Rehabilitación de lucernarios urbanos
Introducción
El Azkuna Zentroa (denominación oficial;[1] traducción en castellano: Centro Azkuna), anteriormente Alhóndiga Bilbao, es un antiguo almacén de vino ubicado en la villa de Bilbao (Vizcaya, España), reconvertido en centro de ocio y cultura.
Edificado entre 1905 y 1909 según proyecto de Ricardo Bastida, supuso la afirmación de una nueva idea de edificio en cuanto a su implantación, al ubicarse sobre el nuevo trazado de ciudad que nacía en esa época, ocupando la totalidad de una de las manzanas del Ensanche de la Villa; y en cuanto a su construcción, dado el empleo de técnicas novedosas desde el punto de vista estructural, siendo uno de los primeros ejemplos de arquitectura pública en hormigón armado.[2].
El edificio, además de cumplir los requerimientos de orden funcional para los que fue diseñado, transciende del mero carácter de almacén para insertarse en la trama del ensanche como un elemento con vocación de conformar ciudad. Esta dualidad del planteamiento es patente en el mismo, pudiéndose identificar los elementos que atienden a cada uno de los aspectos reseñados.
En el año 1919 sufrió un incendio y posterior restauración. Clausurado por largo tiempo, en la década de los años 1980 se barajó su adaptación como centro cultural con la participación de Jorge Oteiza. Este proyecto se frustró y poco después emergía uno alternativo en Bilbao, el del Museo Guggenheim, lo que motivó las críticas de Oteiza y una controversia que solo se apagó ante el inusitado éxito del nuevo museo.
Finalmente, la Alhóndiga fue reformada como centro cívico polivalente, con la intervención del diseñador Philippe Starck y fue inaugurada el 18 de mayo de 2010.[3].
El 10 de diciembre de 2014, el alcalde en funciones Ibon Areso dio a conocer que el centro de ocio y cultura Alhóndiga pasaría a denominarse centro Iñaki Azkuna en reconocimiento del que fue alcalde de Bilbao durante más de tres legislaturas.[4] Finalmente, el 16 de marzo de 2015 pasó a denominarse oficialmente Azkuna Zentroa.[1][5][6].
Edificio original de Ricardo Bastida
Interior
El interior presenta una configuración diáfana en la que se une el indudable atractivo de la posibilidad de experimentar la totalidad del espacio correspondiente a una manzana del ensanche, con el rigor geométrico que la estructura posee, el cual propicia notables percepciones del espacio por ella modulado. Los pórticos de hormigón armado (La Alhóndiga fue uno de los primeros edificios realizados con esta técnica en Vizcaya), presentan una reiterativa modulación que se altera ligeramente en las zonas en que diversas necesidades de tipo funcional lo demandan. Las calles de circulación por el interior de las plantas baja y sótano, asociadas en vertical a grandes huecos de los forjados superiores para propiciar la iluminación del conjunto, crean zonas de ruptura de la trama estructural. La razón de ser de la misma, por tanto, hay que buscarla en la adaptación funcional al uso para la que fue proyectada, siendo este, en consecuencia, un aspecto a considerar preferentemente en la valoración del edificio. La limpieza y contundencia de la estructura existente, no obstante, terminan por caracterizar espacialmente el interior del mismo.