Proyecto de regeneración
Antecedentes
Ante la dudosa necesidad de mejorar y restaurar la única playa del municipio de Ingenio (Gran Canaria) "Ingenio (Gran Canaria)"), en 1993 el arquitecto Carmelo Suárez presenta un proyecto de restauración de la playa del Burrero y lo muestra como <<el primer ejemplo de reordenación de la costa con elementos de calidad que no restan la estética natural del entorno>>. A raíz de esta propuestas, se crea la organización Comité Peligra El Burrero, formado mayoritariamente por miembros de la asociación de ecologistas Ben Magec - Ecologistas en Acción que, junto a vecinos del barrio, intentan paralizar el proyecto por las consecuencias negativas a nivel medioambiental y social que podrían ocasionar a la playa. Sin embargo, el entonces grupo de gobierno del Ayuntamiento de Ingenio "Ingenio (Gran Canaria)") liderado por el socialista Juan José Espino del Toro, junto al director de Costas, José Fernández, siguieron adelante con el macro proyecto.
En 1995 la Dirección General de Costas puso en marcha las obras de acondicionamiento de la playa del Burrero, que básicamente consistía en la construcción de dos diques de contención y cubrir la playa de guijarro con arena.
Consecuencias medioambientales y sociales
Contenido
Durante la realización de las obras de construcción de los diques y vertido de arena, que duraron unos 3 años, y al finalizar las mismas, se produjeron en la playa una serie de cambios que, en la mayoría de los casos fueron irreversibles y en otros, afortunadamente, se han revertido con el paso del tiempo, como la aparición de la arena dorada originaria de esa zona del litoral ingeniense "Ingenio (Gran Canaria)").
Arqueológicas
Tras denunciarse la presencia del yacimiento arqueológico, se inician las primeras prospecciones subacuáticas para evaluar el estado del pecio hundido. A pesar de los resultados, la Dirección General de Patrimonio decidió anular la orden de paralización de las obras de vertido de relleno para el dique provisional que, además, se habían continuado de forma extraoficial. Sin embargo, se logrará la autorización de la Dirección General de Patrimonio para la realización de un sondeo y financiado por la empresa constructora del dique. La actuación se desarrolló durante todo el mes de octubre de 1995 ya que el siguiente mes de noviembre estaba prevista la llegada del barco draga que aportó los miles de toneladas de arena que acabarían por sepultar definitivamente los restos del pecio conservados en su fondo.