Pluvial
Introducción
La lluvia (también pluvia)[1] (del lat. pluvĭa) es un fenómeno atmosférico de tipo hidrometeorológico que se inicia con la condensación del vapor de agua que forma gotas de agua, las cuales pasan a formar las nubes y cae al suelo. El calor atmosférico origina el ascenso de las nubes y su enfriamiento, con lo cual crece el tamaño de las gotas de agua y su mayor peso las hace precipitarse hacia la superficie terrestre, dando origen así a la lluvia. Para lo perteneciente o relativo a la lluvia, se utiliza el adjetivo «pluvial».[2].
Según la definición oficial de la Organización Meteorológica Mundial, la lluvia es la precipitación "Precipitación (meteorología)") de partículas líquidas de agua, de diámetro mayor de 0,5 mm o de gotas menores, pero muy dispersas. Si no alcanza la superficie terrestre no sería lluvia, sino virga "Virga (meteorología)"), y si el diámetro es menor, sería llovizna.[3] La lluvia se mide en litros caídos por metro cuadrado.[4].
La lluvia depende de tres factores: la presión atmosférica, la temperatura y, especialmente, la humedad atmosférica. El agua puede volver a la tierra, además, en forma de nieve o de granizo. Diversos estudios han demostrado que la intensidad y la frecuencia de las precipitaciones severas han aumentado exponencialmente debido al calentamiento global.[5] Las temperaturas globales más cálidas se correlacionan con lluvias más intensas y sostenidas, que son la principal causa de las inundaciones continentales, al provocar más humedad.[6].
La lluvia es esencial para reponer las fuentes de agua dulce, apoyar la agricultura y mantener los ecosistemas al permitir el crecimiento de las plantas y sostener el ciclo del agua. También ayuda a regular los climas regionales y a purificar la atmósfera al eliminar contaminantes. Sin embargo, la contaminación atmosférica también puede afectar a la lluvia convirtiéndola en lluvia ácida.
Formación
La lluvia puede originarse en diferentes tipos de nubes, generalmente nimboestratos y cumulonimbos, así como en diferentes sistemas organizados de células convectivas: la persistencia de lluvia abundante requiere que las capas de nubes se renueven continuamente por un movimiento de ascenso de las más inferiores que las sitúe en condiciones propicias para que se produzca la lluvia. Únicamente así se explica que algunas estaciones meteorológicas, como las de Baguio (en la isla de Luzón, en las Filipinas), haya podido recibir 2239 mm de lluvia en cuatro días sucesivos. Todo volumen de aire que se eleva se y, por consiguiente, se enfría. La ascensión de las masas de aire puede estar ligada a diversas causas, que dan lugar a diversos tipos de lluvia:[7].