Puente de Alcántara
Introducción
El puente de Alcántara es un puente romano en arco construido entre los años 103 y 104 sobre el río Tajo en las inmediaciones de la actual localidad cacereña de Alcántara en Extremadura, España, cerca de la frontera con Portugal. Es un puente que conjuga técnica depurada con estética y funcionalidad, uno de los más claros exponentes de lo que fue la ingeniería civil romana impregnada de carácter propagandístico. Se ubica en la ruta entre Augusta Emerita, actual Mérida "Mérida (España)"), y Bracara Augusta, actual Braga en el norte de Portugal, en una región alejada de grandes núcleos de población pero bien considerada en la Edad Antigua por sus yacimientos metalíferos.[4].
El puente mide 58,2 m de altura, tiene una longitud de 194 m y consta de seis arcos, de desigual altura, sostenidos por cinco pilares que arrancan a distintos niveles.[5][6] Sus altos pilares provistos de contrafuertes que realzan su verticalidad y sus arcos propician la buscada monumentalidad y se consideraron arquetipo de otras obras, como el cercano pero más modesto puente de Segura.[4] En su arco central se alude al emperador en cuyo período se levantó, Trajano, y a los municipios de la zona que contribuyeron al proyecto. Dañado y reconstruido en varias ocasiones desde la Edad Media hasta el siglo , el puente ha sido descrito por cronistas, viajeros y estudiosos que lo han podido admirar a lo largo de la historia y que han dejado testimonios de elogio desde el medievo hasta nuestros días.[1].
El puente fue profundamente remozado con el añadido del arco central, así como de las placas que se ubican en él, a finales del siglo , sobre 1480, por Juan de Zúñiga y Pimentel con la intención de ensalzar la romanidad de España y unirla con el reinado de lo Reyes Católicos y su relación con el emperador Trajano de origen hispano. Tras las diferentes vicisitudes, algunos de sus arcos fueron destruidos en 1860 y fue remozado a fondo durante el reinado de Isabel II, dándole su aspecto actual. De la misma forma, el templete que está al lado de la entrada al puente en la orilla izquierda, aunque buena parte de los sillares son de origen romano, parece ser factura muy posterior, y la inscripción que ostenta en la lápida que figura en el frontón del mismo no corresponde a los hechos reales de la construcción e historia de la infraestructura.[5].
Ubicación
El puente romano de Alcántara se sitúa a unos 400 m al norte de la población del mismo nombre, en la carretera que conduce a Portugal, salvando el paso sobre el río Tajo. Antiguamente formaba parte de la vía que comunicaba con el norte portugués, enlazando la zona intermedia de la Beira Alta con dos importantes arterias, la vía de la Plata y la vía de Lisboa a Braga. Se trataba de una vía secundaria en la red de calzadas romanas de Hispania, motivo por el que el soberbio puente no fue una obra pública patrocinada por el Estado romano, aunque era una región bien considerada por sus yacimientos metalíferos.[4] Asimismo, en la Antigua Roma las obras de los puentes () eran responsabilidad de los cercanos y el hecho de compartir los costes significaba que la infraestructura pertenecía a toda la región y no a un solo municipio. Esta infraestructura tuvo, por tanto, como misión poner en contacto la zona al norte del Tajo con la región sur, y fueron doce localidades, cuyos nombres figuran en una inscripción, las que costearon las obras.[7][1].