Plataformas de Colaboración Logística
Introducción
La Plataforma logística de Zaragoza (más conocida por el acrónimo PLA-ZA o PLAZA) es un espacio logístico de más de 1300 hectáreas en la ciudad española de Zaragoza. Situada cerca del Aeropuerto de Zaragoza, el Canal Imperial de Aragón, líneas ferroviarias y la autovía A-2 (Madrid-Barcelona).
Se trata de una iniciativa pública de la Diputación General de Aragón para potenciar la industria en la ciudad y desarrollar el sector logístico. Su gestión, ejecución y promoción están encomendadas a Plaza S.A.U., sociedad participada en su totalidad por Corporación Empresarial Pública de Aragón, sociedad unipersonal del Gobierno de Aragón. De modo complementario, Plaza —a través de la iniciativa Aragón Plataforma Logística— sirve de impulsora de actividades formativas y de innovación.
Se trata de uno de los principales emplazamientos industriales en la región, siendo la ubicación de empresas como Inditex, Imaginarium, Esprinet, Porcelanosa (hasta 2016),[1] TDN, DHL Express, B/S/H/, Mann+Hummel Ibérica, Decathlon, Carreras Grupo Logístico, Grupo Sesé, Mercadona, Eroski, Decoexsa, Transportes Azkar, DHL, JCV Shipping & Solutions, DB Schenker, etc.
Historia y contexto
Contexto
La ciudad de Zaragoza ha tenido desde tiempos remotos una estratégica situación como cruce de caminos. Situada en uno de los pasos del río Ebro, que separa el extremo noreste del resto de España, es el cruce natural de los caminos que enlazan Madrid y Barcelona con el que une la Cornisa Cantábrica (Cantabria, País Vasco) con el Levante.
El aprovechamiento de esta situación ha estado sujeta a vaivenes históricos. Ilustrados como Ramón Pignatelli impulsaron la inauguración del Canal Imperial de Aragón en el siglo , uno de cuyos objetivos era potenciar el Ebro como eje de comunicación fluvial entre el Mediterráneo y el Cantábrico. De éxito relativo (no fue más allá de Tudela en Navarra) fue sustituido por la idea del Ferrocarril Zaragoza-Alsasua durante la industrialización de España en los siglos y . Idea que, pese a grandes inversiones, nunca se llegó a poner en uso (existiendo, sin embargo, tramos abiertos y hoy en día visitados por aficionados al ferrocarril).[2].
Otro hito logístico fue el ferrocarril del Canfranc, ruta ferroviaria hacia Francia a través de los Pirineos desaprovechada por la diferencia de ancho de vía entre España y el resto de Europa. Clausurada finalmente tras una larga decadencia, la vía ha sido objeto de diversas reivindicaciones de reapertura, que topan normalmente con el desinterés francés, además de plantearse la construcción de una nueva línea ferroviaria a través de los Pirineos, la Travesía Central, recogida por el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte y los planes de infraestructuras europeos pero de escaso avance.