Composición del programa
Contenido
El PANES estuvo integrado por los siguientes programas:.
Ingreso Ciudadano
El Ingreso Ciudadano consistió en una transferencia monetaria fija a todos los hogares beneficiarios del plan, excepto a aquellos que estuvieran en Trabajo Uruguay o en el Programa Alojamiento a las Personas en Situación de Calle, independientemente de la composición del hogar. El monto de la transferencia era de $1360, lo que representaba 56 USD en 2005, reajustable cuatrimestralmente de acuerdo al índice de precios al consumo (IPC).[4] Esta transferencia estaba sujeta a condicionamientos de salud, de educación y cooperativos.[2] Los jefes de hogar debían asumir la responsabilidad de realizar los controles médicos del núcleo familiar, de que los niños y adolescentes asistieran a escuelas y liceos, de mejorar su entorno y participar en actividades de capacitación. Estas contrapartidas al ejercicio del derecho tomaron forma en los otros componentes del PANES.[3] Sin embargo, de acuerdo a las autoridades, estas contrapartidas no se controlaron debido a dificultades en la coordinación entre instituciones. La prestación era otorgada desde la inscripción del hogar en el PANES hasta la finalización del período del plan (2007) o hasta que fuera superado el umbral de ingreso dentro del hogar.[2] Este umbral era de $1300 por persona.[5].
El programa funcionó a la par con dos sistemas de transferencias monetarias prexistentes: la asignación familiar y la pensión a la vejez. Con respecto a estos, puede considerarse que el programa estuvo bien enfocado a su población objetivo, pues los beneficiarios fueron las personas del primer y segundo quintil de ingreso. Sin embargo, de acuerdo a estimaciones sobre la base de la Encuesta Continua de Hogares, el programa solo cubrió un poco más de la mitad de la población indigente. Un 14 % de dicha población no postuló para recibir este beneficio y de los que postularon un 30 % no fueron seleccionados.[3]
Según un estudio del Banco Mundial a partir de la Encuesta Continua de Hogares Ampliada, la pobreza extrema en 2006 fue de 2.87 % y hubiera sido de 4.27 % de no existir el programa. El porcentaje de pobres hubiera sido de 27.84 %, contra el 27.4 % real.[3]
En total, el programa abarcó 102.353 hogares de 404 localidades.[6].
Construyendo Rutas de Salida
Consistió en actividades de capacitación de duración semestral. Originalmente se estableció que era obligatorio que al menos un integrante de cada hogar realizara las actividades de este programa.[2] Sin embargo, lo hicieron 16 .175 jefes de hogar,[7] el 15,1 % de los hogares. Las actividades fueron llevadas a cabo por organizaciones sociales tales como ONG, comisiones vecinales y sindicatos.[2].
Entre sus objetivos, se destacaron la estimulación al desarrollo de la ciudadanía, el fomento de la autoestima y el desarrollo de aptitudes y actitudes con miras a la inserción laboral; fundamentalmente en escritura, lenguaje y lógica matemática. Entre un 14 % y un 33 % de los participantes reportó haber percibido mejoras en sus destrezas en lectoescritura y lógica matemática, aunque estas mejoras fueron calificadas como «leves» por los propios participantes.[3]
Según dos encuestas hechas a los beneficiarios del PANES, disirniendo entre aquellos que habían participado de Rutas de Salida y los que no, se constató que quienes participaron de Rutas de Salida tienen un mayor conocimiento sobre derechos laborales. También se detectó un mayor conocimiento en derechos civiles, pero en menor medida y de baja significación.[2].
Trabajo por Uruguay
Fue un programa voluntario de empleo transitorio. A través de un sorteo público entre las personas interesadas del plan, se seleccionaron personas para desempeñar trabajos ofrecidos por organismos públicos y organizaciones de la sociedad civil. Para esto el MIDES firmó un acuerdo con 22 organismos públicos y 543 organizaciones de la sociedad civil.[7] La jornada laboral era de seis horas y el salario era el doble del Ingreso Ciudadano. Las personas que desempeñaban estos empleos transitorios dejaban de recibir el Ingreso Ciudadano.[2]
El programa consistió en actividades laborales y de capacitación. La mayor parte de las tareas realizadas eran en pos del mejoramiento de la comunidad.
Los objetivos del programa fueron promover la actitud proactiva para trasponer la pobreza, fortalecer las competencias de los participantes y el reconocimiento de ellos mismos como sujetos de derecho.
El ingreso adicional fue utilizado por los hogares para cubrir el gasto corriente de alimento y vestimenta y una proporción menor fue utilizado como inversión en reparación del hogar y pago de deudas. Las evaluaciones de MIDES-DINEM de este programa señalaron que hubo escasos resultados en términos de capacitación laboral y en la vinculación laboral extendida en el tiempo. Las tareas realizadas no aportaban a la capacitación por ser estas rutinarias o extensiones de labores domésticas. Sin embargo, sirvió para generar hábito de trabajo y trabajo en equipo. Los participantes de Trabajo por Uruguay, en promedio, tuvieron mayor acceso a las prestaciones sociales que aquellos que no participaron en el programa. Además, esto devino en una mayor autoestima. Se registró en los participantes un mayor conocimiento del derecho laboral, una mayor desnaturalización de la violencia doméstica y una mayor valoración de los aportes comunitarios, en especial en aquellas cuadrillas que cumplieron tareas muy valoradas por los vecinos.[3].
Asistencia Alimentaria
Este plan estuvo destinado a hogares con niños y adolescentes de entre 0 y 18 años o con mujeres embarazadas. Se trató de un monto establecido en función de la cantidad de niños y adolescentes que habitaban el hogar. El objetivo era avanzar hacia un sistema de pagos por tarjeta electrónica que los hogares pudieran utilizar para la compra de alimentos y productos de limpieza. Por causa de dificultades técnicas empezó a instrumentarse de esta forma a partir de 2006.[2].
Mejoramiento del Hábitat
Este plan estuvo dirigido a los hogares con emergencia habitacional crítica, cuyas viviendas eran asentamientos irregulares, y tuvo la finalidad de mejorar las viviendas a través de la entrega de materiales a los hogares para la auto construcción y del apoyo técnico.[2] Las intervenciones estuvieron centradas en la construcción de baños, la reparación de techos y otras refacciones.[8] El programa alcanzó a cerca de 5200 familias.[9].
Programa Educación en Contextos Críticos
El objetivo fue apoyar a las escuelas y liceos públicos localizados en contextos críticos, mediante la mejora en su infraestructura y la entrega de materiales. Además, se brindó apoyo mediante maestros comunitarios.[5].
Intervenciones en Salud Pública
Se realizaron transferencias financieras al Ministerio de Salud Pública para sustentar prestaciones como la cura dental y ocular para algunos hogares.[2].
Programa Alojamiento a las Personas en Situación de Calle
Este programa estuvo ideado para brindar refugio y atender las necesidades de las personas en situación de calle.[5].