Puente Viejo (Ponte Vecchio)
Introducción
El Ponte Vecchio (pronunciación: [ˈpɔnte ˈvɛkkio]) es un puente medieval sobre el río Arno en Florencia (Italia). Es un símbolo de la ciudad y uno de los puentes más famosos del mundo, uno de los pocos puentes habitados que se conservan. Atraviesa el río Arno en su punto más estrecho.
El puente se sostiene sobre tres arcos; el principal tiene una luz de 30 metros y los otros dos de 27 metros. El alzado de los arcos varía entre 3,5 y 4,4 metros.
Historia
Se cree que fue un puente construido inicialmente en madera por los romanos,[1] poco después de la fundación de Florencia sobre el año 150 a. C.[2] Esa pasarela se consolidó y amplió hacia el 123, cuando el emperador Adriano promovió la construcción de la vía Cassia Nuova, que atravesaba la ciudad y que correspondía, se puede suponer, a las calles Bardi y San Niccolò. El primer puente romano fue destruido en el s. VI-VII, consecuencia del descuido y las guerras bárbaras, además de probables daños relacionados con las inundaciones.
Es difícil saber cuántos puentes han sido destruidos y cuántos reconstruidos por las frecuentes inundaciones del Rio Arno. Giovanni Villani habló de un puente construido bajo el mandato de Carlomagno, y es quizá en el siglo o cuando el puente tuviera la posición actual.
Tras ser dañado en 1222 y 1322, fue destruido por una inundación en 1333.[1] Fue reconstruido enteramente de piedra entre 1335 y 1345.[3] Vasari atribuye su diseño al arquitecto y pintor italiano Taddeo Gaddi.[4].
Desde siempre ha contenido distintas tiendas y gran actividad comercial; según la leyenda, esto se debe a que en el puente había exención de impuestos. Los comerciantes eran autorizados antiguamente a mostrar sus mercancías sobre mesas por el bargello (una especie de magistrado comunal). Siguiendo la tradición comenzada en la Llotja del Mar de Barcelona, cuando un vendedor no podía pagar sus deudas, su puesto para la venta era rota por los soldados (bancarrota). Al no disponer ya de una mesa, el comerciante no podía vender sus mercancías.
Al comienzo, los comerciantes alineaban sus tenderetes ("botteghe") a ambos lados del puente. Pero en 1495, la ciudad, que era la dueña y arrendadora de las tiendas a los comerciantes, se vio obligada a vender las parcelas, por razones económicas. A partir de entonces, las tiendas comenzaron a agrandarse y se multiplicaron los voladizos sobre el río, que hoy configuran la imagen del puente.[5].