía por la superficie plana y refleja una juguetona inventiva, ejemplificada en la linterna en espiral de la cúpula.
Tras la muerte de Bernini en 1680, Carlo Fontana se asentó como el arquitecto más influyente que trabajaba en Roma. Su estilo temprano se ejemplifica en la fachada ligeramente cóncava de la Iglesia de San Marcello al Corso. El enfoque académico de Fontana, aunque sin la brillante inventiva de sus predecesores, ejerció una enorme influencia en la arquitectura barroca, tanto a través de sus prolíficos escritos, como a través de los arquitectos a los que formó y que difundirían el estilo barroco por toda Europa durante el siglo .
El siglo vio como la capital del mundo arquitectónico europeo se trasladaba desde Roma a París. El rococó italiano, que floreció en Roma a partir de la década de 1720 en adelante, estuvo profundamente influenciado por las ideas de Borromini. Los arquitectos más talentosos activos en Roma —Francesco de Sanctis "Francesco de Sanctis (arquitecto)") (Escalinata de la plaza de España "Plaza de España (Roma)"), 1723) y Filippo Raguzzini (plaza Sant'Ignazio"), 1727)— tuvieron poca influencia fuera de su país natal, al igual que numerosos practicantes del barroco siciliano, incluidos Giovanni Battista Vaccarini, Andrea Palma "Andrea Palma (arquitecto)") y Giuseppe Venanzio Marvuglia.
A finales del siglo , Roma se convirtió en el centro de desarrollo de la arquitectura vinculada a la Contrarreforma y ejerció su influencia en todo el mundo católico. Las premisas para la afirmación del estilo barroco se pueden encontrar ya en las obras de Giacomo della Porta (1533-1602), que levantó la fachada de la iglesia del Gesù en las últimas décadas del Cinquecento.[Fus. 7].
Unos años más tarde, en 1603, se completó la fachada de la iglesia de Santa Susana en las Termas de Diocleciano "Iglesia de Santa Susana (Roma)"), diseñada por Carlo Maderno (1556-1629) y generalmente considerada como el «primer ejemplo completamente realizado de arquitectura barroca»;[N-S. 3] a pesar de que la distribución espacial todavía parece manierista.[Br. 1] Maderno reforzó el eje central mediante el uso gradual de pilastras, semicolumnas y columnas hacia la parte central del edificio, acentuando así la plasticidad&action=edit&redlink=1 "Plasticidad (arte) (aún no redactado)") ya surgida en la obra de della Porta. Comparado con della Porta y con la fachada de la iglesia del Gesù, la novedad sustancial residió en haber extendido el uso de las columnas al primer orden de toda el área central y haberlo reemplazado, en el nivel superior, con una serie de pilastras.[14] En general, se trató de un gran salto respecto a la frialdad académica hasta entonces en boga y evidente, por ejemplo, en la fachada de San Girolamo dei Croati, una obra creada por Martino Longhi, el Viejo, alrededor de 1588-1589.[Wit. 1].
En este contexto, se construyeron numerosas fachadas con el mismo fin propagandístico,[N-S. 4] algunas con resultados muy particulares, como en el caso de la iglesia de los Santos Vicente y Anastasio, de Martino Longhi, el Joven (1602-1660), donde se concentran numerosas columnas en la parte central del alzado. El mismo Maderno recibió el encargo de prolongar un brazo de la basílica de San Pedro, a fin de que la iglesia fuera adecuada para recibir un mayor número de fieles; también en este caso, la fachada (1608-1612), una de las obras más comentadas en la historia de la arquitectura,[15] muestra una mayor intensidad plástica hacia el centro.
Un nuevo enfoque, basado en la transformación de las formas más que en la aplicación de los elementos decorativos, llegó con la afirmación de Gian Lorenzo Bernini (1598-1680), Francesco Borromini (1599-1667) y Pietro da Cortona (1596-1669).[N-S. 4].
Bernini fue el dominador durante medio siglo de la escena artística romana.[16] El baldaquino de San Pedro (1624-1633), después de los límites e incertidumbres que surgieron en la restauración de la iglesia de Santa Bibiana"), fue el verdadero comienzo de su carrera. Sin embargo, no representó un punto de inflexión repentino, sino un camino autocrítico gradual que se prolongó durante casi una década de trabajo. Bernini definió los soportes del baldaquino con cuatro columnas salomónicas que, aunque no eran una novedad absoluta en la escena arquitectónica romana, diferían claramente del diseño de las pilastras de la basílica vaticana, haciendo del ciborio "Ciborio (arquitectura)") el punto focal de todo el edificio. Sin embargo, la principal novedad radicaba en la coronación, en cuya definición está documentada la contribución de Borromini, con esa ligera maraña de volutas que, legítimamente, puede considerarse el manifiesto de la arquitectura barroca.[17].
Unas décadas más tarde, comenzando a partir de 1658, el mismo arquitecto creó la pequeña iglesia de San Andrés del Quirinal, con una planta ovalada fuertemente dilatada y caracterizada por la presencia de numerosas capillas dispuestas en el muro perimetral; una cúpula, no muy evidente en el exterior, descansa sobre el entablamento que serpentea por encima de los recintos laterales.
El tema del óvalo, adoptado por Bernini también en la desaparecida capilla de los Magos (1634) y en la plaza de San Pedro (concluida en 1667), también debería haber sido tomada por Carlo Rainaldi (1611-1691) en la iglesia de Santa María in Campitelli "Iglesia de Santa María in Campitelli (Roma)"), pero en el momento de la construcción, la nave elíptica se transformó en un espacio biaxial, privado de curvas, con una serie de capillas que se estrecharon hasta el área del ábside. En particular, el cuerpo anterior de la iglesia fue unido a un santuario cubierto por una cúpula circular, de acuerdo con un esquema en uso en el norte de Italia que, sin embargo, no se siguió en Roma.[Wit. 2] El curso dentado de la nave, resaltado por la presencia de columnas y pilastras sobre los que se dispone el entablamento, se repiten también en la fachada principal, donde incluso emergen en una sucesión de edículos, columnas adosadas y pilastras.
La búsqueda de espacios creados dentro del muro perimetral es evidente en la iglesia de la Assunta&action=edit&redlink=1 "Colegiata de Santa Maria Assunta (Ariccia) (aún no redactado)"), en Ariccia, un pequeño pueblo ubicado cerca de Roma.[Fus. 8] El proyecto, de nuevo de Bernini, se puso en marcha a principios de los años 1660; en comparación con San Andrés del Quirinal, la planta es circular y está flanqueada en el exterior por dos propileos dispuestos al final de un corredor que circunda la parte posterior del edificio. Si la figura en planta muestra una tablatura clasiceante, referible a los modelos Bramantescos o al Panteón de Roma, en el exterior la invención del barroco se manifiesta en la disposición urbana del complejo, con el corredor anular que representa un exterior y un interior al mismo tiempo, y con el volumen de la iglesia que «genera a la vista su cara espacial, que no es de contención, como en Borromini, sino de expansión controlada y medida».[Br. 2].
• - Obras de Bernini.
• - Iglesia de San Andrés del Quirinal (1658-1678).
• - Scala Regia (1663-1666), en el Palacio Apostólico Vaticano.
• - Plaza de San Pedro (concluida en 1667), Roma.
Sin embargo, fue en la iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane de Borromini donde el tema de los espacios creados en el perímetro del edificio alcanza su apogeo.[Fus. 8] Esta iglesia, tan pequeña que podría estar dentro de un pilar de la basílica vaticana,[Pev. 2] se inició en 1638 en un lote de reducidas dimensiones donde, además del lugar del verdadero culto, también se insertaron el claustro y el convento adyacente. La planta de San Carlino se puede reconducir al óvalo, con paredes cóncavas y convexas que se alternan para formar las capillas laterales. La cúpula tiene una base ovalada y está excavada por un profundo artesonado en el que se alternan diferentes formas; la conexión entre la cúpula y el cuerpo del edificio se logra por medio de cuatro pechinas que se apoyan en el entablamento. El movimiento ondulado de los muros y la alternancia rítmica con formas sobresalientes y reentrantes dan lugar a un palpitante organismo plástico, cuya forma está subrayada por la ausencia de decoraciones suntuosas.
En la fachada, que se comenzó solo en los últimos años de la vida de Borromini, destaca la búsqueda de un intenso dinamismo, con superficies sinuosas dispuestas en dos órdenes: la parte inferior se caracteriza por una sucesión de superficies cóncavas-convexas-cóncavas; la superior está articulada en tres partes cóncavas, de las cuales la central alberga un ediculo convexo.
Borromini participó en varias obras en construcción en Roma: creó el Oratorio dei Filippini (cuya fachada, llena de concavidades y convexidades, es una feliz fusión entre un palacio y una iglesia[Fus. 9]), la iglesia de Santa Maria dei Sette Dolori") (incompleta) y, a partir de 1642, comenzó lo que podría considerarse su obra maestra,[N-S. 5] la iglesia de Sant'Ivo alla Sapienza. Directamente conectada con San Carlo alle Quattro Fontane, la iglesia de La Sapienza se dispuso al final de un patio preexistente diseñado por della Porta. La planta, generada esencialmente por la intersección de dos triángulos equiláteros contrapuestos, está coronada en alzado por una cúpula con una linterna acabada en espiral. La planta de Sant'Ivo, una vez más formada a través del uso de la concavidad y la convexidad, es una de las más unificadas en la historia de la arquitectura, aunque, debido a su audacia, no encontró aplicaciones similares en las obras de sus contemporáneos.[N-S. 6].
El mismo arquitecto, por encargo del papa Inocencio X, también intervino en la restauración de la gran basílica de San Giovanni in Laterano; Borromini mantuvo la estructura original, incorporando las columnas de las naves dentro de grandes pilastras, mientras que el previsto techo abovedado no se construyó. Según los críticos, aunque el proyecto no se ha ejecutado completamente, «San Giovanni in Laterano tiene una de las más hermosas naves que existen»:[N-S. 7] la integración de los espacios se vio acentuada por las amplias aberturas que recorren la nave, mientras que los pasillos de las naves laterales están formados por pequeñas unidades centralizadas, con ángulos cóncavos que continúan también en las bóvedas.
Unos años más tarde, trabajó en la iglesia de Sant'Agnese en Agone, iniciada por Girolamo Rainaldi (1570-1655) y continuada por su hijo Carlo en 1652, creando uno de los alzados más clasizantes de su producción artística. El edificio, en el que Carlo Rainaldi de nuevo retomó el control, era una de las obras más significativas del período, ya que tuvo una influencia considerable en la escena internacional.[Fus. 10] La planta es una cruz griega que se combina con el recinto circular coronado por una gran cúpula; es una revisión barroca de la planta central de San Pedro.[Wit. 3] La inventiva de Borromini reside en la fachada, donde retiró el frente principal con el fin de obtener un patrón cóncavo firmemente conectado al tambor de cúpula convexo; luego extendió el alzado a los palacios laterales, para construir dos torres campanarios caracterizadas por una tendencia escalonada hacia la cima. Inventos similares también se encuentran en el campanile de Sant'Andrea delle Fratte") (un trabajo inacabado de Borromini), que termina con una especie de linterna de planta circular.
• - Obras romanas de Borromini.
• - Oratorio dei Filippini (1637-1667).
• - Iglesia de San Carlo alle Quattro Fontane (1638-1641).
• - Iglesia de Sant'Ivo alla Sapienza (1643-1662).
• - Interior de San Giovanni in Laterano.
• - Iglesia de Sant'Agnese en Agone (1652-1657), iniciada por Girolamo y Carlo Rainaldi.
Carlo Rainaldi también se dedicó a las iglesias gemelas de la piazza del Popolo. La primera, dedicada a Santa María en Montesanto, se inició en 1662, y luego fue concluida por Carlo Fontana (1638-1714) según diseño de Bernini; la segunda, dedicada a Santa Maria dei Miracoli "Iglesia de Santa Maria dei Miracoli (Roma)"), se llevó a cabo en 1675, nuevamente con la colaboración de Fontana. Las dos iglesias, dispuestas simétricamente alrededor del tridente formado por la via del Corso, la via di Ripetta y la via del Babuino, tienen el mismo aspecto, pero en realidad, para adaptarse mejor a la distribución de los lotes, se diferenciaron en las plantas: para Santa Maria dei Miracoli se adoptó una planta circular, mientras que para la adyacente Santa María en Montesanto, erigida en un solar más grande, se eligió una forma elíptica, de dimensiones transversales similares a la anterior, para mantener la simetría aparente desde el frente.[N-S. 8].
Otro trabajo notable de Rainaldi fue el exterior del ábside de la basílica de Santa María la Mayor, ubicado en el eje visual proveniente de la iglesia de Trinità dei Monti; el arquitecto cubrió el ábside con una superficie plástica, integrándola perfectamente con las espaldas laterales y creando una joya espacial entre las más felices de todas las barrocas.[Br. 3].
Si las obras de Carlo Rainaldi, aunque muestran soluciones originales, se refieren a los temas del barroco primitivo, se puede sentir una mayor integración plástica entre espacios, masas y superficies en Pietro da Cortona.[N-S. 9] Su iglesia de San Lucas y Santa Martina "Iglesia de San Lucas y Santa Martina (Roma)") (1635), articulada sobre una planta en cruz griega, recuerda los patrones renacentistas de Santa Maria della Consolazione") de Todi, aunque con diferencias significativas: de hecho, un brazo de la nave es alargado, lo que hace que la iglesia vuelva al tipo de plantas longitudinales, mientras que la fachada, aunque siendo convexa, no refleja la curvatura de los ábsides internos. Luego está el rechazo del uso del color: el interior de la iglesia es completamente blanco, mientras que las bóvedas de los ábsides están ricamente decoradas. Además, las columnas aisladas insertas dentro de los muros son un tema típicamente florentino (desde el Baptisterio de San Giovanni") hasta la Biblioteca Medicea Laurenziana), que se repite en otras obras de Cortona, como en el tambor de la cúpula de San Carlo al Corso").[Wit. 4].
El estilo de Pietro da Cortona emerge con mayor vigor en la disposición de la iglesia de Santa Maria della Pace, donde, entre 1656 y 1657, se dedicó a la construcción de una nueva fachada. La intervención no se limitó a la fachada del edificio religioso, sino que también se extendió a los edificios laterales, con la construcción de una pequeña plaza escenográfica dominada en el centro por la columnata de la iglesia semicircular; Además, la solución de la exedra en la fachada influyó profundamente en Bernini en la concepción del mencionado Sant'Andrea al Quirinale[Fus. 11] y, en la elección del orden dórico con entablamento jónico, anticipó la solución adoptada por Bernini para las columnas de la plaza de San Pedro.[Wit. 5].
Entre las iglesias de planta longitudinal derivadas del esquema de Il Gesù, se debe recordar en primer lugar el de Santa Maria ai Monti") (1580), de Giacomo della Porta; la iglesia tiene un tamaño modesto y un transepto sin desarrollar, con una cúpula en la intersección con la nave principal.[N-S. 10].
La basílica de Sant'Andrea della Valle es bastante más imponente, iniciada también por della Porta en 1591 y completada por Carlo Maderno; la fachada, la más barroca de las fachadas romanas,[Br. 4] fue agregada por Carlo Rainaldi después de mediados del siglo . La planta, aunque adopta el modelo de la iglesia del Gesù, presenta capillas laterales menos profundas y notablemente más altas; la nave está articulada por las pilastras laterales que marcan, junto con la cúpula, el fuerte ritmo vertical del edificio.[N-S. 11].
• - Otras iglesias barrocas romanas.
• - Basílica de Sant'Andrea della Valle (1608-1625), obra de Carlo Maderno, cuya fachada fue completada (1655-1665) por Carlo Rainaldi.
• - Iglesia de San Lucas y Santa Martina "Iglesia de San Lucas y Santa Martina (Roma)") (1635), Roma, obra de Pietro da Cortona.
• - Las iglesias gemelas de la piazza del Popolo de Carlo Rainaldi: a la izda., Santa María en Montesanto, y a la dcha., iglesia de Santa Maria dei Miracoli "Iglesia de Santa Maria dei Miracoli (Roma)").
• - Fachada de Santa Maria in Via Lata (1658-1660), de Pietro de Cortona, 1658-1660.
• - San Marcello al Corso (1681-1687), de Carlo Fontana.
Los principales arquitectos del barroco romano dejaron importantes huellas también en la arquitectura civil. En 1625 Carlo Maderno comenzó el trabajo del mencionado palazzo Barberini con la colaboración de Borromini, a quien se le atribuye la escalera helicoidal; a la muerte de Maderno, cuatro años después, el trabajo fue realizado por Bernini. Es cierto, sin embargo, que la planta se había decidido antes de enero de 1629. Anteriormente se destacó que la distribución del edificio, privado del patio interior clásico, difiere de la tradición del palacio italiano; al estar en las afueras de la ciudad, Maderno cambió la concepción original del palacio ciudadano en una especie de villa suburbana. Incluso la fachada, la parte más clásica de la obra, presenta elementos innovadores en los arcos extendidos del último orden.[N-S. 12].
A partir de 1650, Bernini también ejecutó el palazzo Montecitorio, posteriormente completado por Carlo Fontana. La fachada, en la que se mantuvo sustancialmente la huella del proyecto inicial, tiene un patrón convexo y muestra, a los lados de la planta baja, algunas masas en piedra rústica. También de Bernini es el palacio Chigi-Odescalchi (1665-1667), construido alrededor de un patio diseñado por Maderno. A pesar de las alteraciones sufridas durante el siglo , la fachada agregada por Bernini puede considerarse un verdadero modelo para las fachadas de los palacios barrocos:[N-S. 13] presentaba un resalte en la parte central (desaparecida durante las ampliaciones del siglo ), definida por lesenas gigantes y coronado por una balaustrada en la parte superior.
Otra construcción importante seguida por Bernini fue la construcción de la Scala Regia en el Vaticano. Realizada después de 1660, la escalera, que debía servir para la conexión entre los palacios del Vaticano") y la fachada de San Pedro, se construyó en una parcela muy pequeña e irregular, ubicada entre la basílica y la residencia papal. Bernini usó estas características para su ventaja. En una especie de carrera de obstáculos, concibió una escalera de anchura decreciente, cubierta por una bóveda de cañón. Sin embargo, las paredes convergentes entre las cuales insertó la escalera habrían dado la impresión de una mayor profundidad; sin embargo, en este sentido, la escalera no tiene nada de ilusionistica. La corrección de la perspectiva se obtuvo mediante la disposición adecuada de una serie de columnatas a los lados del corredor; las columnas parecen avanzar en los escalones, sugiriendo una dirección de movimiento contraria a la vertical de la escalera.[Br. 5].
Incluso Borromini dejó algunas contribuciones significativas en esta área. Suyo es el efecto de trompe-l'œil en la galería en perspectiva del palazzo Spada (1652-1653), que sugiere una profundidad diferente de la real. Además, a mediados del Seicento preparó sus estudios para el palazzo Pamphilj en la plaza Navona, edificado por Girolamo Rainaldi, pero sus logros más interesantes se encuentran en los palacios eclesiásticos, como el Colegio de Propaganda Fide (dentro del que está la capilla de Re Magi")), donde levantó una fachada formada por compresiones y dilataciones, de gran efecto dramático.[N-S. 14].
• - Palacios barrocos romanos.
• - El Palazzo Barberini, empezado por Carlo Maderno (1625-1629) y acabado por Bernini.
• - Palazzo Pamphilj (1644-1650), de Girolamo Rainaldi.
• - Palazzo Montecitorio, obra de Bernini (1650) completado por Carlo Fontana.
• - Palazzo Spada (1652-1653).
• - Palacio Chigi-Odescalchi (1665-1667), de Bernini.
Finalmente, en el tratamiento del barroco romano") es importante recordar las principales transformaciones urbanas de la ciudad, referidas al plan querido por el papa Sixto V, quien también recopiló algunas intervenciones ya implementadas por sus antecesores. En particular, el tridente de la piazza del Popolo (incluso antes de las transformaciones promovidas posteriormente por Giuseppe Valadier) es uno de los elementos de mayor relevancia y fue el prototipo de uno de los motivos básicos de la ciudad barroca;[N-S. 15] verdadera puerta de entrada a la ciudad, se convirtió en un punto nodal del sistema viario a partir de 1589, con la erección de un obelisco y la construcción en el siglo de las ya mencionadas iglesias gemelas de Rainaldi.
Otro espacio importante fue la piazza Navona, construida sobre las ruinas del antiguo estadio voluntad del emperador Domiciano y que, en el siglo , asumió las características de una plaza típicamente barroca, tanto como para ser identificada como el verdadero y propio centro de la Roma seicentesca. Aquí se colocaron los cimientos de la iglesia de Sant'Agnese en Agone, un elemento prominente de una cortina muraria casi unitaria, cuya cúpula se destaca de la marcha ligeramente cóncava de la fachada; el centro de la plaza está subrayado por la fuente de los Cuatro Ríos (el Nilo, el Ganges, el Danubio y el Río de la Plata), en los que es posible leer una alusión al poder de la Iglesia en el mundo que se conocía en ese momento.[N-S. 16].
Esta serie de plazas barrocas encuentra su ápice en la famosa piazza San Pietro, completada por Bernini bajo Alejandro VII entre 1657 y 1667. La solución final tuvo en cuenta los problemas litúrgicos, simbólicos y las emergencias arquitectónicas preexistentes: el espacio fue articuladomediante una plaza ovalada conectado a la fachada de la basílica vaticana con dos brazos oblicuos, dispuestos en los márgenes de un área de forma trapezoidal. La conexión entre el óvalo y el trapecio, más estrecho que la anchura de la fachada de Maderno, modificó la perspectiva hacia la basílica, haciendo que pareciera más pequeña la gran mole de la fachada. La plaza oval, delimitada por imponentes columnas dispuestas en varias filas, debería haberse cerrado con un tercer brazo, pero nunca se ejecutó; a pesar de esto, Bernini creó un espacio bien definido, pero al mismo tiempo abierto al exterior e integrado con el resto de la ciudad gracias a la permeabilidad ofrecida por las grandes columnatas.[N-S. 17].
Bernini también planteó en un eje con la vía di Borgo Nuovo (desapareció con la realización de via della Conciliazione) la puerta de bronce que conducía a Scala Regia, dentro de la ciudadela del Vaticano; así creó un recorrido sorprendente que acompañaba al espectador desde las estrechas y articuladas calles de la "Spina di Borgo")" hasta la grandeza de la plaza de San Pedro, pero cortándola asimétricamente, en el lado norte, para ofrecer evocadoras y siempre nuevas escorzos hacia la fachada de la basílica y hacia la cúpula de Miguel Ángel.[18].
• - Vistas de las plazas barrocas de Roma.
• - Veduta dei piazza Navona (1699), óleo de Gaspar van Wittel.
• - Piazza di Popolo (1750), de Hendrik Frans van Lint (1684-1763).
• - Peterskirche in Rom (ca. 1700/1710), de Gaspar van Wittel (1653-1736).