Pulido (acabado)
Introducción
El pulido o pulimentado (del latín politus y este de polire, pulir, suavizar, decorar, embellecer)[1] es la acción y el efecto de alisar y dar lustre y tersura a un objeto, hasta dotarlo de una superficie satinada o brillante. Los procedimientos para conseguirlo son distintos procesos industriales, como la abrasión (manual o mecánica) o el endurecimiento por deformación (con la utilización de un bruñidor).
Pulido de metales
Mecánica y metalurgia
El pulimentado es una componente del acabado de piezas de todo tipo de material (metálico, plásticos, madera...) con el propósito de obtener un aspecto agradable o estado de superficie de alta calidad, caracterizado por la rugosidad, el brillo o el lustre.
El pulimentado puede ser manual o robotizado.
Metalografía
El pulimentado es la etapa principal de la metalografía (método de observación de la estructura del metal).
El pulimentado electrolítico se hace generalmente con un ácido o una mezcla de ácidos (denominada "salsa" -sauce-) dependiendo del metal a pulimentar, y se aplica una tensión eléctrica del orden de varios voltios. Es necesario tomar precauciones propias de la seguridad en laboratorio").[2].
Pulimentado del vidrio
[3]
En óptica, las lentes y los espejos para todo tipo de usos (por ejemplo, en astronomía) se obtienen por pulimentado de bloques de vidrios especiales. El acabado de la superficie inferior a 1/10 de micron "Micrómetro (unidad de longitud)") se puede obtener incluso por aficionados frotando dos bloques de vidrio uno contra otro con abrasivos cada vez más finos.