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Las redes de saneamiento se puede construir de dos modos:[8].
• - Redes unitarias: las que se proyectan y construyen para recibir en un único conducto, mezclándolas, tanto las aguas residuales (urbanas e industriales) como las pluviales generadas en el área urbana cubierta por la red.
• - Redes separativas o redes separadas: constan de dos canalizaciones totalmente independientes; una, la red de saneamiento, transporta las aguas residuales domésticas, comerciales e industriales hasta una estación depuradora; y la otra, la red de drenaje pluvial, conduce las aguas pluviales hasta el receptor, que puede ser un río, un lago o el mar.
Las redes de saneamiento surgieron en las ciudades europeas durante el siglo en respuesta a los problemas sanitarios y epidemiológicos generados por la deficiente evacuación de las aguas fecales. En aquel momento la mayoría de estas ciudades disponían ya de un sistema de colectores destinados a la evacuación de las aguas de lluvia y residuales, pero sin conexión a estas de las bajantes de los edificios. Las aguas residuales se vertían a la calle y la lluvia las arrastraba a las cloacas, desde donde iban a una cauce.
Desde mediados del siglo empezaron a construirse redes separativas, tras la aparición de los primeros sistemas de depuración, y con base en los siguientes argumentos:.
• - la separación reduce los costes de depuración y simplifica los procesos, puesto que el caudal tratado es menor y, lo que es incluso más importante, más constante;.
• - la separación reduce la carga contaminante vertida al medio receptor por los episodios de rebosamiento de las redes unitarias.
Siendo correctos los argumentos anteriores, existen también una serie de inconvenientes del saneamiento separativo, del cual desde finales de los años 1990 se está incrementando su uso, principalmente en redes de nueva implantación (la separación de redes unitarias existentes pronto se vio como económica y técnicamente inviable).
Para el buen funcionamiento de las redes separadas debe prestarse mucha atención a los aspectos que siguen:.
• - Debe existir un estricto control de vertidos") para evitar que se acometan caudales residuales a la red de pluviales (que irían directamente al medio natural sin depurar) y viceversa. Esto último redundaría en una explotación más compleja y costosa de la red de saneamiento.
• - La separación completa implica redes interiores separativas en los edificios, con duplicación de las bajantes. En este frente los costes de instalación son importantes.
• - Las aguas pluviales urbanas no son aguas limpias, sino que suelen estar sucias, por lo que su vertido directo al cauce puede generar una contaminación apreciable.
• - La red de pluviales de una red separativa puede permanecer, en climas secos, sin agua durante periodos de tiempo extensos, sin la autolimpieza de los conductos en tiempo de lluvia, por lo que puede llegar a ser necesaria la descarga de caudales de agua limpia por la red (arquetas de descarga en las cabeceras del saneamiento), reduciendo las ventajas de ahorro y eficiencia.
En comparación con las redes unitarias, los principales problemas son:.
• - El coste de instalación es muy superior, entre 1,5 y 2 veces la red unitaria equivalente.
• - Los grandes cambios en el caudal dificultan mucho la operación de las plantas de tratamiento. Frecuentemente en los periodos de lluvias intensas las plantas de tratamiento son simplemente "by-pasadas", vertiendo los efluentes directamente sin tratamiento en los cuerpos receptores o construyendo balsas de retención para guardar durante unos días el exceso de aguas llegadas, mientras se van depurando.
Tendencias actuales
A partir de la última década del siglo se aprecia, en general, una preocupación de los gobiernos para disminuir la brecha existente entre la cobertura de las redes de abastecimiento de agua y las redes cloacales.
Simultáneamente ya no se acepta pensar en saneamiento si no se integra también el tratamiento adecuado, en función de la categorización del receptor, de las aguas servidas recogidas. (En Europa es obligatorio en poblaciones de más de 5000 habitantes).
Habiendo casi siempre restricciones de carácter presupuestario, salvo casos excepcionales, las autoridades competentes dan prioridad a las redes de saneamiento sobre las redes de recolección de aguas de lluvia.
En muchos países, las características de las redes de saneamiento se han normalizado.[9][nota 1].
Inicialmente las redes de saneamiento se construían con tubos de cemento"), galerías de mampostería, y fibrocemento; y en algunos casos se utilizaron tubo de gres; actualmente, los materiales más utilizado son los polivinilos, PVC; polietileno, polipropileno, así como tuberías formadas por resinas de Poliéster reforzadas con fibra de vidrio PRFV").
A partir de la década de 1990 cada vez se hace más frecuente el dimensionamiento de las tuberías considerando no solamente la velocidad mínima del agua en la tubería sino que también se considera la fuerza de arrastre del flujo. Esta variante permite trabajar con pendientes menores, lo que se constituye en una ventaja en zonas muy llanas.
Las redes de drenaje pluvial tienen varias concepciones diferentes. Frecuentemente son redes enterradas, pero se combinan con tramos constituidos con canales abiertos.
En la concepción de las redes de drenaje pluvial juegan un papel muy importante, además de la topografía, que domina también en la red de saneamiento, el régimen de precipitaciones en la zona.
La tendencia actual, es que las pluviales sean redes separadas de las de saneamiento, en vez de unitarias, para evitar que se desborden y para aprovechar el agua de las mismas. [10].