Características
Contenido
La IAP se origina a partir del trabajo pionero de Kurt Lewin (1946) y el Instituto Tavistock en los años 1940, la IAP es una tradición de auto-experimentación colectiva apoyada en el razonamiento evidencial, la determinación de los hechos y el aprendizaje, que está bien documentada. Todas las formulaciones de IAP tienen en común la idea de que la investigación y la acción deben ser hechas 'con' personas y no 'en' o 'para' personas. (Brock and Pettit, 2007; Chevalier and Buckles, 2008, 2013; Heron, 1995; Kindon et al., 2007; Reason, 1995; Reason and Bradbury, 2008; Swantz, 2008; Whyte, 1991). En conjunto ellos constituyen una alternativa robusta a la negación del positivismo de la acción humana, una que promueva el conocimiento a un entendimiento crítico, orientado a la acción de la historia social (como en gran parte de la economía política). La investigación basada en principios de la IAP tiene sentido del mundo a través de esfuerzos colectivos para transformarlo, al contrario de simplemente observar y estudiar el comportamiento humano y opiniones de la población acerca de la realidad, con la esperanza de que cambios significativos eventualmente surgirán.
En el campo del desarrollo, IAP ha obtenido inspiración considerable del trabajo de Paulo Freire (1982), nuevas ideas en la investigación de la educación para adultos (Hall, 1975), el movimiento de los derechos civiles (Horton and Freire, 1990), movimientos sociales en Asia del Sur tales como el Bhoomi Sena (Rahman, 2008, 2011), e iniciativas claves como la Red de Investigación Participativa creada en 1978 con base en Nueva Delhi. "Se ha beneficiado de un desarrollo interdisciplinario extrayendo su fuerza teórica de la educación de adultos, sociología, economía política, psicología comunitaria, desarrollo comunitario, estudios en materia de asuntos feministas, psicología crítica, desarrollo organizativo y más". El sociólogo colombiano Orlando Fals Borda y otros organizaron la primera conferencia explicita de IAP en Cartagena, Colombia en 1977 (Hall, 2005). Basándose en su investigación en grupos campesinos de Boyacá y otros grupos desatendidos, Fals Borda hace un llamado al componente de "la acción comunitaria" para que sea incorporada en los planes de investigación de investigadores tradicionales entrenados. Sus recomendaciones a los investigadores comprometidos a la lucha por la justicia y una mejor democracia en todas las esferas, incluyendo al negocio de la ciencia, son de gran alcance:.
Las estrategias de la IAP para democratizar el conocimiento y fundamentarlo en necesidades reales de la comunidad representa un esfuerzo genuino para sobrellevar la ineficacia y el elitismo de la escolarización convencional y la ciencia, y los efectos negativos de las fuerzas del mercado y la industria en el lugar de trabajo, la vida comunitaria y medios de vida sostenibles. Estos principios y la evolución en desarrollo de la IAP ha tenido un legado duradero en los campos que van desde la resolución de problemas en lugares de trabajo hasta desarrollo comunitario y medios de vida sostenibles, educación, salud pública, investigación en materia de asuntos feminista y compromiso cívico. Es importante notar que estas contribuciones son sujeto de muchas tensiones y debates en problemas clave tales como el rol de "la psicología clínica", "el pensamiento crítico social" y las preocupaciones pragmáticas del "pensamiento organizativo" en la teoría y práctica de la IAP. Las etiquetas utilizadas para definir cada enfoque (IAP, IAP crítica, investigación aplicada, psicosociología, análisis sociotécnico, etc.) reflejan estas tensiones y apuntan a mayores diferencias que pudieran sopesar las similitudes. Mientras que un denominador común, la combinación de "participación", "acción" e investigación refleja la frágil unidad de tradiciones cuya diversidad de contextos ideológicos y organizativos los mantuvo separados y en gran parte ignorantes unos de otros por varias décadas (Brown and Tandon, 1983; Brown, 1993).
La siguiente revisión se centra en tradiciones que incorporan los tres pilares de la IAP. Los enfoques estrechamente relacionados que se superponen pero que no traen los tres componentes juntos se dejan por fuera. La investigación aplicada, por ejemplo, no está comprometida necesariamente a los principios de participación y podrá ser iniciada y controlada en su mayoría por expertos, con la implicación de que "sujetos humanos" no están invitados a desempañar un papel clave en la creación de la ciencia y la elaboración de preguntas de investigación. Como en la ciencia convencional este proceso "considera a las personas como fuentes de información, como teniendo **bits** de conocimientos aislados, pero ni son esperados ni se asume que sean capaces de analizar una realidad social determinada". (Hall, 1975, p. 26) La IAP también difiere de la indagación participativa o la investigación de colaboración, contribuciones al conocimiento que no podrán implicar compromisos directos con la acción transformadora y la historia social. La IAP en contraste, ha evolucionado a partir del trabajo de activistas más interesados con el fortalecimiento de los pueblos marginados que con la generación de conocimientos académicos por su propio bien. (Freire, 1970; Hall, 1981; Tandon, 2002). Por último, dado a su compromiso al proceso de la investigación, la IAP superpone pero no es sinónimo del Aprendizaje Activo, del Aprendizaje de acción y reflexión, desarrollo participativo y desarrollo comunitario - formas reconocidas de resolución de problemas y el aumento de la capacidad que podrían llevarse a cabo sin preocupaciones inmediatas para la investigación y los avances del conocimiento. (Bartunek and Schein, 2011).
Vida Organizacional
A investigação aplicada no local de trabalho inspirou-se inicialmente no trabalho de Lewin no desenvolvimento organizacional (e na ênfase de Dewey na aprendizagem experiencial). A contribuição mais importante de Lewin envolve uma abordagem flexível e científica ao planeamento da mudança que passa por uma espiral de etapas, cada uma das quais é composta por “um círculo de planeamento, acção e recolha de dados sobre os resultados da acção”, em direcção a um “clima” organizacional de liderança democrática e participação responsável que promove o trabalho crítico, auto-investigativo e colaborativo (Lewin, 1948, pp. 82, 202-6). Estas etapas trazem à luz o trabalho de Lewin com grupos de formação de capacidades básicas, T-Groups onde os líderes comunitários e facilitadores de grupo usam feedback, resolução de problemas, dramatização e apoio cognitivo (leituras, panfletos, filmes) para obterem insights de si mesmos, dos outros e do grupo com vista a “descongelar” e mudar as suas mentalidades, atitudes e comportamentos. A compreensão de Lewin sobre a pesquisa-ação coincide com as principais ideias e práticas desenvolvidas no influente Instituto Tavistock (fundado em 1947) no Laboratório Nacional de Treinamento do Reino Unido (LNT), nos Estados Unidos. Um desdobramento importante do pensamento e da prática de Tavistock é a perspectiva dos sistemas sociotécnicos da dinâmica do local de trabalho, guiada pela ideia de que o aumento da produtividade ou da eficiência não depende apenas de tecnologia improvisada. A improvisação na vida organizacional propõe a interação e a “otimização conjunta” dos componentes técnicos e sociais das atividades no local de trabalho. Nesse sentido, a combinação entre os fatores sociais e técnicos do trabalho organizado baseia-se nos princípios da 'autonomia de grupo responsável' e da democracia industrial, em oposição à desqualificação e à burocracia hierárquica orientada pela gestão científica e pela cadeia de comando linear de Taylor (Ackoff, 1999; Crézé e Liu, 2006; Crozier, 2000; Greenwood et al., 1991; Liu, 1997; Trist e Bamforth, 1951;
O LNT desempenhou um papel importante na evolução da aprendizagem experiencial e na aplicação da ciência comportamental ao desempenho organizacional. O processo de consulta, a colegialidade, a gestão de conflitos e a democracia e autonomia no local de trabalho foram temas recorrentes no rico corpo de literatura e prática conhecido como desenvolvimento organizacional (DO) (Friedlander e Brown, 1974; Cummings, 2008). . Tal como acontece com a “ciência da acção” (Argyris et al., 1985; Argyris e Schön, 1989; Argyris, 1993; Dick e Dalmau, 1991), o DO é uma resposta às chamadas mudanças planeadas e à “gestão social racional” que envolve um movimento normativo nas relações humanas e a abordagem ao equilíbrio entre a vida e o trabalho nas economias capitalistas dominantes (Dubost, 1987, pp. 84–88). O seu principal objetivo é melhorar o desempenho e a experiência de vida profissional de uma organização, com a assistência de um consultor, agente de mudança ou catalisador que ajuda a organização patrocinadora a definir e resolver os seus próprios problemas, introduzir novas formas de liderança (Torbert e Associates, 2004) e fazer mudanças na cultura organizacional e na aprendizagem (Cameron e Quinn, 2011; Senge e Scharmer, 2001). As atividades de diagnóstico e capacitação são informadas, em graus variados, pela psicologia, pelas ciências comportamentais, pelos estudos organizacionais ou pelas teorias de liderança e inovação social (Ospina et al., 2008; Mesnier e Vandernotte, 2012). A Investigação Apreciativa (IA), por exemplo, é um desdobramento da PAR baseada na psicologia positiva (Seligman, 2002). Coleta de dados rigorosa ou métodos de pesquisa podem ser usados para apoiar processos internos e pensamento e planejamento de grupo. No geral, porém, a ciência tende a ser um instrumento e não um fim. As intervenções de aprendizagem no local de trabalho e organizacional são, antes de tudo, soluções de problemas, orientadas para a ação e focadas no cliente.
Psicossociologia
Tavistock também abriu novos horizontes de outras maneiras, ao mesclar a medicina geral e a psiquiatria com a psicologia freudiana e junguiana e as ciências sociais para ajudar a marinha britânica a resolver vários problemas de mão de obra. Isto deu origem a um campo de investigação académica e intervenção profissional conhecido como psicossociologia, particularmente influente em França (CIRFIP). Várias escolas de pensamento e práticas “clínicas sociais” pertencem a esta tradição, todas elas críticas para a mentalidade experimental e especializada em psicologia social (Dubost, 1987, pp. 287-291). A maioria das formulações da psicossociologia partilha com o DO um compromisso com a autonomia relativa e a participação activa de indivíduos e grupos de apoio com problemas de auto-realização e eficácia na consecução de objectivos em organizações e instituições maiores. Além dessa agenda humanística e democrática, a psicossociologia utiliza conceitos psicanalíticos, inspiração para abordar as relações interpessoais e a interação entre si e o grupo. Reconhece o papel do inconsciente no comportamento social e na representação colectiva e na expressão inevitável da transferência e da contratransferência – linguagem e comportamento que redireccionam sentimentos e ansiedades não expressos para outras pessoas ou objectos materiais através do envolvimento na investigação-acção (Chevalier e Buckles, 2013, cap. 1).
As obras de Balint (1954), Jaques (1951) e Bion (1961) são momentos históricos dos anos de formação da psicossociologia. Autores comumente citados na França incluem Amado (1993), Barus-Michel (1987; et al., 2002), Dubost (1987), Enriquez (1992), Lévy (2001, 2010), Gaujelac (1997) e Giust-Desprairies (1989). As diferentes escolas de pensamento e prática incluem a investigação activa de Mendel necessária na perspectiva “sócio-psicanalítica” (Mendel, 1980; Mendel e Prades, 2002) e o trabalho psicodinâmico de Dejours, com ênfase no sofrimento induzido pelo trabalho e nos mecanismos de defesa (Dejours, 1988). O foco das intervenções “socioanalíticas” de Lapassade e Lourau está nas instituições vistas como sistemas que desmontam e recompõem normas e regras de interação social ao longo do tempo, uma perspectiva que se baseia nos princípios da análise institucional e da psicoterapia (Lapassade e Lourau, 1971; Lourau, 1970, 1996; Tosquelles, 1984, 1992). O trabalho de Anzieu e Martin (1966) sobre a psicanálise de grupo e a teoria do “ego mental” coletivo é geralmente considerado o mais fiel à tradição freudiana. As principais diferenças entre estas escolas e os métodos que utilizam partem do peso que atribuem à experiência do analista na compreensão do comportamento do grupo e das suas impressões e também dos aspectos sociais do comportamento do grupo e do que os afecta. Outra questão é até que ponto a intervenção é fundamental para instituições e sistemas sociais maiores. A utilização de conceitos psicanalíticos e o peso relativo do esforço dedicado à investigação, formação e ação também podem variar (Chevalier e Buckles, 2013, cap. 1).
Desenvolvimento comunitário e meios de subsistência
O IAP surgiu nos anos do pós-guerra como uma importante contribuição para a intervenção e autotransformação dentro de grupos, organizações e comunidades. Deixou uma marca única no domínio do desenvolvimento rural e comunitário, especialmente nos países do sul. As ferramentas e conceitos para fazer investigação com pessoas, incluindo “cientistas descalços” e os populares “intelectuais orgânicos” (ver Gramsci), são agora promovidos e implementados por muitas agências internacionais de desenvolvimento, investigadores, consultores, sociedade civil e organizações comunitárias locais em todo o mundo. Isto deu origem a inúmeras experiências em avaliação de impacto, planeamento de cenários (Ogilvy, 2002) e avaliação de projectos em áreas que vão desde a pesca (IIRR et al., 1998) e mineração (Coumans et al., 2009) até à silvicultura (Case, 1990), cultivo de plantas (Vernooy, 2003), agricultura (Gonsalves et al., 2005), investigação agrícola e sistemas de extensão. (Braun e Hocdé, 2000; Brock e Pettit, 2007; Collinson, 2000), gestão de bacias hidrográficas (Hinchcliffe et al., 1999), planejamento de recursos (Fox et al., 2005; Kesby, 2007; Kindon et al., 2007), conflito ambiental e gestão de recursos naturais (Chevalier e Buckles, 2013; Means et al., 2007). al., 2002; Park et al., 1993; Pound et al., 2003), direitos de posse (Buckles e Khedkar, 2012), tecnologia apropriada (Bentley, 1994; Gupta, 2006), desenvolvimento económico e local (Lewis e Gaventa, 1988; Selener, 1997), 2004; Quarry e Ramírez, 2009), turismo (Blangy, 2010), liderança para a sustentabilidade (Marshall et al., 2011), biodiversidade (Mazhar et al., 2007; Pimbert, 2011) e mudanças climáticas (Leal Filho, 2011). Esta abundante literatura inclui as muitas ideias e criatividade metodológica da Avaliação Rural Participativa (PRA) e da Aprendizagem e Acção Participativa (PLA) (Chambers, 1983, 1993, 1994; Pretty et al., 1995) e qualquer acção orientada para o estudo do conhecimento local, indígena ou tradicional (Warren et al., 1995).
Coletivamente, as aplicações do IAP neste campo estão comprometidas com a resolução de problemas e a adaptação à natureza a nível da unidade familiar ou da comunidade, utilizando métodos amigáveis de pensamento científico e experimentação adaptados para apoiar a participação rural e meios de subsistência sustentáveis.
Alfabetização, Educação e Juventude
Na educação, os praticantes da PAR inspirados nas ideias da pedagogia crítica e da educação de adultos têm estado firmemente comprometidos com a política de ação emancipatória afirmada por Freire (1970), com foco na reflexão e na ação dialógica, como forma de superar as relações de dominação e subordinação entre os opressores e os oprimidos, os colonizadores e os colonizados. A abordagem implica que “o silêncio não é apenas incidental à curiosidade do investigador, mas é o mestre da investigação das causas subjacentes dos acontecimentos no seu mundo” (Freire, 1982, p. 30). Embora o pesquisador e sociólogo Fals Borda também tenha uma profunda desconfiança na academia e confiança no conhecimento popular tradicional, sentimentos que tiveram um impacto duradouro na história do RAP, particularmente nas áreas de desenvolvimento (Tandon, 2002), alfabetização (Fals Borda e Rahman, 1991 Quigley, 2000), envolvimento anti-hegemônico e juvenil em questões que vão da violência ao crime, discriminação racial ou educação sexual, justiça educacional, saúde e meio ambiente (Carr e Kemmis, 1986, Fino e Torre, 2008;
A pesquisa participativa baseada na comunidade e a aprendizagem em serviço são tentativas mais recentes de reconectar os interesses acadêmicos da educação e do desenvolvimento comunitário (Brulin 1998, Ennals 2004, Harkavy et al, 2000, Kasl e Yorks, 2002, Pine, 2008, Westfall et al, 2006). comunidade-universidade para a mudança social e o ambiente democrático e legal, particularmente em pessoas e lugares, onde a maioria é vulnerável.” Requer a participação activa dos membros da comunidade e investigadores em todas as fases do processo de investigação-acção, identificando problemas e questões na concepção de investigação relevante e na sua implementação, a partilha de recursos, reconhecendo ao mesmo tempo a experiência da comunidade, e que os resultados são acessíveis e compreensíveis para os membros da comunidade e o público em geral. A aprendizagem ou educação de serviço está intimamente ligada ao incentivo aos alunos para aplicarem activamente conhecimentos e competências a situações locais, em resposta às necessidades locais e com a participação activa dos membros da comunidade (Moely et al, 2009; Petes, 2004; Reardon, 1998). Muitos guias online mostram agora como estudantes e professores podem colaborar em pesquisas participativas baseadas na comunidade e padrões acadêmicos consistentes ao mesmo tempo (Coghlan & Brannick, 2007; Herr & Anderson, 2005; James et al., 2007, 2011; Stringer, 2007); Kemmis & McTaggart, 1982, 2000; McNiff e Whitehead, 2006, 2009, McTaggart, 1997, McNiff 2010, Sherman e Torbert, 2000, Smith e outros, 2010.
loucura
A investigação colaborativa em educação é a RBC onde os professores pré-universitários são a comunidade científica e o conhecimento é construído com base na sua própria interpretação da experiência e da realidade docente, com ou sem compromisso imediato com a ação transformadora (Bourassa et al. Desgagné 2007, 2001, Schön, 1983; SEBILLOTTE, 2007, Whitehead, 1993; Whitehead e McNiff, 2006).
Saúde pública
A PAR registou avanços significativos no domínio da saúde pública, em áreas como a ajuda humanitária, a reabilitação comunitária, a prevenção de acidentes, os cuidados hospitalares e a prevenção de drogas (Catley et al, 2009; Chevalier e Buckles, 2013, capítulo 10 e capítulo 15, De Koning e Martin, 1996; Eisenberg et al, 2006; Hills et al, 2007; Minkler e Wallerstein, 2008;
Feminismo e gênero
A investigação feminista e a teoria do desenvolvimento das mulheres (Belenky et al., 1986) também contribuíram para repensar o papel da aprendizagem no desafio aos regimes de poder existentes, utilizando métodos qualitativos e interpretativos que se concentram na subjetividade e na introspecção, em vez da abordagem quantitativa da ciência tradicional (Brydon-Miller, 2001; Maguire, 1987, McIntyre, 2008; Minkler e Wallerstein, 2008; Tolman e Brydon-Miller, 2001;
Participação cidadã e TIC
Novas abordagens para PAR ampliam a esfera pública do processo de pesquisa envolvido além da dinâmica de pequenos grupos. Touraine e outros propõem uma “sociologia da acção” que envolve a criação de espaços artificiais para activistas do movimento e não-militantes discutirem assuntos de interesse público (Touraine et al, 1980. Dubet 1991 2001). A ciência cidadã é outra decisão recente que expande o âmbito da paridade para incluir “comunidades de interesse” maiores e cidadãos dedicados a melhorar o conhecimento em áreas específicas. Nesta abordagem de investigação colaborativa, é ativamente apoiada por voluntários que formam um público ativo ou uma rede de pessoas contribuintes (Cooper et al, 2007. Gaventa e Barrett, 2010). Os esforços para promover a participação pública em trabalhos científicos devem muito à revolução nas tecnologias de comunicação (TIC). Os aplicativos Web 2.0 suportam a interatividade da comunidade virtual e o desenvolvimento de conteúdo e mídias sociais orientados ao usuário, sem acesso restrito ou aplicativo controlado. Eles estendem os princípios da governança de código aberto às instituições democráticas, permitindo que os cidadãos participem ativamente nos processos baseados em wiki de jornalismo virtual, debate público e desenvolvimento de políticas (Rushkoff, 2004). Embora poucas e raras, as experiências em política aberta podem, portanto, fazer uso das TIC e da mecânica da democracia electrónica para facilitar a comunicação em grande escala, no sentido de alcançar decisões que melhor sirvam o interesse público.
No mesmo espírito, a democracia deliberativa ou discursiva exige debate público, transparência e pluralismo na formulação de políticas, na vida legislativa e institucional (Bessette, 1994, Cohen, 1989; Epstein 2012; Forester, 1999). Os dados e resultados da ciência são disponibilizados aos participantes e podem ser objecto de ampla cobertura mediática, revisão científica, inquéritos deliberativos e apresentações de argumentos contraditórios e afirmações preditivas (Fishkin, 2009). A metodologia do júri de cidadãos é interessante neste sentido. Estes são seleccionados aleatoriamente de uma população local ou nacional a quem foi dada a oportunidade de examinar “testemunhas” e formar colectivamente um “julgamento” sobre a questão em questão (Wakeford et al., 2007).
As Políticas de TIC abrem caminho para a democracia deliberativa em novas estratégias para mobilizar governos, cientistas, sociedade civil e cidadãos interessados em discussões relacionadas à política de ciência e tecnologia. Estas tendências são um convite para explorar novas formas de fazer a escala POR (Chevalier e Buckles, 2013, cap. 1).