Los viajes de Zheng He
Existen testimonios que hablan de viajes hasta la península arábiga en tiempos de la dinastía Han, durante el primer milenio. Durante la dinastía Song, los chinos llegaron hasta la India, el Golfo Pérsico y África.[48] Con la dinastía mongola Yuan en el siglo , se amplió el conocimiento chino del mundo como se ve en los mapas que antes solo mostraban China y sus mares circundantes, y ahora se extendieron más al sudoeste, con representaciones más precisas de Arabia y África,[56] circulando sus cartas marinas entre los marinos árabes y venecianos. Entre 1405 y 1433, el gobierno Ming patrocinó expediciones navales para establecer una presencia china e imponer el control imperial sobre el comercio del océano Índico, impresionar a los pueblos extranjeros de esa región y extender el sistema tributario del imperio, sin buscar una expansión territorial en ultramar.
El número de sus viajes varía dependiendo del método de división, pero generalmente se considera que navegó y exploró siete veces "el océano occidental". Sus escuadras resultan impresionantes si se comparan con sus contemporáneas europeas: alrededor de 30 000 hombres y un número variable de naves, entre cuarenta y más de trescientas. Según la leyenda, sus barcos más grandes llevaban cientos de marineros en cuatro cubiertas, y eran casi el doble de largos que cualquier barco de madera jamás registrado, lo que demostraba la excelencia china en la construcción naval y en la navegación.[7] Según el escritor Gavin Menzies, comandante retirado de la Marina Real británica, y autor del libro 1421: El año en que China descubrió el mundo, Zheng He habría llegado a las costas de América unos sesenta años antes que Colón y habría dado la vuelta al mundo un siglo antes que Magallanes, aunque su teoría ha sido refutada por múltiples expertos. Sus expediciones, aunque no diese la vuelta al mundo, eclipsaron a las de Colón, Vasco de Gama o Marco Polo.[1].
Aunque Zheng He nunca había pisado la cubierta de un barco, fue nombrado almirante de la enorme tropa y las fuerzas armadas de estas expediciones. Los preparativos fueron exhaustivos y de gran alcance, incluido el uso de tantos lingüistas, que se estableció un instituto de idiomas extranjeros en Nankín.[56].
Las flotas de Zheng He visitaron las costas del sudeste asiático (sobre todo Java y Sumatra), Brunéi, Tailandia, India, y numerosas islas del océano Índico (sobre todo Sri Lanka), el Cuerno de África y Arabia, remontó el Mar Rojo hasta Egipto, y descendió las costas africanas hasta Mozambique. Estos viajes debían ser el preludio de una expansión comercial china en todas estas regiones. Zheng He presentaba regalos de oro, plata, porcelana y seda, así como herramientas (hachas, lavabos de cobre,…), telas (abanicos, paraguas, terciopelo,…) y alimentos (lichis, pasas,…), y a cambio recolectaba artículos de “tributo” de varios estados que incluían especias y productos aromáticos, coral, vidrio, marfil, sándalo y otras maderas exóticas, así como especies exóticas de aves y animales, incluida incluso una jirafa.[18] Por ejemplo, Zheng He visitó los famosos mercados de pimienta de la costa de Malabar, y la especia inundó China tan rápidamente tras esa visita, que la pimienta pasó de ser un lujo de primer nivel a un aditivo cotidiano.[62].
Aunque la flota de Zheng He no tenía precedentes, las rutas no eran nuevas ya que siguió rutas comerciales bien establecidas entre China y la península arábiga, utilizadas al menos desde la dinastía Han.[72].
Los primeros tres viajes de Zheng He (entre 1405 y 1411) siguieron esas rutas comerciales por el sudeste asiático, navegando por la costa de Vietnam, deteniéndose en Sumatra y Java, y luego a través del archipiélago malayo y a través del estrecho de Malaca, cruzando el océano Índico oriental para llegar a la India y Sri Lanka.[55] La cuarta expedición llegó a Ormuz "Ormuz (ciudad)") en el Golfo Pérsico, y los viajes finales se expandieron hacia el oeste, entrando en las aguas del Mar Rojo, luego navegando hasta Kenia, y tal vez aún más lejos. Una leyenda en una copia del mapamundi de Fra Mauro, implica que los barcos chinos rodearon el Cabo de Buena Esperanza en 1420, antes de verse obligados a retroceder por falta de viento.[48].
Al llegar a un nuevo destino, Zheng He encabezaba una delegación al gobernante local a quien presentaba mensajes de buena voluntad y expresaba las intenciones pacíficas de China hacia ellos. Luego les entregaba una gran cantidad de regalos e invitaba al gobernante a venir en persona o enviar un embajador a la corte del emperador Yongle. Muchos gobernantes aceptaron la oferta y sus delegados fueron acomodados en los barcos de Zheng He para ser llevados a China en el viaje de regreso.[55].
Zheng He utilizó tanto la diplomacia como el uso de la fuerza para alcanzar sus objetivos. Entre sus éxitos diplomáticos se cuenta la resolución de una disputa local en Java "Java (isla)") en 1408 o el establecimiento de relaciones diplomáticas con el sultán de Malindi (en el actual Kenia) en 1414. Respecto al uso de la fuerza, Zheng He acosó a la mayoría de los posibles enemigos hasta conseguir su sumisión, como por ejemplo con el rey Alakeshvara del Reino de Kotte") (actual Sri Lanka), que intentó saquear los barcos chinos, por lo que Zheng He le capturó y lo llevó de regreso a la corte imperial china, de donde no fue liberado hasta que prometió pagar tributos regulares; además reprimió despiadadamente a los piratas que infestaban las aguas chinas y el sudeste asiático, y puso fin a los ataques del pirata Chen Zuyi") en el estrecho de Malaca, que une el océano Índico con el mar de la China Meridional. Todas estas acciones fortalecieron la opinión de que China era la principal potencia en la región y su mayor fuente de estabilidad.[55].
La mayor parte de las informaciones de estos viajes fueron registradas por tres cronistas, siendo el más fiable el cronista Ma Huan, compañero de camino del almirante Zheng He, de origen humilde convertido al Islam de joven y que había estudiado árabe y persa, y que le acompañó en los viajes cuarto, sexto y séptimo,[48] y que anotó minuciosamente elementos concernientes a la geografía, las leyes, la política, las condiciones climáticas, el medio ambiente, la economía y las costumbres locales.
Casi un siglo antes de que Vasco de Gama o Colón hicieran sus viajes que inauguraron la era del colonialismo europeo, Zheng He pasó tres décadas surcando las aguas del Océano Índico y hasta la costa este de África, estableciendo relaciones diplomáticas que remodelarían la vida asiática, y expandiendo los límites de lo que los humanos podían hacer en el mar con el tamaño, complejidad y capacidad de sus barcos.[62].
Primer viaje (1405-1407)
Yongle dio la orden de hacerse a la mar el 11 de julio de 1405,[74] pero los barcos tuvieron que esperar hasta la llegada de los vientos favorables, el monzón del noreste, a finales de otoño.[75].
La primera expedición zarpó en otoño de 1405 desde Suzhou[76] con 317 barcos,[77] incluyendo 62 barcos del tesoro,[78] y con unos 27.800 tripulantes.[79][80] El objetivo inicial era llegar hasta Calicut en la India, para comprar pimienta a cambio de sedas y porcelanas.
Recalaron en la desembocadura del río Min, en Fujian, para efectuar reparaciones tras una fuerte tormenta. Tras diez días de navegación, llegaron a Xinzhou, la actual Qui Nhon, en el rico reino hinduista de Champa, al sur del actual Vietnam. Luego llegaron a las costas de Camboya y entraron en el golfo de Siam, que circunnavegaron hasta la península malaya.[81].
Cargados de ébano, colmillos de elefante, cuernos de rinoceronte, bambú negro y de una madera especial perfumada de aloe, los juncos llegaron al estrecho de Malaca, frente a la isla de Sumatra, donde encontraron algunas colonias de mercaderes chinos. Tras visitar Java "Java (isla)") y sortear a los múltiples piratas del Estrecho de Malaca, se dirigieron al oeste a través del océano Índico, se detuvieron en las islas Nicobar y lograron llegar a la isla de Sri Lanka.[81].
El rey de Sri Lanka dispensó una fría acogida a los visitantes chinos,[82] por lo que estos volvieron al mar y se dirigieron al gran centro comercial de Calicut, ciudad en la costa oeste de la India, en el estado actual de Kerala,[52] cuyo gobernante la había declarado puerto libre, y que causó buena impresión en los chinos. Allí permanecieron varios meses practicando diplomacia y comercio, desde diciembre de 1406 hasta abril de 1407, esperando a que soplaran los monzones favorables.[83].
A continuación, Zheng He ordenó a la flota regresar a China, llevando consigo la enorme cantidad de productos exóticos y los numerosos enviados de varios reinos asiáticos para ofrecer regalos y tributo al Hijo del Cielo.[83] Al pasar por el Estrecho de Malaca, la flota del tesoro fue atacada por una armada del pirata chino, Chen Zuyi, que controlaba esas aguas y el reino de Palembang en Sumatra. En la llamada batalla de Palembang,[84] Zheng He logró destruir la flota pirata y matar a sus cinco mil hombres, al tiempo que capturó a Chen y sus lugartenientes, que fueron enviados a Nankín, donde fueron decapitados públicamente[18] y puso en el trono a Shi Jinqing como Superintendente de Pacificación de Palembang, un jefe pro-chino.[85].
Ya de nuevo en el Mar del Sur de China, la flota se vio en medio de un tifón. La tripulación, espantada, solicitó ayuda a la diosa Tianfei "Matsu (mitología)"). Apareció una “linterna mágica” en el mástil (probablemente un “Fuego de San Telmo”) y, poco después, el mar se calmó. Para Zheng He el fenómeno fue un milagro de la diosa, y desde entonces promovió su culto.[86].
Segundo viaje (1407-1409)
Tras el retorno de la Flota, el emperador Yongle emitió un edicto en octubre de 1407[89] ordenando que se volviera a organizar otra expedición, cuyo objetivo principal era devolver a los embajadores extranjeros a sus lugares de origen.
Parece que este viaje se realizó sin Zheng He, que se quedó atrás para cumplir con dos tareas importantes: restaurar el templo de la diosa Tianfei en Meizhou,[90] que le había protegido tanto a él como a sus compañeros durante el largo y peligroso primer viaje,[91] e inaugurar una escuela de intérpretes en Nankín, para llevar a cabo futuras expediciones. También dedicó mucho tiempo a debatir con el emperador de la misteriosa suerte de su predecesor, Jianwen, ya que esa era una de sus principales tareas en sus viajes, recabar información sobre la suerte que había corrido.[83].
La expedición fue comandada por los lugartenientes de Zheng He, los eunucos Wang Joinghong y Hou Xian.[89] El viaje comenzó a finales de 1407 o comienzos de 1408, y contaba con solo 249 barcos,[92] ya que se consideró que no era necesario llevar tantos barcos de guerra. Se siguió básicamente el mismo recorrido que en el viaje anterior, visitando Champa, Siam y Java hasta Calicut, sin parar en Sri Lanka.[93].
Las habilidades diplomáticas de los enviados de Zheng He se mostraron el intervenir en las disputas entre siameses y jémeres, llevando a cabo la “investidura” formal del nuevo Zamorin de Calicut “Mana Piehchialaman”, al que entregaron títulos y obsequios (brocados y sedas) en nombre del emperador chino. Una inscripción en Calicut sirvió para conmemorar esta investidura. Tras una estancia de unos cuatro meses, de diciembre de 1408 a abril de 1409, la expedición volvió a China.[94][95].
Tercer viaje (1409-1411)
La orden imperial para el tercer viaje se emitió entre enero y febrero de 1409, dirigida a Zheng He, Wang Jinghong y Hou Xian.[96] El tercer viaje comenzó a finales de 1409 con 48 barcos y más de 27.000 tripulantes.[97] A bordo viajaba el cronista Fei Xin, que también le acompañaría en el quinto[98] y séptimo viaje.
Hicieron una breve parada en la isla Taiping, en el Mar de la China Meridional, continuaron hasta Champa, siguieron hasta Temasek (la actual Singapur), y posteriormente llegaron a Malaca. Los chinos deseaban mantener un equilibrio de poder entre Malaca, Siam y Java para garantizar la estabilidad de la región. Los chinos entregaron un nuevo sello al sultán Parameswara "Parameswara (sultán)") de Malaca (el anterior había sido robado por los siameses),[99] que simbolizaba el apoyo chino a la monarquía local frente a las reivindicaciones siamesas de soberanía sobre esa región.[100].
Pasando por Samudera en el norte de Sumatra, llegaron después a Sri Lanka. La isla estaba dividida en diferentes facciones, con el reino de Jaffna en el norte, habitado por tamiles "Tamil (pueblo)") hindúes y el reino de Kotte") en el sur, habitado por los cingaleses de religión budista, además de la población musulmana. La flota traía una lápida conmemorativa de piedra "Estela (monumento)"), fechada el 15 de febrero de 1409, con una inscripción en tres idiomas, chino, tamil y persa, describiendo las ofrendas hechas a Buda, Alá y Vishnu, y que querían erigir en Sri Lanka.[101].
Zheng He llegó a Sri Lanka para establecer el control chino y garantizar la estabilidad de las rutas marítimas, pero se encontró con la oposición del rey Alakeshvara del reino de Kotte (en el sur de Sri Lanka), que rehusó aceptar la soberanía china de la isla y erigir la lápida conmemorativa.[102] Además, exigió a Zheng He que se le entregaran presentes de oro y plata, y al negárseles, atacó la flota del almirante. Los chinos se vieron obligados a embarcarse y navegar rumbo a la India –a Quilon, Cochin y Calicut- para seguir comerciando, antes de volver en busca de venganza.[100].
En el viaje de retorno, Zheng He llegó a Sri Lanka con el firme propósito de deponer al rey Alakeshvara"). Los chinos se mostraron desdeñosos y despreciativos hacia los cingaleses, a los que consideraban rudos, irrespetuosos y hostiles. Zheng He se internó en el territorio de Kotte con 2.000 guerreros selectos, atraídos por una trampa tejida por Alakeshvara, que les aisló de su flota a la que planeaba atacar. Zheng He en respuesta, asedió y se apoderó de Kotte, capturando a Alakeshvara, su familia y sus principales oficiales. El ejército cingalés, con unos 50.000 hombres, volvió y rodeó la capital, pero fueron repetidamente derrotados por el ejército chino, superior en armas y estrategia. El rey de Kotte y su familia fueron llevados presos a Nankín.[103] La lápida conmemorativa trilingüe fue finalmente erigida en la localidad de Galle.[104].
Cuarto viaje (1413-1415)
Hasta ese momento, las Flotas habían cumplido con su objetivo de mejorar las relaciones comerciales con el sudeste asiático, aunque sus intervenciones en Calicut y en Sri Lanka mostraban el tipo de imperialismo chino no colonialista impuesto por el emperador Yongle a través de Zheng He. A partir de este momento, Yongle ordenó la exploración de Arabia y África, lugares no desconocidos para los chinos, pero nunca explorados sistemáticamente.[107] Para muchos, es el carácter megalomaníaco de Yongle el que promueve este nuevo y ambicioso objetivo.[108].
Aunque el edicto anunciando el viaje se firmó el 18 de diciembre de 1412,[109] Zheng He no partió hasta finales de 1413 o enero de 1414.[110] El destino era el Estrecho de Ormuz en el Golfo Pérsico, conocido por sus perlas y piedras preciosas. Como el destino era tan lejano, el almirante dedicó más tiempo a los preparativos.[100] La flota constó de 63 buques y 28.560 tripulantes,[111] entre los que se encontraba por primera vez el cronista y traductor de árabe Ma Huan, ya que pensaban internarse en tierras de países musulmanes.[112].
La flota siguió su rumbo habitual hasta la India, recalando en Champa, Java, Sumatra y Malasia.[113] Desde ahí, una parte de la flota comandada por el eunuco Yang Min, se separó de la principal y se dirigió hacia el reino de Bengala. Tras cumplir su misión, esta flota volvió a China en 1414, llevando como invitado al rey de Bengala, que trajo un curioso presente al emperador chino. Se trataba de una jirafa, que los chinos creyeron que era un qilin, animal mitológico que solo aparecía cuando existía un buen gobierno de paz y prosperidad, y por otra parte según la mitología china, un qilin anunció a una mujer virgen que tendría un hijo, que fue Confucio, por lo que el emperador al ver este animal consideró que el cielo y los dioses favorecían su reinado. Muchos en la corte felicitaron al emperador por ese buen augurio, pero este, aunque complacido, rehusó las felicitaciones y manifestó que el mérito era del anterior emperador.[114].
Luego Zheng He se dirigió a las islas Maldivas para adquirir ámbar gris, que valía su peso en oro, antes de proseguir hasta la lejana Ormuz, sin entretenerse en Sri Lanka o Calicut. La ciudad de Ormuz "Ormuz (ciudad)") impresionó a los chinos por sus riquezas. La bienvenida fue calurosa y comerciaron de manera excepcional, intercambiando porcelana y sedas por topacios, rubíes, perlas, corales y alfombras. En ese puerto, el almirante se encontró con los enviados de tres ciudades-estado de la costa oriental africana –Malindi, Barāwe y Mogadiscio- y les convenció para que viajaran con él a China y ofrecieran sus obsequios al emperador.[115].
En el viaje de vuelta en 1415, en el norte de Sumatra, Zheng He tuvo que intervenir entre el rey de Samudra-Pasai y un usurpador que se había hecho con el trono, Sekander.[116] El emperador Yongle enviaba sus regalos al rey anterior, y Sekander atacó a Zheng He. Este le capturó y se lo llevó a China.[117].
Quinto viaje (1417-1419)
El emperador Yongle ordenó en diciembre de 1416 preparar un nuevo viaje para devolver a los embajadores a sus países de origen, y proseguir hasta África para establecer relaciones comerciales. Además, llevaría un sello de reconocimiento para el rey de Cochín, la otra gran ciudad india de la costa de Malabar con Calicut.[120].
La flota cargó porcelana en Quanzhou, y en el invierno de 1417 comenzó su viaje,[121] manteniendo la ruta ya conocida: Champa; Java; Palembang, Samudera y Aceh en Sumatra; Pahang y Malaca en Malasia; las Maldivas; Sri Lanka; Cochin y Calicut en India; y Ormuz.[122] Luego recorrieron la costa de la península arábiga, hasta llegar al puerto de Adén, cuyo reino abarcaba el sur de la Península hasta La Meca. La flota fue bien recibida por el sultán de Adén, que vio a los chinos como unos deseables aliados frente al expansionismo de los mamelucos de Egipto.[123] Los chinos intercambiaron porcelana, madera de sándalo y pimienta por perlas, piedras preciosas, coral y agua de rosas, y el sultán envió tributo al emperador Yongle con un regalo que constaba de leones, leopardos, cebras, avestruces y una jirafa.[124].
Más tarde, los barcos cruzaron las turbulentas aguas de Bab el-Mandeb hasta llegar a la costa africana. Devolvió a los embajadores de Mogadiscio, Barāwe en Somalia y Malindi en Kenia. El propósito de la expedición a esta zona, solo conocida de oídas por los chinos, era la búsqueda de un segundo animal de la mitología china, el unicornio, símbolo de la abundancia y la longevidad.[125].
En estas costas habitaba una población hablante de suajili, producto de la mezcla de mercaderes africanos, árabes, persas e indios con la población autóctona. Los nativos eran desconfiados por las frecuentes incursiones que recibían, por lo que no recibieron de buen grado a Zheng He, y su cronista Fei Xin los calificó de “revoltosos”.[126].
La Flota volvió a China el 15 de julio de 1419, trayendo un nuevo qilin, además de otros animales exóticos. Los embajadores extranjeros y dichos animales causaron sensación en la corte por su extraño aspecto,[127] y permanecieron dos años como invitados del emperador Yongle, hasta que recibieron la orden de regresar a sus hogares en la primavera de 1421.[128].
Sexto viaje (1421-1422)
El origen del sexto viaje fue la orden imperial del emperador Yongle de devolver a los embajadores a sus países de origen el 3 de marzo de 1421,[129] y partió en la primavera de 1421. Parece que este breve viaje estuvo también impulsado por el deseo de continuar la exploración de las nuevas tierras redescubiertas de África y Arabia, con las que habían mantenido relaciones comerciales en el pasado.
La flota se dividió en Samudera Pasai, en Sumatra.[130] Mientras Zhou Man condujo la flota principal hacia Adén y África, Zheng He volvió rápidamente a China adonde llegó en noviembre de ese mismo año. El motivo de ese rápido regreso de Zheng He pudo haber sido la necesidad de asistir a la inauguración de la Ciudad Prohibida de Beijing, que ya era la capital oficial desde 1420.
La flota principal regresó a China el 3 de septiembre de 1422,[131] trayendo enviados de Siam, Samudera, Aden y otros países.[132].
Suspensión temporal de los viajes
A la muerte del emperador Yongle se produjo una suspensión temporal de los viajes de la Flota del Tesoro.
En agosto de 1424 falleció el emperador Yongle en Mongolia, muy lejos de su capital, mientras dirigía una campaña militar contra el jefe de una tribu que se había negado a pagar el correspondiente tributo. Los últimos años de su reinado se vieron sacudidos por diversos infortunios, tales como un incendio en 1421 en la recién terminada Ciudad Prohibida, a causa de una tormenta, hecho que se interpretó como una señal divina de desaprobación, o una epidemia que se cobró miles de víctimas en las provincias del sur.[128].
Ascendió al trono su primogénito Gaozhi el 7 de septiembre de 1424, que adoptó el nombre de emperador Hongxi, y que tenía unas prioridades totalmente diferentes.[133] Gobernó durante ocho meses hasta el 29 de mayo de 1425, y decidió reprimir la influencia de los eunucos en la corte y restaurar la de los confucionistas. Su corto reinado se caracterizó por el deseo de disminuir los impuestos sobre la población.[134].
Su primer decreto, emitido el mismo día de su coronación, dejó clara su actitud contraria a la continuación de los viajes, ordenando el fin de la construcción y reparación de la flota del tesoro:[135].
Cuando murió Yongle, Zheng He se encontraba en misión diplomática en Palembang, en la isla de Sumatra, donde había sido enviado para zanjar una disputa entre los sucesores al trono de la ciudad-estado,[136] y tampoco estaba presente cuando Hongxi fue proclamado emperador y emitió el edicto anterior parando los viajes de la flota del Tesoro.[128].
Aunque Hongxi privó a Zheng He de la responsabilidad del mando de la Flota del Tesoro, este no cayó en desgracia, sino que fue nombrado comandante militar de Nankín, donde construyó un inmenso y suntuoso hogar,[137] y donde Hongxi pretendía volver a trasladar la capital. No está claro por qué Hongxi concedió a Zheng He semejante responsabilidad. En los siguientes meses Zheng He supervisó la finalización del templo de Bao’en y las reparaciones de las futuras estancias imperiales.[138].
Cuando el emperador Hongxi murió en 1425, su hijo mayor, Zhu Zhanji, de 26 años se convirtió en el emperador Xuande. Este era cauteloso, erudito y confucionista, y decidió reducir la influencia de los eunucos. Consideraba inicialmente que los viajes consumían demasiado dinero del tesoro chino, necesario para defenderse de la amenaza militar de los mongoles y otros pueblos nómadas en las fronteras del norte y oeste de China, reparar y expandir la Gran Muralla, y alimentar a la gente en provincias devastadas por el hambre.[12].
Séptimo viaje y muerte de Zheng He (1431-1433)
El estilo del nuevo emperador Xuande combinó elementos de su padre y de su abuelo. Mantuvo a los consejeros confucionistas, pero repuso en su cargo a muchos eunucos. Como su padre, intentó mantener bajos los impuestos y evitó las aventuras militaristas, pero también deseaba mantener intensas relaciones diplomáticas y comerciales como su abuelo.
Por otra parte, Xuande estaba preocupado porque el comercio tributario había declinado desde el sexto viaje y por la pérdida de influencia en el exterior.[139] El 29 de junio de 1430,[140] tras la muerte de Xia Yuanji, uno de los más firmes detractores de los viajes,[141] anunció su intención de seguir los pasos de su abuelo, es decir continuar con una política expansionista y con las expediciones para potenciar el prestigio de China,[128] y ordenó comenzar los preparativos de una nueva expedición, que llevaron más tiempo que en anteriores ocasiones, debido al parón de seis años. Esta expedición estaría comandada por los eunucos Zheng He y Wang Jinghong.[128].
Se trató de una de las mayores expediciones, con más de 300 barcos y 27 550 tripulantes.[142] El objetivo principal de la expedición era restaurar la paz en los mares, restablecer las relaciones pacíficas con los reinos de Malaca y Siam, y retomar el comercio, que en este período sin expediciones había decaído. El emperador quería conseguir la sumisión de esos países extranjeros[143] y revitalizar las relaciones tributarias que se promovieron durante el reinado de su abuelo Yongle.[144].
La flota zarpó de Nankín el 19 de enero de 1431, pero se detuvo en Jiangsu y Fujian para repostar y reclutar tripulantes, y llegaron a Changle el 8 de abril.[145] A principios de 1432, Zheng He erigió dos tablillas en la desembocadura del río Yangtsé y en Changle, en la del río Min, en las que se relataban los logros de sus viajes:[146].
Finalmente, Zheng He salió de China el 12 de enero de 1432,[145] y se detuvo en Quy Nhơn (Vietnam) el 27 de enero,[147] Surabaya (Java "Java (isla)")) el 7 de marzo,[148] Palembang (Sumatra) el 24 de julio,[149] Malaca (Malasia) el 3 de agosto, Samudera (Sumatra) el 12 de septiembre,[150] Sri Lanka el 28 de noviembre[151] y llegó finalmente a Calicut en la costa de Malabar de India el 10 de diciembre de 1432.[152].
Allí la flota se dividió en dos. Una parte se quedó en Calicut, y la otra bajo el mando del eunuco Hong Bao viajó hasta Ormuz "Ormuz (ciudad)"), donde llegó el 17 de enero de 1433[153] y de allí al lado oeste del mar Arábigo y al Cuerno de África, antes de bajar por la costa este de África, llegando tan al sur como Kenia y Mozambique.[154] Dos barcos intentaron descargar mercancías en Adén, pero fueron mal recibidos por tensiones políticas locales. Se dirigieron entonces a Dhofar, donde los chinos cargaron incienso, mirra y benzoina, y a Yeda, el puerto de La Meca ubicado en el mar Rojo.[155] Allí, parece que Hong Bao envió a siete marineros, entre ellos Ma Huan, a La Meca y a Medina.[156].