Poética urbana
Introducción
El movimiento Acción Poética es un fenómeno literario y artístico que comenzó en Monterrey (Nuevo León, México) en 1996.[1][2] Tiene como fundador al poeta mexicano Armando Alanís Pulido y consiste en rotular e intervenir en distintas paredes y muros de las ciudades, con fragmentos de poesía,[3][4] fundamentalmente en castellano.
En México, existen 180 ciudades con intervenciones de Acción Poética. Redes sociales como Facebook le dieron alcance mundial, con presencia en 30 países y grupos autoorganizados que realizan las rotulaciones.[3].
Estas rotulaciones emplean pintura negra sobre fondo blanco, firmadas debajo con el sello y formato en letra pequeña de «Acción Poética». Al comienzo de esta acción cultural solían ser letras de canciones y versos del propio Alanís. Hoy en día muchos otros creadores anónimos rotulan las tapias y las paredes con su propia iniciativa creativa. Una regla del movimiento es no pintar consignas políticas o religiosas y conservar un tono romántico en el fondo de la frase o reflexión rotulada.[4].
Este movimiento comenzó en algunos muros de Monterrey y su área metropolitana, pero desde hace algunos años la iniciativa traspasó fronteras y se puede observar este movimiento en más de ciento ochenta ciudades mexicanas así como en cuarenta países alrededor del mundo.
De este movimiento se desprende «Acción Poética Frases», que aúna a muchos grupos y millones de personas amantes de este arte cultural urbano. «Acción Poética Frases» con sede en los Estados Unidos, reúne a grupos en Venezuela, Colombia, Chile, Ecuador y República Dominicana.
Historia
Contenido
Armando Alanís Pulido invitó un grupo de amigos poetas para escribir versos sobre paredes y muros, en Monterrey, hacia 1996. Por esa práctica el crítico literario Sergio Cordero lo apodó «El bardo de las bardas». Buscaba entonces crear una "antología de poesía callejera"[2] abierta para ser contemplada por las personas en su vida y quehaceres cotidianos, e integrarla en el paisaje urbano y con ello combatir la cultura que aboga por no leer o descuidar el hábito de lectura, que para él representaba un problema grave en la sociedad.[4].
Con el crecimiento de las Redes Sociales, pudieron contactar entre sí las personas que lo hacían espontáneamente en países como Argentina o Perú con el propio Alanís, el fundador. Además dichas Redes sirvieron para extender y popularizar las imágenes, y sumar más personas que iniciaron sus propias aportaciones.[4].