Hacia el nuevo ferrocarril
En 1979 se firmó el l primer Contrato Programa"), un acuerdo por el que el Estado aportaba los recursos económicos necesarios para la explotación y las inversiones mientras que RENFE se comprometía a mejorar la calidad de sus servicios y a elaborar un plan que permitiese su recuperación.
En la década de 1980 se planteó la cuestión de la rentabilidad económica de la red. Basándose en el hecho de que el 68% del tráfico ferroviario se realizaba en 5.000 de los 13.500 km de vía de la red, se elaboró un plan dentro del contrato programa acordado con el gobierno, conocido como cerrojazo, para ir cerrando aquellas líneas que no fueran rentables económicamente, olvidando en gran medida la rentabilidad social del ferrocarril. En enero de 1985, siendo ministro de Fomento Enrique Barón, se clausuraron 914 km de ferrocarril que afectaban a 12 líneas y 132 estaciones, mientras que otros 933 km se mantuvieron para el servicio exclusivo de mercancías. Algunas de las líneas afectadas fueron la Santander-Mediterráneo, Valladolid-Ariza, Plasencia-Astorga, Almendricos-Guadix, La Fuente de San Esteban-Barca de Alba, Jaén-Campo Real, Valencia-Liria, Calatayud-Valencia, etc.[48][49][50] Por su parte, las Comunidades autónomas salieron al rescate de otros 600 km para evitar su cierre.[51] En algunos casos los informes relativos a las pérdidas de esas líneas contenían datos manipulados o falsos, como añadir trabajadores de electrificación en líneas que no disponían de esta, y así justificar su clausura.[49].
Con el nuevo sistema político la empresa FEVE, que a comienzos de la década de 1980 todavía seguía arrastrando una grave crisis, cedió a algunas regiones la propiedad de varias de sus líneas. La primera fue Cataluña, donde en 1979 se constituyó el ente Ferrocarriles de la Generalidad de Cataluña (FGC). En el País Vasco se creó Euskotren en 1982, seguido de Ferrocarriles de la Generalidad Valenciana (FGV) en 1986 y de los Servicios Ferroviarios de Mallorca (SFM) en 1994, organismos que recibieron la gestión de los ferrocarriles de vía estrecha, tranvías o suburbanos a medida que algunas comunidades autónomas fueron recibiendo las competencias en esta materia. Por su parte, durante aquella década FEVE emprendió una profunda renovación de material e infraestructuras, enfocando sus servicios en el ámbito de cercanías y trenes locales. A partir de 1983 comenzó a operar un tren turístico, el llamado Transcantábrico, que acabaría convirtiéndose en un servicio estrella.
En 1983 fue inaugurado el Museo del Ferrocarril de Madrid, con sede en la antigua estación de Delicias, aunque desde 1967 ya había existido un Museo ferroviario en el Palacio de Fernán Núñez. Años después le seguirá el Museo del Ferrocarril de Cataluña, ubicado en la localidad de Villanueva y Geltrú (Barcelona) e inaugurado en 1990. En los años siguientes les siguieron nuevos museos que se fueron inaugurando por todo el país. También se puso en marcha la modalidad de los trenes turísticos, en un intento de atraer al público hacia el ferrocarril más allá de los servicios comerciales. Destacaría en este sentido el llamado «Tren de la Fresa», nombre comercial con el que se conoce a un servicio especial que realiza el recorrido entre Madrid y Aranjuez con material histórico.[52] En la zona de las Minas de Riotinto se llegó a rehabilitar a comienzos de la década de 1990 el antiguo ferrocarril minero para su uso recreativo dentro del denominado ferrocarril turístico minero.[53] Este tren emplea las dos locomotoras de vapor más antiguas de España que actualmente se mantienen en servicio,[54] así como otro tipo de material histórico.
En 1986-1987 se aprueba el Plan de Transporte Ferroviario, que tiene como objetivo conseguir velocidades por encima de los 200 km/h, para lo que se realizan obras de mejora de las líneas. En este sentido, el objetivo principal es lograr el establecimiento de una doble vía a 200 km/h en el triángulo Madrid-Barcelona-Valencia, de los que mayor soporta. Otra de las principales actuaciones que prevé el plan es la construcción para un Nuevo Acceso Ferroviario a Andalucía (NAFA), para el cual el gobierno tomará una decisión fundamental: en 1988 decide que el NAFA y las nuevas líneas de Alta velocidad que en adelante se construyan lo sean en ancho UIC (ancho europeo). En 1990 continuaba la construcción del NAFA, cuya llegada suponía en parte la reorganización de las antiguas estaciones en Sevilla o Córdoba. En la capital hispalense se construyó la nueva estación de Santa Justa para concentrar el tráfico ferroviario en Sevilla, mientras eran desmanteladas las estaciones de San Bernardo "Antigua estación de San Bernardo (Sevilla)") y Plaza de Armas "Estación de Sevilla-Plaza de Armas (MZA)"). Gran parte de estas obras realizadas en la ciudad hispalense tenían otro motivo: la celebración de la Exposición Universal de 1992 (Expo'92). En Barcelona se produjo una reorganización del entramado de vías que circulaba por distintas zonas de la ciudad, así como la mejora y adecuación de la estación de Barcelona-Término (renombrada como estación de Francia). En el caso de la ciudad condal las obras estaban relacionadas con los Juegos Olímpicos de 1992. La línea de alta velocidad Madrid-Sevilla fue inaugurada el 14 de abril de 1992, coincidiendo con la Expo 92, y a los siete días comenzó el servicio comercial.
En Madrid también se producirían reformas en las estaciones de la ciudad, especialmente en la de Atocha, que a finales de los años 80 empezaba a dar síntomas de saturación y escasez de instalaciones. Entre 1985 y 1992 se llevó a cabo una gran obra de remodelación bajo la dirección del arquitecto Rafael Moneo y que consistió en la construcción de 2 nuevas estaciones de gran capacidad completamente nuevas: las estaciones de Puerta de Atocha y Atocha-Cercanías. Mientras la estación de Atocha estuvo clausurada por las obras, el tráfico de esta fue absorbido por la de Chamartín. En 1993 la antigua estación del Norte "Estación del Norte (Madrid)") fue clausurada y tras unas profundas reformas, fue inaugurada como un nuevo intercambiador de transportes, renombrado como Príncipe Pío.
Los cambios de costumbres, con el crecimiento de la población urbana y en especial de las periferias, hacen que se incremente espectacularmente el tráfico de cercanías, lo que llevaría a la necesidad de efectuar importantes inversiones. Así pues, comienza a desarrollarse un importante servicio de Cercanías en las ciudades más importantes del país: durante aquellos años se inauguraron las actuales redes de Madrid, Barcelona, Valencia, Bilbao o Málaga.
La aplicación de la directiva europea 91/440, que imponía la Liberalización del transporte ferroviario en España, y la eficiencia económica, implicó que la compañía se subdividiese en varias unidades de negocio"). Esto supuso la desaparición del modelo de organización territorial que se había mantenido en RENFE desde su creación, con la división de su administración por zonas. A partir de ese momento, se articulará en torno a cinco unidades de negocio principales: Cercanías, Media Distancia, Larga Distancia, Alta Velocidad o Mercancías&action=edit&redlink=1 "Servicios de Mercancía y Logística (Renfe) (aún no redactado)"). El 30 de diciembre de 1998 fue fundada la empresa Gestor de Infraestructuras Ferroviarias (GIF), una entidad pública empresarial que se creó debido a las medidas del transporte ferroviario que la Unión Europea comenzó a impulsar a partir de la Directiva del Consejo 91/440/CEE sobre el Desarrollo de los Ferrocarriles Comunitarios. Entre otras cuestiones, esta directiva establecía la separación entre los operadores de los trenes y el sujeto gestor de las infraestructuras. El material móvil y su explotación quedaron en manos de RENFE, aunque estuvo previsto que por las líneas ferroviarias circulara cualquier compañía privada que lo solicitara. Será GIF precisamente la encargada de iniciar ese año la construcción de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona.
La irrupción del AVE
En abril de 1992 se inaugura la primera línea de alta velocidad en España, la línea Madrid-Sevilla. Esta infraestructura está integrada en las obras para favorecer el desarrollo del sur español y de la Exposición Universal de Sevilla de 1992. El nombre de esta nueva infraestructura, que se construye con ancho de vía europeo internacional, es de AVE, Alta Velocidad Española. El AVE llega a alcanzar los 300 km/h.
El Plan Director de Infraestructuras que se puso en marcha en los años 1990 con un plazo de 15 años, pone en marcha, aparte del mantenimiento de la red básica, la extensión de la red de alta velocidad de ancho internacional. La siguiente línea que se abriría, no exenta de polémica y problemas, sería la de Madrid-Barcelona, a la que seguirían la construcción de la de Madrid-Segovia-Valladolid, con el túnel de la sierra de Guadarrama, y el ramal a Irún-Francia, que será conocido como la "Y" vasca, así como la unión de esta con la línea de Madrid-Barcelona en Zaragoza. También se puede destacar la llegada del AVE a la Comunidad Valenciana atravesando Castilla-La Mancha, así como la continuación por Andalucía llegando a Málaga. El 16 de junio de 1997 comenzó a funcionar el servicio Euromed, un nuevo servicio de Alta velocidad para ancho ibérico que operaba en el trayecto de Barcelona, Valencia y Alicante.[55].
La llegada del siglo XXI
El 3 de junio de 2003 tuvo lugar el grave accidente ferroviario de Chinchilla debido a la colisión frontal de dos trenes cerca de la estación de Chinchilla, un nudo ferroviario situado en el municipio castellano-manchego de Chinchilla de Montearagón, que acabó con la vida de 19 personas y dejó unos 50 heridos.[57].
En noviembre de 2003 se publicó la Ley del Sector Ferroviario, que da visos de realidad a la liberalización del sector y que implicó el fin del monopolio del transporte ferroviario que imperaba en España desde finales de la guerra civil. De acuerdo a la nueva legislación, el 31 de diciembre de 2004 el Gestor de Infraestructuras Ferroviarias (GIF) se volvió a integrar en RENFE y a las 00:00 del 1 de enero de 2005 esta desapareció y fue sustituida por dos nuevos organismos: Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), que será el encargado de administrar la gestión de la infraestructura y realizar las inversiones para la construcción de nuevas líneas, y Renfe Operadora, encargada del transporte de pasajeros y mercancías, en régimen de competencia con otras empresas.
El 3 de julio de 2006 tuvo lugar un accidente ferroviario en la red de Metrovalencia, cuando un convoy con unas 150 personas a bordo descarriló en una curva cercana a la estación de Jesús causando la muerte a 43 personas e hiriendo a 47.[58] El sistema de seguridad era el denominado Frenado Automático Puntual (FAP), que se había instalado en 1999. Debido al elevado número de muertos, es considerado el accidente de metropolitano más grave de la historia de España.[58].
La construcción de las líneas de Alta Velocidad continuó y en algunos casos se concluyeron: En 2005 se inauguró la línea de alta velocidad La Sagra-Toledo, que sustituía a la antigua línea de ancho ibérico; A finales de 2007 fueron inauguradas la línea de alta velocidad Madrid-Segovia-Valladolid, la Córdoba-Málaga y el tramo Lérida-Tarragona de Alta velocidad. A comienzos de 2008 los primeros trenes AVE llegaron a la Estación de Barcelona-Sants, diez años después de que comenzaran las obras. En 2010 se inauguró otra gran obra, la Línea de alta velocidad Madrid-Levante. El estreno de este nuevo ferrocarril implicó la entrada en servicio de nuevas estaciones adaptadas para los servicios AVE: la Estación de Valencia-Joaquín Sorolla o la Estación de Cuenca-Fernando Zóbel.
Desde abril de 2012 el Ferrocarril directo Madrid-Burgos, que en los últimos años se encontraba en una franca decadencia, dejó de prestar servicio en todo su trazado debido a unos desprendimientos de roca que acabaron provocando el cierre de la línea.[59].
Ferrocarriles Españoles de Vía Estrecha (FEVE) originalmente quedó exenta del nuevo escenario, aunque el 20 de julio de 2012 el Gobierno de Mariano Rajoy acordó que esta quedase extinguida el 31 de diciembre de 2012, dividiéndose en dos como había ocurrido con RENFE: La infraestructura fue transferida a Adif, y la explotación de los ferrocarriles a Renfe Operadora.[60][61].