Renaturalización de riberas
Introducción
Los parques y jardines públicos de Pontevedra constituyen los espacios verdes de la ciudad española de Pontevedra, que se configuraron como tales desde el siglo para el embellecimiento de la ciudad y el esparcimiento de los pontevedreses.
Pontevedra se destaca como una ciudad verde, ocupando el segundo lugar en Galicia en cuanto a metros cuadrados de espacio verde por habitante, con 19,86.[1] Es además una de las únicas ciudades gallegas que supera la proporción saludable de zonas verdes recomendada,[2] y en la que más del 70% de sus habitantes vive cerca de áreas verdes, superando las recomendaciones de la OMS.[3].
Tipología
En función de sus características, los parques y jardines de Pontevedra se dividen en varias tipologías:[4] «históricos», los creados antes de 1930, como el parque de la Alameda o el parque de las Palmeras; «botánicos», como el jardín botánico de Lourizán; «naturales», como el de la Isla de las Esculturas o el parque de la Xunqueira de Alba; «lineales», como el parque del Gafos;[5] «urbanos», los más comunes ubicados en plena ciudad como el de la plaza de Galicia "Plaza de Galicia (Pontevedra)") o de la plaza de Barcelos; y «forestales», espacios verdes de amplia extensión ubicados en las zonas limítrofes de la ciudad, como el parque de A Tomba o el parque de A Fracha.
Evolución histórica
De los huertos monásticos a los jardines públicos del siglo XIX
En Pontevedra, los primeros antecedentes de los actuales jardines urbanos se encuentran en los huertos y vergeles de los conventos pertenecientes a las órdenes mendicantes que se establecieron en la ciudad en el siglo : dominicos, franciscanos y clarisas.
En el siglo , la Revolución Industrial llevó a la creación de los primeros parques públicos en las ciudades para contrarrestar los efectos negativos de la industrialización. Las autoridades comenzaron a financiar grandes jardines y parques urbanos, estableciendo una "jardinería pública" que se diferenciaba de los proyectos privados previos y que introdujo la arquitectura paisajista.[6] En Pontevedra, la desamortización de Mendizábal en 1836 permitió la conversión de los terrenos pertenecientes a los huertos de las órdenes mendicantes en espacios públicos municipales, transformando los huertos de los conventos de Santo Domingo y San Francisco "Convento de San Francisco (Pontevedra)") en áreas verdes accesibles para la ciudadanía. Así, el antiguo campo de Santo Domingo se convirtió en la actual Alameda, mientras que frente al convento de San Francisco surgieron en pleno centro histórico los Jardines de Casto Sampedro, una obra iniciada en 1845[7] e impulsada por el gobernador civil José María de Michelena.[8] Por otro lado, el huerto del Convento de Santa Clara "Convento de Santa Clara (Pontevedra)"), que había estado cerrado al público y en uso exclusivo de las clarisas, fue adquirido por el ayuntamiento de Pontevedra en 2021, lo que permitió su apertura a los pontevedreses y la planificación de su futuro acondicionamiento como parque.[9][10].